En menos de 24 horas dos personas mueren tras ser detenidas por los Mossos en Barcelona

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Violencia policial

Cuando aún se está juzgando a los  diez mossos que dieron una paliza de muerte a un empresario del Raval, otras dos  personas han perdido la vida tras ser reducidas por mossos d’Escuadra.

Hace apenas seis meses que Juan Andrés Benítez moría mientras era “reducido” por ocho mossos d’escuadra en el Raval de Barcelona. El relato oficial de aquel suceso en los días inmediatamente posteriores fue muy similar al que hoy se distribuye en la prensa: Una persona muy excitada; una patrulla que pide refuerzos; una multitud de agentes que reducen a un ciudadano… un muerto. Según aparecían pruebas que apuntaban a los mossos como causantes de aquella muerte se fueron introduciendo más elementos para justificarla, como que el fallecido estaba drogado; que se desvaneció porque sí; que los agentes trataron de salvar su vida…

La primera víctima fue detenida por supuestamente molestar a los clientes de la terraza de un bar. Según la versión policial el detenido se encontraba muy excitado cuando llegaron al lugar de los hechos, por lo que “tuvieron que solicitar refuerzos”. En total 7 agentes participaron en la reducción de una sola persona. Tras detenerlo la policía autonómica afirma que el detenido perdió el conocimiento, por lo que lo trasladaron a un centro hospitalario donde falleció.

El segundo fallecido también perdió el conocimiento tras ser esposado por agredir a su pareja sentimental. Los mossos acudieron en respuesta a una llamada de auxilio de una mujer que estaba siendo agredida. Al llegar a la vivienda de la pareja se encontraron a la mujer herida y a un hombre que la golpeaba. Según la versión policial el hombre respondió con golpes a los agentes que trataban de esposarlo, perdiendo el conocimiento minutos después de ser reducido y falleciendo pese a los intentos de recuperarlo por parte de los servicios médicos de emergencia.

Estos casos presentan demasiadas similitudes con otras muertes a mano de la Policía, unas muertes que son algo más que incidentes aislados, ya que el Centro de Documentación contra la Tortura tiene documentadas 873 muertes bajo custodia policial desde el año 2001. Tan sólo en el año 2012, fecha del último informe, se produjeron 7 muertes bajo custodia y otras 7 en operaciones policiales como las de ayer.

 

Por qué se “desvanecen “ algunos detenidos.

Las distintas policías españolas recurren demasiado frecuentemente a una técnica de reducción denominada estrangulación carotidea también conocida como presa durmiente. Este tipo de estrangulamiento consiste en impedir la circulación sanguínea hacia el cerebro practicando presión sobre la carótida. Una técnica cuyo uso fuera de un gimnasio es desaconsejado por los especialistas en artes marciales, ya que mal realizada puede provocar graves daños e incluso la muerte.

Una visita al foro oficial de la Policía en internet arroja mucha luz sobre una realidad inquietante: Los agentes de policía no dudan en recurrir a armas y técnicas “de combate” ilegales, siendo común entre ellos hablar de extensibles, un tipo de porra sumamente lesiva y de uso prohibido, táser o pistolas eléctricas, de uso prohibido en nuestro país o el empleo de artes marciales no autorizadas en su trabajo, como es el caso del Krav israelí.

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