
Medio centenar de funcionarios del Hospital Clínico Universitario, la Universidad de Valladolid y la Diputación se concentraron esta mañana, 19 de abril, en la confluencia de las calles Ramón y Cajal y Paraíso para protestar una vez más por los abusivos recortes que el Gobierno central esta ejecutando en los empleados públicos y en la ciudadanía en general.
En esta ocasión, la protesta ha tenido como protagonista la fiesta de Villalar. Un acontecimiento que ha servido para comparar la conducta represiva que tuvo el rey alemán Carlos V contra los comuneros con la doctrina de recortes que lleva a cabo en la actualidad la canciller alemana Angela Merkel (llamada Merkel V por los manifestantes).
Por este motivo, durante la concentración algunos de los allí presentes se convirtieron en Rajoy de Utrecht (en honor al represivo regente de Carlos V) y en Merkel V para denunciar una situación que se repite 400 años después.
Una de las pancartas que portaban los manifestantes. Foto: R. Adalia«Carlos V destrozó el proyecto de los comuneros y Merkel nos está fastidiando ahora a nosotros», aclaraba Adolfo García, uno de los manifestantes de la Universidad.
Bajo cánticos como «Arriba, abajo, que el Gobierno nos quita el trabajo», «Abajo, arriba, que el Gobierno nos quita la vida» o «Corrupción, dimisión» los manifestantes buscaban otro viernes más frenar la sangría de recortes. Unas medidas que además de reducir sueldos, eliminar extras y días libres han provocado que las plazas de jubilaciones no se hayan cubierto, situación que ha empeorado las condiciones laborales del resto de trabajadores.
«La gente cree que nos manifestamos por el dinero pero no saben apreciar lo que vamos a perder», aseveraba José Ángel Martínez, uno de los miembros de mantenimiento del Clínico. «Está todo orquestado. Cuando la medicina pública va mal la privada también, y para que ésta sobreviva se cargan lo público», añadió.
El broche de oro a esta concentración lo puso el himno castellano. Al son del Canto de Esperanza algunos de los concentrados más atrevidos se atrevieron a bailar una jota para después plegar sus pancartas y continuar con la jornada laboral hasta esperar al próximo viernes.