Texto leído en la concentración de este martes en el Hospital Virgen de la Luz de Cuenca.
La semana pasada quisimos hacer un llamamiento a las conciencias, a las nuestras y a las de nuestros compañeros, recordando el pasado del Hospital Virgen de la Luz, que hasta los últimos tres años había ido creciendo con más espacio, nuevos servicios, más tecnología, más profesionales, más formación,… hasta convertirse en el hospital de referencia de todos los usuarios de nuestra provincia. Sin embargo, en los tres últimos años el retroceso ha sido más que evidente: cierre de espacios, menos servicios, destrucción de plantillas… y dispersión de los usuarios y pacientes de nuestra provincia en busca de pruebas diagnósticas, consultas, intervenciones quirúrgicas, etc…a lo largo y ancho de la Comunidad y otras limítrofes.
Y si esto ya es triste e inexplicable, mucho más es aceptar las maniobras, no solo de justificación del “retroceso sanitario” consecuencia de los recortes, sino aceptar como soluciones a los desastres provocados por esta situación, las dichosas externalizaciones, que no son sino privatizaciones de servicios que pudiéndose realizar en lo que había llegado a ser nuestro hospital de referencia (de hecho ya se hacían en él), se realicen en clínicas concertadas de nuestra ciudad o de la comunidad o de comunidades vecinas, por profesionales ajenos a los pacientes y sobre todo, ajenos al sistema. Por eso seguimos sin creernos que concertar servicios con clínicas privadas sea más eficiente, (no hay nadie todavía que haya sacado los datos de forma precisa comparando con el gasto público real). El mes pasado, sin ir más lejos, en las cortes valencianas, el PP se negó a la creación de dos comisiones de investigación relativas al proceso de externalización de la sanidad y otra para conocer el coste de gestión sanitaria en manos privadas. Pero, sobre todo, sabemos que no es ético derivar a nuestros pacientes fuera de nuestro hospital ni fuera de nuestro sistema, después de haber provocado el deterioro de esta situación, y sobre todo, atenta contra la calidad y el buen hacer que le debemos a nuestros pacientes.
Por eso nuevamente volvemos a decir que: “qué pena que no nos duela a todos, gestores y profesionales, haber antepuesto a la calidad y a la ética del servicio público que debemos a los usuarios y a nosotros mismos, puros intereses económicos o personales…, y estemos favoreciendo entre todos este desmantelamiento del Hospital Virgen de la Luz que tanto nos había costado conseguir, y sobre todo de esta sanidad pública que formaba parte esencial de nuestro estado de derechos”.
Pocos gestos pueden ser más bellos y altruistas que la donación de sangre, ¿no? Parece que la parte altruista va a provenir ahora sólo de los donantes, pues este proceso se le regala a la Cruz Roja, una entidad privada, y los trabajadores del Centro de Transfusión de Sangre se encuentran en plena lucha abierta contra la privatización. ¿Qué os parece que se privatice vuestra sangre?
La Comunidad de Madrid renuncia a que su Centro de Transfusión se encargue de la extracción de sangre en la calle (como venía haciendo hasta ahora). Las famosas unidades móviles encargadas de las donaciones de sangre, conocidas como colectas, dejarán de estar en manos públicas y este trabajo lo hará en exclusiva Cruz Roja.
Por ello cobrará 9.3 millones al año, según la Comunidad de Madrid, como “compensación por los costes de captación, almacenaje y traslado de la sangre”. Por cada bolsa de sangre donada (señores… repito, donada) Madrid pagará a la Cruz Roja 67 euros.
Desde que esta noticia salió a la luz han sido numerosas las reacciones. Ha habido declaraciones públicas por parte de pacientes en contra de la privatización y el comité de empresa del Centro de Trasfusiones de la Comunidad de Madrid ha entregado 20.000 firmas en la Asamblea de Madrid, también ha habido concentraciones delante del autobús de la Cruz Roja en Sol. La última reacción ha sido el encierro de la plantilla en el centro de transfusión. Todo lo que sea menester para intentar frenar esta privatización.
Si esta gestión sale bien puede llegar el caso en que nuestras autoridades sanitarias, siempre tan altruistas con el dinero de los demás; puedan llegar a plantear que porque los pobrecitos que tienen a su cargo familiares discapacitados o niños con necesidades imperiosas pero cuentan con la gran suerte de tener dos riñones pues… oye; que donen por un precio módico uno de ellos y así puedan ayudar a su país, a su familia y ganar un sitio en el cielo. Exagerado ¿no? Pues hace dos años que nos hubieran contado lo de el pago de la sangre y no nos lo hubiésemos creído tampoco. Mejor no seguimos por esta vía y así no damos ideas….
Tampoco nos podíamos creer que al principio de la entrada de el poco recordado gerente Antuña y de su equipo, una medida que se aplicó en este hospital fue que en vez de contratar a los patólogos que hacían falta para poder diagnosticar las citologías de las mujeres de nuestra provincia; optasen porque fuesen leídas por un laboratorio privado de la comunidad de Madrid. Ahora nos felicitamos de que por fin se haya contratado personal en este servicio y más nos felicitaremos si de nuevo se empieza a poder analizar las citologías en nuestro hospital.
Por eso desde aquí animamos a nuestro gerente actual para que continúen haciéndose contratos allí donde se necesiten para poder rebajar las listas de espera y que no jueguen a contarnos que mandando las pruebas diagnósticas u operaciones quirúrgicas a las clínicas privadas se ahorra. No ha de ser verdad semejante argumento cuando todavía no se han dado datos con los cuales cualquier periodista interesado o personal que lo desee pueda hacer esas comparaciones. El juego ya es sabido por todos… repite una mentira muchas veces y así al final algo queda. España, Cuenca, los trabajadores de la sanidad y muchos ciudadanos ya no se comen todas las milongas.
Y como muestra de milonga gorda e incomible también tenemos la que nos viene desde el hospital General Universitario de Ciudad Real, que ha instalado una unidad móvil de la empresa Alliance Medical Group frente a la puerta de consultas para realizar resonancias magnéticas a los pacientes del propio centro sanitario.
En total, se prevé la realización de más de 1.500 pruebas diagnósticas en esta unidad móvil durante los próximos dos meses y se ha firmado un contrato con esta empresa por valor de 102.000 euros (85 euros por resonancia).
Desde la Gerencia del Hospital han remitido una nota de prensa en la que aseguran que se trata de una “práctica habitual para aligerar las esperas”, apelando a que “actualmente no hay ninguna posibilidad de atender el volumen de resonancias en la provincia con medios propios”, a pesar de que los profesionales están realizando estas pruebas “por la mañana y por la tarde” en todos los centros sanitarios. Pero la milonga reside en que en las listas de espera facilitadas por el propio SESCAM, en el pasado mes de enero apuntaban a que solo había dos personas esperando recibir este tipo de prueba diagnóstica. Estos chiringuitos montados a las puertas de los hospitales ya habían sido denunciados por el sindicato Comisiones Obreras cuando en el mes de septiembre había uno realizando pruebas diagnósticas a los pacientes del Hospital Mancha Centro.
Desgraciadamente, una vez, más tenemos que lamentar la muerte de una paciente en el hospital de Vigo, después de pasar 20 horas entre boxes y pasillos y con 40 camas cerradas. Una víctima más de la incompetencia de nuestros gestores y de los profesionales que colaboran con ellos. Por todo ello una vez más tenemos que recordar que: ¡¡¡¡LOS RECORTES EN SANIDAD MATAN!!!!