
El frío, el fútbol y una previsible resaca en el trabajo restaron ayer afluencia a la fiesta de San Juan en la playa. Las hogueras y el ambiente mágico que se respira en la noche más corta del año se encargaron de poner el calor que hizo falta para que la diversión descorchara un verano que no acaba de llegar.
El olor a churros, pancetas y chorizos, desde primera hora de la tarde, impregnó la playa de Las Moreras, en la que el ir y venir de grupos de todas las edades, fue constante hasta pasadas las 12.
Antes de esa hora mágica comenzaron a arder pequeñas hogueras en la playa. A su alrededor, cientos de jóvenes disfrutaban por igual de las llamas y el alcohol, después de haberlo hecho ya con las actuaciones musicales programadas en el escenario oficial, como en el alternativo montado en la zona autogestionada de la chopera de Las Moreras.

Un hombre salta una de las hogueras de San Juan. Foto: C. Arranz / M. Tutusaus
En esa zona se concentró buena parte del bullicio comprometido de la ciudad. A las tradicionales casetas de partidos políticos y organizaciones sindicales, este año se sumó la de Parados en Movimiento y un pequeño puesto montado por últimoCero para dar a conocer su proyecto digital informativo y repartir entre los asistentes su primer número de papel, en el que se recuerda la noche de San Juan de 2000 en la que la Policía cargó indiscriminadamente contra miles de personas por orden expresa del alcalde de Valladolid.
En las hogueras de ayer no sólo ardieron los tradicionales apuntes del curso o los malos recuerdos del año. Tres grandes cartas de la baraja española (la infanta Cristina en el papel de sota de oros, su marido Iñaki Urdangarín en el de caballo del mismo palo y el rey Juan Carlos, como rey de oros) acabaron siendo pasto de las llamas.
Al margen de las ya tradicionales intoxicaciones y pequeñas magulladuras al intentar saltar la hoguera, durante la noche no se registraron incidentes dignos de mención.