No cabe ninguna duda de que los partidos que han gestionado las instituciones durante estos más de treinta años han gozado del “privilegio” de una financiación totalmente ilegal, PSOE, PP, CiU, PNV. En ocasiones también IU se ha visto salpicada por estas cuestiones.
Precisamente ese carácter general y crónico de la corrupción como forma habitual de funcionamiento del sistema es lo que nos lleva a luchar por la ruptura democrática y por un cambio de Régimen.
Pero nos llama poderosamente la atención que para ésta ocasión se pongan de acuerdo el diario El Mundo, el Grupo Prisa y el Sr. Rubalcaba con el objetivo de remover a Mariano Rajoy de la presidencia del Gobierno; ni tan siquiera plantean elecciones generales o cambio de Gobierno, solamente el cambio de Mariano Rajoy.
Por descontado que no tenemos nada que objetar a que Mariano dimita, pero no estamos por la labor de que a los movimientos populares que se han ido construyendo en los últimos años se les instrumentalice en una pugna cortesana de la que en ningún caso nada útil va a salir para el Pueblo Trabajador.
Los papeles y SMS de Bárcenas no hacen sino demostrar por enésima vez que éste régimen tiene una situación terminal y que ya no hay por donde agarrarlo.
El 28 de septiembre hay una convocatoria de #JaquealRey impulsada por la Coordinadora 25-S y a la que diversos colectivos ya han comenzado a expresar su disposición de apoyo. En estos días las concentraciones de rechazo a la monarquía se están sucediendo interrumpidamente. Atentos/as que la situación se lo merece. Estamos/as convencidos/as que la convocatoria del 28S será un rotundo éxito, si hacemos un buen trabajo de difusión.
No hay acto público ya, en el que participen miembros de la familia Borbón, en que sectores del Pueblo dejen de estar presentes para expresar su frontal oposición a esa gentuza.
No nos debe de extrañar que detrás del vodevil al que estamos asistiendo estos días se estén moviendo hilos para crear las condiciones para la formación de un Gobierno de concentración nacional en el otoño, si las cosas se complican.
De cualquier manera Mariano Rajoy no va a dimitir en ningún caso, excepto si recibe presiones directas de la Corona; entonces se lo pensaría.