Esta mañana, miles de personas de todas las edades se tomaron de la mano a lo largo de dos kilómetros en el bulevar Voltaire, en el este de París, pero dejaron un espacio de cien metros delante de la sala de conciertos Bataclán, donde se produjo el más letal de los atentados jihadistas que dejaron 130 muertos, para manifestarse a un día del arranque de la Cumbre por el Cambio Climático.
El objetivo de la manifestación era exigir medidas que impidan transformaciones irreversibles, como grandes sequías o la elevación del nivel de los océanos, que según los estudios de referencia ocurrirán inevitablemente a lo largo de este siglo si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan a su nivel actual.

La protesta, convocada por grupos del movimiento “AntiCop21” -contrarios a la conferencia sobre el clima de la ONU-, se llevó a cabo pese a la prohibición de actos públicos en la región de París, en virtud del estado de emergencia que rige en toda Francia.

Los y las manifestantes han sido reprimidos violentamente por las unidades antidisturbios de la policía francesa, que emplean gases lacrimógenos contra las miles de personas que están en la plaza.
