Despejada la incógnita sobre la decisión de la CUP, después de un intenso debate que llevo incluso a un sorprendente empate a 1.515 votos en la asamblea celebrada en Sabadell el pasado día 27, el domingo 3 de enero el Consejo Político y el Grupo de Acción Parlamentaria de la CUP en reunión conjunta decidieron negar su apoyo a Artur Mas como nuevo Presidente de la Generalitat de Cataluña, lo que supone la inminencia de unas nuevas elecciones autonómicas al finalizar en la próxima semana el plazo para la elección de Presidente.
Si bien la CUP le dice a Junts pel Sí que su voto es contra Mas y no contra otro posible candidato a esta propuesta no le veo viabilidad, dado que guste o no guste la figura de Mas dentro del centro-derecha nacionalista es básica para que ese importante sector no se descuelgue del proceso independentista; y con esto no estoy ni defendiendo ni borrando toda la actuación de Mas al frente de su gobierno. La política se hace en base a movimientos y a símbolos como deja claro con su decisión la CUP, y para much@s cuper@s y para muchos sectores de la izquierda catalana y de los movimientos sociales la actuación de Mas en muchos aspectos fue la actuación de un demonio con sus políticas neoliberales y por eso piden su cabeza, pero las figuras son poliédricas y no se puede negar el papel de Mas como punto de unión con el procesos independentistas de sectores moderados de la pequeña y media burguesía que hasta hace bien poco se contentaban con los pactos, fundamentalmente económicos y de asunción de competencias entre Cataluña y el gobierno central, sectores que en muchos casos fueron arrastrados por Mas hasta aquí.
Las elecciones que se celebren en marzo no tendrán nada que ver con las que se celebraron el 27 de septiembre, ni interna ni externamente, pues entre ellas hay seis meses de tiras y aflojas que supondrán un desgaste para el proceso independentista que hasta la Diada del 11 de septiembre de 2015 no hizo más que sumar Pueblo, ampliando de una forma exponencial la participación en cada una de las iniciativas celebradas que gestionadas fundamentalmente por la ANC tenían detrás a todos los sectores sociales y políticos nacionalistas e independentistas y a amplios sectores calanistas no independentistas, unos por convicción democrática firme y otros llevados por la marea.
En la memoria de la sociedad catalana dentro de unos meses, cuando lleguen las nuevas elecciones, estarán presentes dos hechos, que la mayoría a favor del proceso, fruto del 27 de septiembre, fue incapaz de ponerse de acuerdo y que las elecciones del pasado 20 de diciembre las ganó en Comú Podem, la marca asociada a Podemos con una pérdida de apoyos para el conjunto del nacionalismo, aunque ERC pasará de 3 a 9 diputad@s.
En este nuevo marco y partiendo de que Podemos no cometerá los mismos errores que en septiembre es muy previsible una pérdida de apoyos del bloque independentista y un importante aumento de la marca con la que se presenten Podemos, el grupo de Ada Colau, Iniciativa, EUiA, etc… sustituyendo a Cataluña si que es Pot; de producirse esto estaríamos delante de una reducción muy importante de la capacidad de presión de Cataluña sobre el Estado.
Es indiscutible para quien haga un análisis objetivo que el mayor peligro para el pacto de la transición fueron y son las naciones que reivindican su soberanía frente al unionismo español, en 1981 era fundamentalmente Euskal Herria y el sistema tomó medidas; hace ya casi 35 años y hoy el peligro principal está en el proceso autodeterminista catalán y comprobamos como sobre todo en el último año todos los sectores comprometidos con la unidad del Estado, incluso aquellos que se reclaman rupturistas, actuaron para eliminar ese peligro. Creo que una investidura de Mas como Presidente de la Generalitat, que debería negociar cualquier decisión al no tener mayoría, supondría el mas duro golpe que se le pudiera dar a el estado unitario español que en este momento esta pendiente de una reconfiguración de los elementos políticos que lo sustentan y en la que deberá repartir juego entre los partidos que gestionaron hasta ahora el pacto de la transición y los nuevos que pueden venir a substituirlos en esa labor de gestión o a servirles como bastón.
Hace unos pocos días una amigo y camarada catalán reflexionando sobre el proceso y el debate interno dela CUP escribía : Jo sóc dels que creu encertada la teoria de l’enemic principal i de l’enemic secundari. I tinc clar, en aquest escenari quin és l’enemic principal”; pienso que la CUP no lo entiende así, todo mi respeto por la decisión que han adoptado pues yo no hago política en Cataluña, pero la alegría con la que todos los sectores unionistas desde Podemos hasta el PP recibieron su decisión me hace pensar que respiran aliviados pensando que tienen un problema menos.
Duarte Correa, profesor y sindicalista , traducido de Sermos Galiza. Pois eu votaría si