
La segunda jornada de convocatoria de huelga estatal en contra de la LOMCE y la Reforma Universitaria ha tenido eco en Valladolid, donde el estudiantado ha salido a la calle para pedir, además, «la libertad de los detenidos por luchar’. En Madrid, el día anterior, más de 50 estudiantes fueron detenidos en la Universidad Complutense.
Estudiantes de todos los niveles fueron llegando a la Plaza Mayor, desde donde, pasadas las 12 del mediodía, arrancó una manifestación por la calle Santiago. La marcha estaba abierta con una pancarta: «Estudiantes en lucha. Contra la LOMCE y la reforma Universitaria», detrás de la que se fueron sumando cientos y cientos de jóvenes, hasta superar los dos millares, que desde el primer momento pidieron la libertad de los compañeros detenidos en Madrid.
La primera parada se realizó en la calle Alcalleres número 1, sede provincial del PP, que para evitar la repetición de lluvia de pintura roja y huevos, había desplegado un rídículo dispositivo con unas cortinas que tapaban parte de su fachada. Pero hoy, los manifestantes no estaban por lanzar nada, pero sí gritar hasta la extenuación: «Hijos de puta, Hijos de puta»; «Sin represión no sois nadie»; «Estudiantes organizados, Gobierno acojonado»; «Estos nos pasa por tener un Gobierno facha»; «Ni LOMCE, ni Bolonia, ni precariedad. Fuera empresas de la universidad»…
La aparición de una gran pancarta, descolgada al exterior desde una ventana de las escaleras del edificio pidiendo la «absolución de los detenidos» provocó nuevos gritos en contra del PP y del Gobierno. En el interior del inmueble estallaron varios petardos…
A duras penas, la cabecera de la manifestación reanudó su marcha para retomar la calle Santiago y dirigirse a la plaza Zorrilla, Miguel Íscar, plaza España y López Gómez, donde se realizó una sentada ante el edificio del número 20, en cuyo quinto piso ondea desde los tiempos de la dictadura, con absoluta impunidad, una bandera de Falange, que los estudiantes dijeron que la iban a quemar al tiempo que coreaban «España, mañana será republicana» y se repitieron los cánticos de «Hijos de puta, Hijos de puta».
Los estudiantes reanudaron su marcha realizaron una «estampida» casi hasta la plaza de la Universidad, donde la manifestación se encontró de frente con vehículos procedentes de la calle Arzobispo Gandásegui. Pero ni así se detuvo el estudiantado, que alcanzó la calle Angustias hasta rematar en Portugalete a los gritos de «Universidad pública y de calidad»; «Dónde están, no se ven, los niñatos del PP»; «Día de huelga, día de lucha»; «Míralo, ya está aquí el movimiento estudiantil»; «PSOE-PP, la misma mierda es»; «La educación no se vende, se defiende»…

Manifiesto
A las 13.30 horas, junto a la catedral (todavía sin ascensor turístico), se dio lectura a un manifiesto, que comenzaba: «Nos sobran los motivos. En los últimos años llevamos viendo como poco a poco acaban con todos los derechos que tenía el estudiantado. Hemos visto como subían las tasas en la universidad, como implantaban la LOMCE, como han privatizado o externalizado multitud de servicios del sector educativo, como se ha despedido o no renovado al profesorado, y todo ello para acabar poco a poco con la educación pública».
«Esta forma de minar poco a poco el sistema educativo público», continúa el manifiesto, «no es más que una forma de encaminarse hacia la privatización total del sistema, imponiendo una educación elitista y orientada a formar estudiantes-mercancía, que alimenten el modelo económico vigente».
En el manifiesto se vaticina otra reforma de la Ley de Educación Universitaria anunciada por el ministro Wert, «una reforma que no haría más que consolidar este conjunto de medidas, que no son cambios coyunturales de este Gobierno, sino que se llevan implantando ya durante un largo período, y encaminadas a la defensa del sistema actual».
«Entendemos que para cambiar el ámbito educativo, hay que cambiar también la sociedad, y el único camino es la lucha, una lucha que está dando resultados poco a poco, y prueba de ello es el aumento de su represión contra cualquier protesta de la ciudadanía. Pero su represión no conseguirá callarnos. El estudiantado decimos NO. Queremos un sistema educativo que nos forme como personas y no como clientes, queremos un sistema educativo político, democrático, sin precariedad, queremos que dicho sistema sea laico e igualitario, y queremos que toda la población pueda acceder a esta educación sin importar procedencia, nacionalidad o recursos económicos. Queremos esto y mucho más. Por ello vamos a seguir luchando conjuntamente».
Por la tarde, continuó la movilización, con una clase en la plaza de Fuente Dorada sobre los recortes en investigación, entre otras actividades.

Madrid: Exigen la dimisión de José Carrillo
La Delegación Central de Estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid informa de su «total rechazo» al desalojo policial que se realizó el miércoles en el encierro que estaba teniendo lugar en el Edificio de Alumnos de la UCM desde el pasado 19 de marzo, por parte del estudiantado de la UCM en protesta por la política de becas.
«Entendemos que la intervención policial ha sido totalmente desmesurada máxime cuando el alumnado encerrado no han mostrado en ningún momento una actitud violenta y no creemos que esa decisión tenga ninguna justificación», sostiene la Delegación central de Estudiantes de la UCM.
«A nuestro entender», añade el citado órgano de representación, «el alumnado mostraba una gran preocupación por la actual política de becas (tanto ministerial como complutense) que podría dejar fuera del sistema universitario a un importante número de estudiantes. Entendido esto, censuramos la decisión de la intervención policial para acabar con el encierro, ya que se podría haber buscado otra solución al conflicto que una intervención externa a la universidad, que lo único que consigue es empeorar la imagen de la Universidad Complutense. Así mismo, nos solidarizamos con las personas detenidas en las instalaciones de la Universidad, muchas de ellas estudiantes de la Universidad Complutense y esperamos la absolución de todos los cargos».
«Lamentamos profundamente», continúa el comunicado, «que, ante hechos de semejante gravedad, con una actuación policial a todas luces desproporcionada (que se confirmará si, como en otros casos, los detenidos son absueltos), la única prioridad del Rectorado haya sido intentar lavar su imagen, y asumir acríticamente la detención de más de 50 personas no violentas en sus instalaciones». La Delegación Central de Estudiantes de la UCM dice comprender, por lo tanto, la decisión de varios estudiantes miembros del Consejo de Gobierno de la UCM de dimitir de su cargo» en protesta por esta reiterada política de requerimiento de intervención policial, con las consecuencias cada vez más graves que se suceden desde hace varios años».
Los dimisionarios, de momento, han sido tres de los cinco representantes. La decisión la adoptan en solidaridad con los detenidos y exigen la dimisión de José Carrillo, rector de la UCM, y de Cristina Cifuentes, delegada del Gobierno en Madrid, «por autorizar y dirigir la violenta y desproporcionada intervención policial».
En la mañana de hoy, agentes de la policía nacional pertrechados de material antidisturbios han intentado volver a entrar en el recinto universitario, detrás de un grupo de estudiantes. La enérgica oposición a que traspasaran la entrada por parte de un decano fue acogida con aplausos por los estudiantes.