Esta carretera, de unos 30 kilómetros, es “la única alternativa gratuita” de los vecinos de los municipios para trasladarse desde la montaña hacia el centro de la provincia, ya que la otra alternativa es la autopista de peaje AP-66, cuyo coste de ida y vuelta asciende a casi siete euros para vehículos ligeros y más de diez euros en el caso de vehículos pesados. También es la única opción sin coste para los transportistas, empresas de suministros, personal sanitario o profesores que diariamente se desplazan a alguno de los 43 pueblos de la zona.
Esta “lamentable situación” se agrava en los meses de invierno, “cuando el mal estado de conservación de las cunetas, que provoca enormes y peligrosísimas placas de hielo en la calzada, junto a las frecuentes nevadas y a la ausencia o grave deterioro de los pretiles y dispositivos de seguridad vial, lleva a los que se ven obligados a circular por esta carretera a jugarse la vida de manera literal”, han apuntado.