12-O: Por la soberanía de los pueblos, contra el imperialismo y el españolismo

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Nuevamente llega el 12 de octubre, día en el que, como castellanistas y revolucionari@s, consideramos que no tenemos nada que celebrar. Se conmemora la llegada de Colón al continente americano, que pronto se transformará en una campaña imperialista de conquista y evangelización, además del proceso de desarrollo del primer capitalismo mercantil de Europa. Que otros estados europeos cometieran mayores atrocidades contra los nativos en sus posesiones coloniales no exime la responsabilidad de la imposición y abuso imperialista que se hizo en nombre de Castilla primero, de España después.

Hoy, debido a los avatares históricos de un pasado que no podemos modificar, lo que nos une con Latinoamérica es mucho: cultura, idioma, un flujo constante de migrantes hacia los dos lados del charco… pero también nos unen los proyectos políticos trasformadores: proyectos de esperanza y justicia social que nos acercan más intensamente que cualquier cadena indeseada. Como jóvenes revolucionari@s, nuestras relaciones con Latinoamérica son en clave internacionalista. Mientras, el Estado español es incapaz de dejar de mirar a Latinoamérica con cierto aire soberbio, como mira el antiguo colonizador que aún no acepta la condición de pueblos emancipados de aquellos a los que una vez sometió. Nuestros gobernantes –y exgobernantes, recordemos a Felipe González o a José María Aznar y sus acometidas constantes contra Venezuela- no dudan en dinamitar las posibles relaciones de cordialidad entre los pueblos iberoamericanos en su defensa de los intereses del gran capital y las multinacionales, incluyendo si es necesario el apoyo al golpismo más burdo.

Hemos venido diciendo que el Estado español es una cárcel de pueblos. Ninguna parte del Imperio se ha liberado de él sin quebrantar la legislación vigente. Ningún pueblo ha sido libre del yugo español sin sudar, sin llorar y sin sangrar, y así seguirá siendo mientras el Régimen siga esquivando a la Democracia. Hoy añadimos a esta reflexión de “España como cárcel de pueblos” que no  podemos permitir que Castilla sea el carcelero de esa prisión. Castilla no puede ser la punta de lanza del españolismo y más en concreto, del anticatalanismo. La situación política en Cataluña, que supone el fenómeno más peligroso para el Régimen del 78, puede en ese sentido ser de gran ayuda para el avance del movimiento comunero si somos capaces de aprovecharlo, así como para la consolidación del proceso destituyente de las estructuras impuestas. En caso contrario, el Régimen agitará con éxito en Castilla el fantasma del nacionalismo catalán y el separatismo, todo en el nombre de la unidad de España. Ese papel que se ha destinado a nuestro pueblo tradicionalmente tiene que acabar cuanto antes. Castilla tiene que reconocerse a sí misma como sujeto político y relacionarse con el resto de pueblos peninsulares en coordenadas de solidaridad, respeto e internacionalismo.

Por último, Castilla no le debe nada al Estado español: pérdida de soberanía, envejecimiento, despoblación del mundo rural, emigración de la juventud, paro y precariedad, destrucción de nuestra economía tradicional (ganadería, agricultura, pesca, maderera), desindustrialización, expolio cultural y artístico… A cambio, el Estado español nos ha regalado centrales y vertederos nucleares, fractura hidráulica, trasvases, aeropuertos en manos de la OTAN y unas autonomías sin ningún sentido para nuestro pueblo, pero con mucho sentido político para la clase dominante y para la sostenibilidad del Régimen. Sigamos construyendo pueblo; esa es la mejor forma que tenemos de golpear a su proyecto y recuperar la dignidad para la juventud trabajadora en Castilla.

12-O: Por la soberanía de los pueblos, contra el imperialismo y el españolismo.

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