“Construir vallas, usar gases lacrimógenos y otras formas de violencia contra los inmigrantes y los solicitantes de asilo, la detención, el evitar el acceso a cuestiones básicas como cobijo, alimentos o agua y usar un lenguaje amenazador o un discurso de odio no hará que los migrantes dejen de venir o intenten llegar a Europa”. Así de explícito se ha pronunciado el relator especial de la ONU para los Derechos Humanos de los Migrantes, François Crépeau, ante las imágenes que llegan de refugiados en Macedonia y Grecia.

Crépeau ha hecho estas declaraciones un día después de que miles de inmigrantes, muchos de ellos provenientes de Siria, cruzasen los Balcanes en autobús y barco para llegar hasta el centro y norte de Europa.
En este sentido, el relator ha recordado que la soberanía territorial se refiere a “controlar la frontera, saber quién entra y quién sale” pero no a “sellar la frontera a la migración”. “Dar a los migrantes y solicitantes de asilo soluciones de movilidad legales y seguras garantizaría tal control”, ha asegurado.
Asimismo ha pedido que los estados europeos creen un programa de reasentamiento masivo para refugiados como los sirios y eritreos que pueda ofrecer protección a 1,5 o 2 millones de ellos en los próximos cinco años.
Finalmente ha rechazado algunos de los términos empleados para referirse a los refugiados como “flujo” o “muchedumbre”, que generan “imágenes que les vinculan con vertidos tóxicos y desastres naturales”. “Estamos hablando sobre hombres, mujeres, niños e incluso bebés, que se han enfrentado a experiencias traumáticas”, ha concluido.