
Las nuevas estadísticas para la situación del paro y el mercado laboral ofrecidas hoy por el gobierno son, cuanto menos, desconcertantes.
Por un lado, el gobierno español afirma que el empleo crecerá en España un 2,9% este año y un 2,8% el que viene, permitiendo que la tasa de paro baje del 20% a finales del año que viene. Según todos los datos «brutos», sin desgranar y analizar la letra pequeña, parece que, después de más 4 años de crisis, el ejecutivo de Mariano Rajoy ha logrado una de sus grandes propuestas electorales por fín; la creación de empleo.
Y es precisamente esa «prisa» por salir de la crisis económica de cualquier forma, lo que explica los datos que no se dan, y que suponen la verdadera cara de este «aumento» de las cifras de empleo, y del milagro económico y laboral del PP.
Si bien los indicadores parecen afirmar que entre este año y el que viene, en España se crearán algo más de un millón de puestos de trabajo, lo que no indican de ninguna manera, es qué tipo de empleo se va a crear: temporal, indefinido, a jornada completa, parcial o autoempleo.
Sobre este tema, el sindicato CC.OO. ha arrojado algo más de luz. Y es que, a pesar de los cantos de sirena, el mercado laboral español está de todo menos de enhorabuena. Apenas el 4% de los contratos firmados en junio fueron indefinidos a tiempo completo y el 96% restante fueron temporales o a tiempo parcial, que parecen experimentar una clara tendencia al alza en el modelo de contratación laboral, muy favorecida por la reforma laboral del PP, que prima un modelo basado en la precariedad e inestabilidad laboral.
De hecho, y tal y como afirma la secretaria confederal de Juventud de CCOO, Tania Pérez;
«Más de la mitad de los afiliados en el régimen general de la seguridad social, el 52%, ya sufren algún tipo de precariedad porque tienen un contrato temporal o un contrato a tiempo parcial».
En opinión de CCOO, estas cifras excesivamente triunfalistas del ejecutivo español, evidencian en realidad que la supuesta recuperación económica se basa en determinados empleos del sector servicios (comercio, hostelería y servicios auxiliares, vinculados muchos de ellos al turismo) que generan empleos estacionales, inestables y mal remunerados, evidenciando la tendencia a la que parece avocada la economía española derivada de la crisis capitalista; la dependencia de las actividades turísticas de temporada. Es decir, un empleo de mala calidad.
A ello hay que añadir que la supuesta recuperación económica y laboral de la que hace gala el PP no beneficia ni llega tampoco a uno de los sectores claves más debilitados y afectados por la crisis; los parados de larga duración, que se sitúa en el 52,8% y donde no parece que haya perspectivas de reducción o mejora en un sector tan delicado como este, con bajas oportunidades de reinserción en el mercado laboral.
Como vemos, si bien las cifras de paro aparentemente arrojan un resultado positivo, no vemos en realidad más que el adorno de una realidad que viene padeciéndose desde el inicio de la crisis; un empleo temporal, precario, estacional, no duradero y con pocas perspectivas, resultado del tipo de mercado laboral a la carta de la patronal, según sus necesidades puntuales y no orientado a crear una verdadera política de empleo estable y de calidad en el pais.