La Universidad de Valladolid salda su cuenta pendiente con los docentes asesinados por el franquismo

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El rector, Marcos Sacristán -tercero por la derecha- junto a decanos y directores de Centros de la Uva. Foto: Carlos Barrena

El rector, Marcos Sacristán -tercero por la izquierda- junto a decanos y directores de Centros de la Uva. Foto: Carlos Barrena

Entre los actos realizados durante este martes destacan la colocación de una placa en la Facultad de Derecho como homenaje a estos profesores, la proyección del documental `Las maestras de la República´ y una conferencia impartida por Josep Fontana

Adolfo Moro Sánchez, maestro de Castrillo Tejeriego. Encarcelado. Jesús Alonso Sacristán. Maestro de Mota del Marqués. Muerte en la cárcel. Cándido Losada Martín. Maestro de Villalar. Fusilado tras un Consejo de Guerra. Aurelia Gutiérrez Cueto. Profesora de Pedagogía. Asesinada extrajudicialmente. Éstos son sólo cuatro ejemplos del centenar de nombres recogidos en el díptico repartido durante este martes por la tarde durante el homenaje realizado por la Universidad de Valladolid a todos los docentes vallisoletanos asesinados y represaliados por el franquismo, aunque la lista incluye muchos nombres más de personas que tuvieron que sufrir el asesinato, el encarcelamiento o el exilio, así como la separación definitiva de su cargo por no ser afines a la ideología impuesta por el régimen.

El acto de este martes, que comenzó a las 17.30 horas de la tarde en el Aula Mergelina de la Facultad de Derecho con la proyección del documental `Las maestras de la República´ (un trabajo dirigido por la cineasta Pilar Pérez Solano que ha recibido un Goya a la mejor película documental), prosiguió a partir de las 19 horas en el Paraninfo de la misma facultad con una conferencia del historiador Josep Fontana. «Uno de los primeros decretos de la República provocó que se crearan 7000 plazas de maestro, que se subieran los sueldos del profesorado, que se construyeran millares de escuelas o que se mejorara la formación de los maestros en un momento en el que la situación económica hacía que en otros países se frenara la inversión en educación», comenzó indicando este historiador.

Josep, que reconoció el ejercicio de las Misiones Pedagógicas como artífices de una intensa labor de difusión cultural que provocó que entre 1931 y 1934 se visitaran alrededor de 500 pueblos a los que se llevaron representaciones de teatro, proyecciones de películas y en los que se montaron centenares de bibliotecas, fue muy tajante en la distinción entre una República que «creó escuelas y bibliotecas y formó a maestros» y una dictadura que «cerró escuelas, quemó libros y mató a maestros». Este historiador denunció la persecución de libros que empezaron a ser prohibidos, operación de la que no se libraron autores españoles como Unamuno, Galdós, Baroja, Azorín o Espronceda ni a la que sobrevivieron otros representantes de la literatura universal como Eurípides, Allan Poe, Goethe o Shakespeare. «Las Novelas Ejemplares no fueron prohibidas, pero sí reservadas a los lectores considerados como maduros y formados», especificó Josep durante su intervención en el Paraninfo de la Universidad.

Este historiador realizó un recordatorio especial a dos profesores fusilados por el franquismo. Uno de ellos fue Antoni Benaiges, un maestro de origen catalán que se trasladó a un pueblo de Burgos para impartir docencia siguiendo el modelo de la metodología Freinet, y que fue fusilado en el año 1934. El otro, llamado Daniel González, sería asesinado en Arévalo dos años después a sus 33 años de edad. «Su mayor crimen fue el de haber escrito un libro de texto para la enseñanza de Historia en Primaria que en su introducción atacaba a los libros históricos amañados que negaban una historia hecha por el pueblo trabajador», comentó Josep al respecto.

Josep Fontana. Foto: Carlos BarrenaJosep Fontana. Foto: Carlos BarrenaTambién tuvo unas palabras destinadas al receloso cuidado de los contenidos impartidos en las escuelas. «La Junta de Defensa de Burgos estableció un control de la enseñanza desde el primer momento. Se dio la orden de que ésta respondiera a las conveniencias nacionales, a que exaltara el patriotismo y a que denunciara toda orientación contraria a las enseñanzas de religión obligatorias», continuó Josep antes de denunciar todos los actos que provocaron que miles de maestros fueran sancionados, suspendidos de la enseñanza y asesinados.

Este historiador también criticó la falta de preocupación por la educación de la mujer, a la que sólo se la inculcaba la importancia de cuidar la higiene y el hogar, así como el control moral de una Iglesia que, puesta a regular comportamientos ajenos, llegaba a la estupidez de amenazar con la excomunión a todos aquellos que «bailaran entrelazados». Josep se refirió también a una enseñanza de la Historia que convertía a los «judíos, masones, republicanos y rojos» en «torturadores de niños, usureros, atracadores y asesinos» y que siempre se olvidaba de la gente de a pie.

«Hoy en día la enseñanza sigue siendo un terreno conflictivo, lo que puede verse en todos los ataques a escuelas, en todos los maestros asesinados o en todos los niños muertos y mutilados de países como Afganistán, Siria o Nigeria, así como de otros países como Colombia, en el que en los últimos cuatro años ha habido 140 maestros asesinados y otros miles amenazados de muerte», explicaba Josep desde el Paraninfo. También aprovechó para denunciar una pugna por el control de la Educación que provoca que en países como EE.UU. los políticos conservadores o las fundaciones empresariales promocionen escuelas concertadas en nombre de la eficacia o que genera que la escuela pública cada vez vaya teniendo menos recursos.

Otra de las personas presentes en este acto realizado en homenaje a los docentes represaliados por el franquismo fue Hilda Farfante, hija de dos maestros republicanos asesinados que, profundamente emocionada y sin poder contener sus lágrimas, gritó por todas las víctimas de la dictadura. Al final de la tarde intervino Marcos Sacristán Represa (Rector de la Universidad de Valladolid) quien, acompañado por media docena de decanos y directores de centro, denunció una vez más una represión que fue «ordenada, planificada y dosificada con todo el peso del Estado en condiciones de premeditación y alevosía» y que, sin lugar a dudas, debe ser reparada. El acto de esta tarde culminó con una doble actuación musical del Quinteto de Metales de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León y del tenor Jordi Gracia, quienes pusieron el punto y final a un homenaje pendiente y necesario que al fin este martes ha podido hacerse realidad.

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