Más de doscientos vecinos del sureste madrileño participaron este mediodía en una marcha desde Perales de Tajuña hasta Morata de Tajuña para protestar contra la incineración de residuos en la planta cementera de El Alto, la mayor de España y situada junto a la localidad. Tan sólo un día antes el BOCM (Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid) anunció el visto bueno de la Consejería de Medioambiente al proyecto de valorización energética presentado por el grupo Portland Valderrivas , propietario de la planta y una de las empresas de FCC, y que supone permiso para utilizar como combustibles residuos tales como lodos de depuradora no industriales, plásticos, neumáticos usados o harinas cárnica que contienen en sí mismos sustancias altamente tóxicas y que su combustión permite que se generen otros compuestos también peligrosos que se liberarán con los humos y permanecerán en el medio ambiente.
En una reciente charla en Perales de Tajuña, el científico Sr. Fernando Palacios argumentaba que, dada la naturaleza de los vientos habituales en la zona, “habrá afecciones significativas de metales pesados en un radio de hasta 10 kilómetros” desde las instalaciones y “las sustancias peligrosas gaseosas afectarán a mayores distancias”.
La marcha convocada por la Asociación de Vecinos de Perales de Tajuña terminó con la lectura de un manifiesto en el que se calificaba de hipócrita a la Comunidad de Madrid por no acabar con la combustión de residuos reciclables, mientras que sigue autorizando su incineración a día de hoy.