Solidaridad con las familias de las 11 mujeres asesinadas en el último mes

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últimoCero.Valladolid:: Domingo, 25 de Octubre de 2015 ::

Como todos los 25 de cada mes ha tenido lugar la concentración contra la violencia machista, en la plaza de Fuente Dorada, convocada por Adavasymt. En esta ocasión la representación institucional municipal se ha visto reducida a cinco concejales del PP y dos de Sí se Puede (que se incorporaron tarde); el resto de grupos municipales han estado ausentes ¿En la Seminci, tal vez?

La concentración se ha abierto con la lectura de las once mujeres asesindas durante el último mes. Sus nombres, una vez leídos, han sido depositados en el suelo. En solidaridad con las familias de las víctimas se ha guardado un minuto de silencio, seguido de la lectura de otras noticias relacionadas con la violencia patriarcal.

A continuación se ha procedido a la lectura del manifiesto y expresado el deseo de que el próximo 25 de noviembre no haya que nombrar a ninguna mujer muerta. También se ha llamado a acudir el 7 N a Madrid contra la violencia machista. De Valladolid ya son varios los autocares que se desplazarán a Madrid para participar en  la concentración estatal.

Adavasymt facilitó su teléfono –983 350023– donde las 24 horas del día se puede denunciar cualquier acto de agresión sexual y malos tratos.

Un momento de la lectura del manifiesto. Foto: Gaspar Francés

Manifiesto

«Las mujeres mueren porque hay hombres que las están asesinando, y así, poco a poco, sin darnos cuenta, vamos desapareciendo. Como los animales que se extinguen por el egoísmo humano, las mujeres nos estamos convirtiendo en una especie a extinguir. Asesinato tras asesinato, estamos perdiendo la batalla de la supervivencia, en una guerra silenciosa que jamás debió empezar y que nadie intenta parar.

Las mujeres son asesinadas  sin que la sociedad despierte. Sus muertes no se oyen, casi ni se sienten. Ocurren, a diario. Son mucho más numerosas que otras muertes aunque no interese destacarlo. No son vidas perdidas accidentalmente. Sus muertes son asesinatos y se repiten con tanta frecuencia que empiezan a considerarse suicidios. Suicidios raros, inexplicables, como cosas de mujeres, en un contenedor quemado el cuerpo, en un portal ajeno, ahogadas en el rio desnudas sin que aparezca la ropa y en ocasiones, cansadas e impotentes tras 17 denuncias sin ningún resultado. De las  9  víctimas de este mes cuatro pertenecen a este último grupo, el de suicidio raro.
En esta sociedad de ojos cerrados todos somos culpables de que ellas sean cada vez menos, de que ellas valgan menos, de que ellas puedan menos. Culpables de que haya personas de primera y personas de segunda. Responsables de que ellas siempre estén en tercer lugar. Después de ellos, después de todo.

También nosotras somos culpables de no querernos lo suficiente, creyendo que es otro el que nos tiene que querer. Pensando que son ellos quienes nos tienen que buscar un sitio en el mundo. Los asesinatos de mujeres pesan menos que otros asesinatos, tal vez porque nadie tiene interés en acabar con el grupo terrorista que nos está matando, tal vez porque el grupo terrorista es la sociedad patriarcal, el machismo que mata mujeres.

Todos seremos un poco culpables de la próxima mujer que abandone obligada el mundo por causa de la violencia de un hombre. Por causa de la violenta sociedad que no solo permite, sino que premia a los hombres violentos, egoístas, inmaduros y crueles. Esta sociedad que se ha construido a imagen y semejanza de la testosterona.

Este mes han sido asesinadas, al menos, ocho mujeres y dos más están muy graves. En lo que va de año son  88 las víctimas del terrorismo machista. Según las Naciones Unidas en el mundo todos los años son asesinadas unas cien mil mujeres. ¿Para cuándo reconocer que los asesinatos de mujeres son un lento genocidio? En este caso el lenguaje es importante y aunque nos preocupa el terrorismo Islámico nos preocupa y mucho el terrorismo machista. Ya es hora de ponerle nombre y exigir que la Justicia lo trate como tal. Basta de inhibirse cuando la mujer no denuncia y existen indicios claros de violencia. Cuando la vida de una persona está en peligro es el Estado quién debe actuar para protegerla.

Sin mujeres no habrá futuro para nadie, sin mujeres asistiremos al genocidio de la propia sociedad«.

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