NO A LA CRIMINALIZACIÓN DE TORDESILLAS

Comparte este artículo:

 

Es muy loable defender aquello en lo que se cree, pero hay que entender que puede haber posturas encontradas con las cuales no siempre lo mejor es la crispación, sino el intercambio sosegado de ideas, es decir el debate.

Debatir desde un punto de vista razonable siempre ha sido una de las mejores formas de llegar a buen puerto, de llegar al entendimiento. Si por el contrario se utilizan las ideas de forma arrojadiza, intentando conseguir la imposición en vez del convencimiento, al final nos encontramos con sociedades intelectualmente pobres. Es la palabra la que tiene la fuerza no el grito, el insulto o el chantaje.

Desde hace algunos años, en fechas próximas al mes de Septiembre, los medios de comunicación y las redes sociales empiezan a poner a Tordesillas en el centro mediático, de hecho, esta villa de origen medieval se convierte en lugar de peregrinaje de movimientos antitaurinos que intentan, con unas acciones más que discutibles, detener el evento conocido como “Torneo del Toro de la Vega”.

Es aquí donde surge la controversia. No es admisible, desde ningún punto de vista, la estigmatización de todo un municipio, y de sus vecinos/as. A nadie se le ocurre señalar a todos los ciudadanos/as de cualquier otro municipio por celebrar corridas de toros donde matan a más de un astado. De hecho según un dato de 2013 mueren de media al día 28 toros en espectáculos taurinos. Lo que nos lleva a hacernos la pregunta de por qué Tordesillas es el centro de todas las iras. A nadie se le ocurre boicotear el famoso chorizo de Pamplona por la celebración de la tradicional fiesta de “San Fermín”, ni de dejar de ir a ver la Giralda de Sevilla por la “Feria de Abril” o no ir a un concierto a Madrid por la celebración de la “Feria de San Isidro.”

Pues bien esto es, lo que desde determinados sectores, se le está negando a Tordesillas. Es decir: la promoción de su gastronomía, de su patrimonio y de su cultura. Estamos hablando de un lugar con más de diez siglos de historia, por el que han pasado personalidades muy destacadas, y han tenido lugar acontecimientos que, aún hoy, siguen formando parte del temario de los libros de texto en colegios e institutos. Aquí tuvo lugar la firma del famoso Tratado de Tordesillas, donde Castilla y Portugal realizaron su particular “reparto” del mundo, dejando una huella importante en el patrimonio de la localidad, en lo que se conoce como las Casas del Tratado. Fue el lugar donde vivió enclaustrada la Reina Doña Juana en su palacio ahora ya desaparecido. Es también el lugar en el que, en algún momento de la historia, tuvo su sede “La Santa Junta Comunera”, órgano de gobierno de la “Revuelta Comunera” que se levantó contra el absolutismo de Carlos V.

Si se da un paseo por sus calles, plazas y entorno, nos encontraremos con muchos lugares, edificios, mejor o peor conservados, que fueron recintos en los que se vivió parte de esa historia a la que se hace referencia. ¿Cómo es posible que se intente tapar toda esta herencia histórica y cultural por la controversia que suscita un solo evento, por importante que este sea considerado por algún sector de la opinión pública?

La única forma de responder a esta pregunta es que vivimos en lo que se conoce como la “sociedad de la información”. Es decir, un mundo donde hay un sencillo acceso a los datos, pero donde los medios de comunicación tienen el poder de ejercer una criminalización mediática a toda una comunidad, como la que viene sufriendo el pueblo de Tordesillas, solo por unos hechos con los que puedes estar a favor o en contra, pero que desde luego no son el eje principal de la vida cotidiana de los tordesillanos y tordesillanas, que sufren los mismos problemas que adolecen los habitantes de cualquier otro punto de estado español. Es decir: un paro brutal, una involución económica y demográfica dramáticas…

Desde este escrito, simplemente, se quiere aportar un poco de lógica dentro de esta espiral de incoherencia que una vez más se genera en torno a dicho torneo. Porque desde luego hay que medir mucho las formas y las palabras a la hora de acusar a todo un pueblo de bárbaros o asesinos, cuando es el análisis de la historia el que nos descubre que el primer estado que aprobó una ley contra la crueldad contra los animales fué la Alemania nazi, que por cierto, en sus primeros tiempos de aplicación supuso el ingreso en campos de concentración de pescadores por utilizar ranas como cebo.

No se quiere, ni mucho menos, comparar a estos movimientos con tan oscuro pasado. Pero si poner encima de la mesa que no todo es blanco o negro, que una vez más, desde la razón y la lógica, todo es debatible. Es esa lógica la que nos indica que no puede ser permitida esa agresividad absolutamente injustificada hacia Tordesillas, su historia y su gente, que dicho sea de paso, tan solo ha adoptado una posición de defensa ante los ataques irracionales sufridos hacia su cultura, su tradición y sus valores. Se podría aplicar en este caso la 3ª ley de la física de Newton que dice que siempre que un objeto ejerce una fuerza sobre un segundo objeto este ejerce una fuerza de igual magnitud y dirección pero en sentido opuesto al primero.

 

Comparte este artículo: