
El intenso frío no ha conseguido evitar que varios centenares de mujeres, hombres y niños salieran este miércoles a la calle para gritar, una vez más, contra la consecuencia más extrema del machismo. A las 20 horas de la tarde, bajo la luna llena, comenzaba la manifestación convocada por la Coordinadora de Mujeres, de la que forman parte ADAVASYMT, el Foro Feminista, la Fundación Triángulo, Izquierda Unida, Mujeres Castellanas, Mujeres de Rondilla, Movimiento Contra la Intolerancia, Juventudes Socialistas, P.S.O.E, CC.OO, STECyL, UGT y Amnistía Internacional. Una pancarta morada con el lema `El machismo asesina, #CuestiónDeEstado ¡YA!´ sirvió como cabecera de una marcha que se prolongó durante una hora y media.
Durante todo el recorrido sonaron los tambores de la veintena de músicos de Batuccadoos, quienes habían acudido a la cita protegidos por unos forros polares de color verde que, sumados al apoyo de una petaca de estampado escocés, consiguieron aliviar el frío. Justo detrás de ellos había una pancarta con el lema `Nos queremos vivas´, que fue sostenida durante toda la marcha por varias integrantes del Foro Feminista de Valladolid. Aún más atrás había otra pancarta de la acción `Zapatos rojos´, una de las Juventudes Comunistas en la que podía leerse el mensaje `¡Unidas, diversas y en lucha!´ y otra del PSOE, tras la que estaban Óscar Puente, Victoria Soto, Cecilio Vadillo, Rafaela Romero, Soraya Rodríguez y Tomás Rodríguez Bolaños.
`Sin igualdad no hay democracia. Contra el ataque a nuestros derechos, insumisión feminista´, podía leerse en la pancarta de IU, tras la que estaban María Sánchez, José María González, Alberto Bustos, Rosalba Fonteriz y José Sarrión. Finalmente, detrás de ellos se situó la pancarta de la Fundación Triángulo, desde la que se emitió un rotundo no contra las violencias machistas. Entre todos ellos, aunque sin pancarta, estaban varios representantes del PP: Mayte Martínez, María Victoria Díez Arce, Araceli Valdés y Carlos Fernández.
El recorrido comenzó en Fuente Dorada, donde las manifestantes de la cabecera extendieron unas cartulinas moradas con los mensajes `Todas unidas acabaremos con la violencia machista´, `Somos mujeres y queremos vivir con respeto´ y `No soportáis que luchemos por los derechos de las mujeres´. Al grito de `Violencia machista, cuestión de estado ya´, la comitiva fue caminando por la calle Teresa Gil, realizando un recorrido inusual que obligó a sortear obras, terrazas y un estrechamiento de las calles que acabó provocando algún que otro choque.
Un altavoz transparente sirvió como canal desde el que corear alto y claro mensajes como `Jueces y fiscales, también sois culpables´, `Faltan las muertas, no estamos todas´, `Estamos hartas de tantas agresiones´ o `Violencia machista, cuestión de estado ya´. A la altura del colegio Antonio García Quintana, las manifestantes empezaron a gritar contra la Conferencia Episcopal y, poco después, ya desde Plaza España, sus voces se unieron para corear `Mujer maltratada, denuncia presentada´.
El recorrido se hizo a buen ritmo y bajo la atenta mirada de algún que otro paseante que nunca termina de unirse a las manifestaciones y que prefiere observar desde la distancia. La marcha avanzó por la calle Claudio Moyano y la calle Santiago (donde más valía estar atento para no chocarse con las decoraciones navideñas) hasta llegar a la Plaza Mayor. Allí se invitó a los presentes a rodear a media docena de mujeres que, vestidas con camisetas y pantalones negros y unos zapatos rojos, realizaron una performance que comenzó con la lectura de un poema de Mercedes Pastor. Durante la performance todas ellas utilizaron varios de los centenares de zapatos rojos de mujer que, desde primera hora de la mañana, habían ido llenando la mitad de la Plaza Mayor, emulando una iniciativa que partió de la artista Elina Chauvet. Unos pases de flamenco y una acción con varios lazos rojos sirvieron como anticipo de un nuevo mensaje, `Mujeres unidas, libres y vivas´ que, una vez pronunciado, despertó un sentido aplauso.
Quince minutos después de las 21 horas de la noche, la actriz Marta Ruiz de Viñaspre, integrante junto a Félix Fradejas de la compañía Ghetto 13-26, se subió al escenario para leer un manifiesto en el que se exigía considerar la violencia machista como «un problema de primer orden». Más adelante, Marta denunció cómo en los últimos meses se han producido «los recortes sistemáticos en los recursos públicos generales, en los derechos sexuales y los derechos reproductivos, recortes en la interrupción voluntaria del embarazo de las menores de entre 16 y 18 años y recortes en los recursos especializados contra las violencias machistas».
Finalmente Marta leyó las exigencias emitidas por la Coordinadora: «Que la lucha contra el terrorismo machista sea una cuestión de estado, que se reconozcan todos los tipos de violencia hacia las mujeres, que se desarrollen políticas en el ámbito educativo de prevención y erradicación de las violencias machistas. Que los medios de comunicación se comprometan a hacer un tratamiento adecuado de las diferentes violencias machistas y que se elimine la custodia compartida impuesta y el régimen de visitas a los menores de los maltratadores condenados». El acto culminó con una breve intervención de Ana García, integrante de STECyL, quien recordó la importancia de luchar día tras día desde los centros de trabajo, las casas y cualquier otro ámbito.
Concentración de la Plataforma por la Sexualidad y el Aborto Libres

Concentración de la Plataforma. Foto: Gaspar Francés
Durante este miércoles la Plataforma por la Sexualidad y el Aborto Libres también manifestó su repulsa a las violencias machistas, aunque en su caso la convocatoria comenzó a las 19 horas de la tarde en la Plaza Mayor. «Hemos decidido venir aquí porque queremos que nuestro mensaje llegue a las instituciones, que son las responsables de lo que está ocurriendo», comentaba esta tarde Rosa, una de las integrantes de esta Plataforma, de la que forman parte Acción Feminista, Alternativa Universitaria, Bloque Obrero, CGT y CNT.
Las integrantes de la Plataforma, que el pasado 7 de noviembre, durante la marcha contra las violencias machistas que hubo en Madrid, consiguieron llenar un autobús, volvieron a salir a la calle para participar en una concentración que se prolongó durante una hora. La «invasión» pacífica de centenares de zapatos rojos las obligó a situarse al otro lado de la plaza, donde colocaron una pancarta junto al árbol de los deseos en la que habían escrito el mensaje `Contra el patriarcado y su violencia. Ahora y siempre autodefensa´ (a su lado había un dibujo de Emily the Strange en el que esta niña de flequillo moreno lanzaba un puño simbólico ante el machirulismo asesino).
Junto a esta pancarta, las integrantes de la Plataforma fueron colocando hasta un centenar de carteles blancos en los que habían escrito los nombres de mujeres asesinadas por el feminicidio íntimo. Teresa, de 70 años, Susana, de 38, Tamara, de 23, Fuensanta, de 42, Otilia, de 68… Junto a ellas estaban los nombres de algunos de sus hijos, cuyas edades no superaban los 10 años.
Decenas de velas blancas y cuatro siluetas elaboradas con algodón, que poco después acabaron en llamas, formaron la simbólica escenografía de una concentración que, una vez más, quiso denunciar el asesinato (y no muerte) de cientos de mujeres. A ellas iban destinados los mensajes que se fueron coreando durante la tarde, que permitieron escuchar frases como `Ninguna agresión sin respuesta´, `Mujer, si no luchas, nadie te escucha´, `Jueces y fiscales, también sois culpables´ o `Si te pega, no te quiere´.
La concentración culminó con la lectura del manifiesto, que empezó recordando al casi centenar de asesinadas por «violencia machista y patriarcal». El texto criticaba a los medios de comunicación por «seguir pensando que son casos aislados, cuatro locos a los que se les ha ido la cabeza», lo que les lleva a «seguir ignorando, o queriendo ignorar, que es un problema político y estructural, con unas raíces asentadas en el género y en los roles que nos asigna la sociedad por nacer con unos órganos reproductivos u otros».
En este manifiesto las integrantes de la Plataforma denunciaron al patriarcado por ser una estructura «mantenida desde las instituciones, escuelas y medios de comunicación». También advirtieron del origen económico de esta violencia: «Las mujeres cobramos hasta un 24% menos que los hombres por el mismo trabajo, tenemos una doble (y a veces triple) jornada laboral y nuestro trabajo de cuidados raramente se remunera y se comparte, a pesar de ser esencial para el funcionamiento de la sociedad», indicaban en este texto, que fue leído entre Rosa y Esther, dos de las integrantes de esta Plataforma. «Nos quieren solas y nuestra mejor respuesta es estar unidas», leyeron al final del todo, antes de terminar con un aplauso. Las integrantes de la Plataforma, que celebrarán su próxima asamblea el lunes 30 de noviembre a las 20 horas de la tarde en la sede de CGT (C/ Dos de Mayo, 15), tienen previsto iniciar en los próximos meses varios talleres de educación sexual, derechos laborales y elección de juguetes no sexistas (este último se realizará en breve, aprovechando la proximidad de las fechas navideñas).