Belfast. (dpa).- La policía de Irlanda del Norte interroga al presidente del partido pro-irlandés Sinn Fein, Gerry Adams, «hasta 17 horas al día» para investigar su supuesta participación en el asesinato de una mujer en 1972, aseguró la televisión británica BBC. La policía de esa región tiene permiso hasta esta noche para mantener a Adams, de 65 años, bajo su custodia, después de que el jueves un juez prolongara el permiso para el interrogatorio.
Esta noche tendrá que decidir si Adams es imputado, liberado o si sigue siendo interrogado.
Adams fue detenido el miércoles tras presentarse de forma voluntaria ante las autoridades. Está siendo investigado por el asesinato de una mujer en 1972 que se atribuye a la antigua organización clandestina Ejército Republicano Irlandés (IRA), de la que Adams era un destacado dirigente en aquel momento.
El caso se remonta al momento más agudo de la crisis de Irlanda del Norte y ha levantado ampollas. El sábado, cientos de personas se manifestaron contra la detención, al considerar que está políticamente motivado. El jefe de gobierno norirlandés, Peter Robinson, del protestante Partido Unionista Democrático (DUP), negó las acusaciones y acusó al Sinn Fein de utilizar «tácticas de intimidación» contra la policía, que dijo, sólo cumple su deber de investigar las acusaciones contra Adams.
Adams niega su participación en el asesinato de Jean McConville, de 37 años, que fue uno de los más impactantes durante el conflicto en Irlanda del Norte. La mujer, madre viuda y madre de diez hijos, fue secuestrada en 1972 delante de sus hijos por doce hombres y mujeres. El IRA la acusaba de estar pasando información al Ejército británico. Los miembros del IRA la asesinaron y enterraron su cadáver. Durante décadas estuvo en la lista de «desaparecidos», hasta que en 1999 el IRA admitió que había asesinado a 9 de 16 personas de la lista.
En 2003 se encontraron sus restos mortales en una playa tras una tormenta. Los interrogatorios se basan en nuevos descubrimientos que se basan en entrevistas realizadas por una universidad de Boston con antiguos activistas del IRA y que no debían hacerse públicos hasta que murieran los entrevistados. Sin embargo, un tribunal estadounidense obligó el año pasado a la universidad a destapar las declaraciones sobre el caso, que entregaron a las autoridades británicas.