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	<title>Techo de Cristal &#8211; Izquierda Castellana</title>
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		<title>Machismo en las Fuerzas Armadas: 298 mujeres oficiales no llegaron nunca a los empleos de coronel o general</title>
		<link>https://izca.net/2018/06/27/machismo-en-las-fuerzas-armadas-298-mujeres-oficiales-no-llegaron-nunca-a-los-empleos-de-coronel-o-general/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[IzCa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Jun 2018 12:30:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace un año y medio, a mediados de diciembre de 2016, cuando Patricia Ortega se convirtió en la primera y única militar de las Fuerzas <a class="mh-excerpt-more" href="https://izca.net/2018/06/27/machismo-en-las-fuerzas-armadas-298-mujeres-oficiales-no-llegaron-nunca-a-los-empleos-de-coronel-o-general/" title="Machismo en las Fuerzas Armadas: 298 mujeres oficiales no llegaron nunca a los empleos de coronel o general">[SIGUE]</a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="p1"><span class="s1">Hace un año y medio, a mediados de diciembre de 2016, <a href="http://www.europapress.es/nacional/noticia-primera-coronel-ejercito-espanol-soy-militar-he-sacrificado-renunciado-mismo-companeros-20161218111446.html"><span class="s2">cuando Patricia Ortega se convirtió en la primera y única militar de las Fuerzas Armadas española en conseguir el grado de coronel</span></a> afirmó que “el sexo del mando es intrascendente” y que las mujeres aportaban mayor “talento y compromiso” (que los hombres, se supone). Sin embargo, los datos oficiales del Portal de Transparencia no respaldan ni mucho menos sus aseveraciones.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Patricia ha tardado 28 años en conseguir llegar hasta tan alto grado militar, que comparte con 1.044 varones en activo (según respuesta del portal de Transparencia). Hasta ahora, ese, el tiempo que se tardaba en escalar puestos en el escalafón militar era el argumento esgrimido para justificar la ausencia de mujeres en el generalato (hay 223 generales en activo) y la insólita presencia de Patricia Ortega entre más de coroneles. Sin embargo, algo debe pasar cuando año y medio después todavía ninguna mujer ha logrado igualar una gesta que no debería ser tal.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Como he comentado al principio, las estadísticas demuestran una realidad completamente opuesta a la hasta ahora versión oficial. El portal de Transparencia respondió que los militares que ahora son coroneles y generales “ingresaron en las Academias Militares entre los años 1973 y 1994”, así pues, dado que la generación de Patricia Ortega es la de 1988, la primera que contó con mujeres, existe una diferencia temporal de seis años (y promociones) con respecto a varones que al menos son coroneles. Es decir, hay oficiales —hombres— que les ha bastado con 22 años para llegar al al mismo empleo para el que Patricia Ortega ha necesitado 28 años. Por ello mismo, cabe preguntarse por qué ninguna mujer de los años académicos comprendidos entre 1989 y 1994 ha llegado ya a estos empleos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Uno podría concluir que, en todo caso, en 1988 entraron pocas mujeres y que en años sucesivos no entraron féminas o su incorporación fue muy exigua. Nada más lejos de la realidad. Entre 1988 y 1994 ingresaron en las Academias Militares, también según respuesta del Portal de Transparencia, un total de 788 mujeres. De ellas, 299 ingresaron como oficiales en sus distintas categorías (34 lo hicieron como militares de complemento, 97 como suboficiales y 358 como militares de tropa en diferentes categorías, para un total de 788). Es decir, no solo no ingresaron pocas mujeres, sino que en aquellos años las mujeres que ingresaban como oficiales suponían un hoy inalcanzable 37,94%.</span><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-8177 alignleft" src="http://blogs.publico.es/un-paso-al-frente/files/2018/06/tabla.jpg" sizes="(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px" alt="" width="499" height="140" /></p>
<p class="p1"><span class="s1">Así pues, ¿cómo puede ser entonces que haya hombres que entrando en las Academias Militares entre 1988 y 1994 y sean a día de hoy coroneles o generales y solo una mujer ingresada en 1988 haya alcanzado el empleo de coronel? Difícil explicación, especialmente si tenemos en cuenta aquello que afirmaba Patricia Ortega sobre el talento y el compromiso añadido que aportan las mujeres. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Si analizamos el sistema de ascensos podemos encontrar el verdadero problema al respecto. Son los oficiales militares los que componen las juntas que evalúan a sus compañeros o compañeras en distintas fases de su carrera militar y estas juntas de evaluación, por motivos evidentes, han estado compuestas mayoritariamente —incluso exclusivamente— por hombres hasta fechas relativamente recientes. Por tanto, eran hombres calificando a mujeres. Aunque según Patricia Ortega, “la presencia de la mujer en las Fuerzas Armadas está totalmente normalizada” y si lo ha tenido más difícil en su carrera militar ha sido por una cuestión social, ya que cuando ingresó en las Fuerzas Armadas “sólo el 44% de la sociedad estaba a favor de la incorporación de la mujer”, siendo hoy “el 94%”, las cifras demuestran que si no hay más mujeres que hayan alcanzado el grado de coronel o general se debe a sus compañeros masculinos. Y sus evaluaciones. No a la sociedad.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Por si hubiera alguna duda, también se ha preguntado en el Portal de Transparencia por la tasa de abandono de las mujeres en las Academias Militares, por si estuviéramos hablando de mujeres que no llegaron a terminar los estudios militares. Tampoco es el caso, pues entre 1988 y 1994 solo cuatro mujeres abandonaron las academias en las que ingresaron. Cifra que obviamente no excusa la excepcionalidad de la coronel Patricia Ortega.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Estadísticamente, además, la situación empeora considerablemente si tenemos en cuenta el total de generales y coroneles existentes a día de hoy y no solo los que se encuentran en activo. Pues existen 619 generales y 2.881 coroneles en total de los 223 generales y 1045 coroneles en activo. Es decir, Patricia es una entre 3.500 (1.268 en activo).</span></p>
<p class="p7"><span class="s1"><b>¿Cuántas Patricias Ortegas esperan su oportunidad de ser coronel? </b></span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Actualmente, a fecha 31 de diciembre de 2017, también según respuesta del portal de Transparencia, había 136 mujeres en el grado de teniente coronel y 248 en el grado de comandante. De ellas, la mayoría forma parte de las 298 militares que empezaron su carrera entre 1988 y 1994 y llevan años bloqueadas en los empleos anteriores, a las puertas de ser coronel. Empleo para el que parece ser no están lo suficientemente capacitadas, al menos, para aquellos que las evaluaron. Porque lo cierto es que, para las juntas de evaluación, ninguna fue lo suficientemente buena como para al menos haber ascendido a coronel en este año y medio posterior al ascenso de Patricia Ortega.</span></p>
<p><img decoding="async" class="wp-image-8178 alignleft" src="http://blogs.publico.es/un-paso-al-frente/files/2018/06/grafico.jpg" sizes="(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px" alt="" width="466" height="271" /></p>
<p class="p1"><span class="s1">Para hacernos una idea de la situación, basta con observar la comparativa del número de altos mandos en relación al género. Por desgracia, las cifras lo dejan muy claro: deberían haber obtenido el empleo de coronel muchas más mujeres y haberlo hecho mucho antes. Y con más mujeres coroneles ya tendríamos mujeres en el generalato.</span></p>
<p>Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra y autor de <a href="https://www.akal.com/libro/el-libro-negro-del-ejercito-espanol_35280/">‘El libro negro del Ejército español’</a> (Akal, 2017).</p>
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		<title>Mujeres en Justicia</title>
		<link>https://izca.net/2018/05/15/mujeres-en-justicia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[IzCa]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 May 2018 12:51:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Estado Español]]></category>
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					<description><![CDATA[Es curioso, por no decir otra cosa, que en una carrera donde existe una abrumadora mayoría femenina de profesionales –nada menos que un 64 por ciento- la pirámide se invierta de un modo tan radical a la hora de ir ascendiendo puestos, llegando a un raquítico 15 por ciento en la cúspide.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>No es la primera vez que hablo de esto, ni soy la única que lo hago. Y no será la última, mucho me temo, si las cosas siguen por los mismos derroteros. Pero con quiera que el mundo es de quienes persisten, aquí estoy de nuevo. Insistiendo y persistiendo. Y alimentando algo más que la esperanza de que algún día nos hagan caso.</p>
<p>Próximamente habrán de cubrirse tres vacantes en la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, un territorio vedado donde, hasta el momento solo hay una mujer, que alcanzó este puesto hace cuatro años. Una jurisdicción, por cierto, donde se dirimen todas las cuestiones que llegan hasta el Tribunal Supremo en materia penal, lo que significa que son quienes en última instancia deciden sobre los recursos relativos a delitos contra la libertad sexual, entre otras muchas materias. Así que, las decisiones que ponen fin a la vía judicial en delitos donde una apabullante mayoría de víctimas son mujeres son tomadas por una apabullante mayoría de hombres. Tal como suena. Y no dudo yo de los méritos de quienes ostentan tan alto cargo, pero ya sería hora de que se diera entrada a una representación más proporcionada de la otra mitad de la población, las mujeres. Porque haberlas, haylas.</p>
<p>Es curioso, por no decir otra cosa, que en una carrera donde existe una abrumadora mayoría femenina de profesionales –nada menos que un 64 por ciento- la pirámide se invierta de un modo tan radical a la hora de ir ascendiendo puestos, llegando a un raquítico 15 por ciento en la cúspide. Números cantan. Y siguen cantando si tenemos en cuenta que solo hay una presidenta de Tribunal Superior de Justicia de los dieciocho que hay. Suma y sigue. No hay más que echar un vistazo a la foto de la apertura del año judicial para darnos cuenta de que, cuanto más se sube en el escalafón, más invisibles nos volvemos.</p>
<blockquote class="ui-sortable-handle">
<p style="text-align: center;">Es curioso, por no decir otra cosa, que en una carrera donde existe una abrumadora mayoría femenina de profesionales –nada menos que un 64 por ciento- la pirámide se invierta de un modo tan radical a la hora de ir ascendiendo puestos, llegando a un raquítico 15 por ciento en la cúspide.</p>
</blockquote>
<p>Ni siquiera el Tribunal Constitucional quiso aprovechar la oportunidad de corregir su infrarepresentatividad femenina en la última ocasión que tuvo. Pese a la existencia de varias candidatas mujeres sobradamente preparadas –además de quien suscribe estas líneas-, prefirieron continuar con su linea de mayoría masculina y solo nombraron a una de entre los cuatro puestos a cubrir, quedando en un escuálido dos a diez. Una actitud que llama la atención en un órgano que tiene por misión garantizar los derechos de la ciudadanía consagrados en la Constitución, la igualdad entre ellos. Como dice el refrán, en casa del herrero, cuchara de palo.</p>
<p style="text-align: center;">si bien es cierto que podemos presumir de ya haber tenido una mujer al frente de nuestra carrera, no lo es menos que ha sido la única hasta el momento y que no siquiera cubrió un mandato entero.</p>
<p>Y no andamos más finos en la carrera fiscal. Aunque nuestro porcentaje de mujeres al frente de jefaturas de fiscalías es algo mayor que en las juezas, no cabe llevarse a engaño. Siendo como somos una carrera donde más del 60 por ciento somos mujeres, el 68 por ciento de los puestos directivos están copados por hombres. Es decir, más de lo mismo. Por más que haya muchas fiscales más que sobradamente preparadas. Y, si bien es cierto que podemos presumir de ya haber tenido una mujer al frente de nuestra carrera, no lo es menos que ha sido la única hasta el momento y que no siquiera cubrió un mandato entero. Así que tampoco es razón para echar las campanas al vuelo. Ni mucho menos.</p>
<p>Llegadas a este punto, no podemos obviar el tema de las cuotas. Una cuestión ampliamente discutida y debatida y que creo que no debe hacer llevarse las manos a la cabeza a nadie. Si echamos un vistazo al pasado, veremos que esto de las cuotas no es nada nuevo. Hasta diciembre de 1966, por ley, y hasta principios de los 70, de facto, se aplicó una política de cuotas de la manera más estricta posible. El 100 por 100 de las personas que integraban las carreras judicial y fiscal tenían que ser hombres. Una cuota legal, establecida por una ley que prohibía a las mujeres el acceso. Pero parece ser que a eso nadie lo considera cuota.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;">no se trata, como piensan algunos, de nombrar a mujeres por el hecho de serlo, sino más bien al contrario. Que ser mujer no sea un obstáculo para nombrar a quienes lo merecen</p>
</blockquote>
<p>Ha llovido mucho desde entonces. Tanto, que ya no vale la excusa esgrimida durante largo tiempo de que no habían pasado los años suficientes para que hubiera mujeres preparadas. Ahora ya no vale. Por más que, en algún momento, alguien debiera haberse planteado como corregir esa disfunción que nos hacía partir en desventaja una vez proclamada la Constitución. Pero no miremos al pasado. Hagámoslo a un futuro donde, por fin, podamos estar tan representadas como merecemos.</p>
<p>No terminaré estas reflexiones sin hacer alusión a la abogacía. Porque, aunque ellas llegaron antes –la primera mujer colegiada como abogada fue la valenciana <strong>Ascensión Chirivella,</strong> en 1922-, tampoco ahí atan los perros con longanizas. Es cierto que es una mujer quien preside en la actualidad en Consejo General de la Abogacía, un verdadero hito del que congratularse, pero las cifras de presidentas de Colegios de Abogados –así se llaman todavía la mayoría de ellos- o de la Abogacía no son tampoco para echar cohetes. Y si echamos un vistazo a los nombres de quienes dirigen los grandes bufetes, todavía menos. La corresponsabilidad es todavía un obstáculo difícil de salvar.</p>
<p>Así que el panorama es, cuanto menos, manifiestamente mejorable. Y no se trata, como piensan algunos, de nombrar a mujeres por el hecho de serlo, sino más bien al contrario. Que ser mujer no sea un obstáculo para nombrar a quienes lo merecen. Mujeres que, además, han venido bregando durante toda su vida profesional con problemas extras derivados de circunstancias ineludibles como la maternidad y con una legislación que no ayudaba a vivirla en igualdad con los compañeros varones.</p>
<p>Hace apenas unos días, veíamos cómo, por primera vez en nuestra historia judicial, fallaba una Sala del Tribunal Supremo formada por cinco magistradas. De la jurisdicción social, en este caso. Y en un tema con una perspectiva de género indudable, relacionada con los permisos por lactancia. Y ya vemos, no ha pasado nada. Las fuerzas de la naturaleza no se han sublevado en un enorme cataclismo ni nos han caído de golpe las siete plagas de Egipto. Se puede. Solo hay que poner empeño. O, al menos, no poner trabas.<br />
Ahora surge una nueva oportunidad, la enésima. A ver si esta vez, por fin, vamos tomando posiciones. Aunque sea por no oirnos. Porque si no, a la próxima, volveré a soltar la misma perorata. Y así una vez y otra. Hasta el infinito, y más allá.<br />
Ojala no tuviera que volver a hacerlo. Pero hasta entonces, ahí seguiremos. Exigiendo la presencia de mujeres en Justicia.</p>
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		<title>La ignorancia es muy osada, y el machismo institucional la suele acompañar.</title>
		<link>https://izca.net/2018/02/15/la-ignorancia-es-muy-osada-y-el-machismo-institucional-la-suele-acompanar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[IzCa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Feb 2018 12:41:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Laboral y Economía]]></category>
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					<description><![CDATA[Mientras docenas de investigadoras (y algún investigador) dedican su carrera a analizar el comportamiento del mercado laboral con las mujeres y sus consecuencias, tenemos a la Señora Botella,(...), acusando al resto de las mujeres mortales de este país, de no haber estudiado lo suficiente para merecer cobrar lo mismo de los hombres que al parecer si han estudiado.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Mientras docenas de investigadoras (y algún investigador) dedican su carrera a analizar el comportamiento del mercado laboral con las mujeres y sus consecuencias, tenemos a la Señora Botella, desde su tenencia de Alcadía de Córdoba, licenciada en derecho ella, que lleva en política como técnica desde el verano del 94, acusando al resto de las mujeres mortales de este país, de no haber estudiado lo suficiente para merecer cobrar lo mismo de los hombres que al parecer si han estudiado. Pero a ver que dicen los datos que recoge el Gobierno:</p>
<p>Los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas, que depende del Ministerio de la Presidencia, de otra mujer muy feminista y mucho feminista, creemos que le gustarán más que las conclusiones de los estudios financiados por los Sindicatos y las Universidades (donde al parecer no van las mujeres según esta señora).</p>
<p>En el barómetro de enero de 2018, las personas que han declarado tener estudios superiores son en un 25% mujeres y en un 23% hombres. Según otro Ministerio sospechoso de feminismo, el de Educación, la nota media de los hombres es de 7,13 en grado y de un 8,09 en el máster; las mujeres alcanzan el 7,39 de nota y un 8,23 respectivamente.<br />
Por lo que podemos decir que, con menos tensión de la que se da en Telecinco, la afirmación de la señora es MENTIRA.</p>
<p>Pero sigamos, porque entre los 18 y los 34 años hay un 42.6% de personas con estudios superiores, y aún así, el paro juvenil es del 53.2%, algo que también sufren más las jóvenes (precarias) que según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), feminista radical y de clase como saben, y su informe Panorama de la Educación de 2015, hay más mujeres con estudios superiores entre la población de jóvenes de 25 a 34 años de edad.</p>
<p>Cuando se pregunta a los españoles y a las españolas por la percepción de la situación económica, solo el 31.9% de las mujeres la considera buena, frente al 35.3% de los hombres, y claro, si seguimos preguntando ya entendemos el porqué: el 14’9 de las mujeres desempeñan trabajos no remunerados, es decir, son amas de casa y cuidadoras, mientras que solo renuncian a la esfera privada laboral el 0.2% de los hombres. el 12.3% de las mujeres creen que pueden perder su trabajo, y solo el 10.3% de hombres, a lo mejor tiene algo que ver que las mujeres tengan contratos temporales muy encima del dato de sus compañeros.</p>
<p>Y para terminar, porque yo sé que hay mujeres del PP a las que les puede costar asumir los números desde la comodidad del poder burgués, el 24.1% de las mujeres no tiene ingresos de ningún tipo, y en el tramo más alto de ingresos que registra el CIS, más 6.000€ al mes, encontramos al doble de hombres que de mujeres, así como el doble de empresarios que de empresarias, el doble que de directores que de directoras, un 9,4% de obreros cualificados frente a un 1.6 de obreras. cualificadas.</p>
<p>A pesar de todo, las mujeres somos más felices que los hombres, y tenemos más claro que los hombres, que el Partido Popular es de derechas, el 53.4% no le votaría nunca.</p>
<p>Después de esto se recomienda que la Señora Botella, la próxima vez pídale ayuda a su amiga Sáez de Santamaría antes de dar datos, que cuesta mucho dinero el CIS y hay muchas trabajadoras en la calle Montalbán que le dejan los datos accesibles en la web, pero si lo ve complicado, hágase la rubia, que a Cifuentes no le va mal (de momento).</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>¿Por qué es necesario el Día Internacional de la mujer y la niña en la ciencia?</title>
		<link>https://izca.net/2018/02/12/por-que-es-necesario-el-dia-internacional-de-la-mujer-y-la-nina-en-la-ciencia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[IzCa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Feb 2018 13:31:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Estado Español]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer]]></category>
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		<category><![CDATA[Político Social]]></category>
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					<description><![CDATA[El 11 de febrero se conmemoró en todo el mundo el Día Internacional de la mujer y la niña en la ciencia. Entonces, empezaron a surgir afirmaciones del tipo: ¿y por qué no un día del niño y los hombres en las ciencias? Fácil, porque eso ya lo son todos los días.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Corría el año 2015 cuando se instauró el 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia por la Asamblea General de las Naciones Unidas. El propósito es lograr el acceso, la plena participación y el empoderamiento de las mujeres y las niñas en la ciencia y visibilizar el trabajo de las científicas, así como fomentar la vocación investigadora en las niñas. Sin embargo, la ilusión de vivir en una falsa igualdad, lleva a algunas personas a preguntarse por qué un día específico para poner sobre la mesa la importancia de visibilizar a las mujeres en los saberes científicos y no un día también para visibilizar a los científicos. La respuesta es fácil y se comprueba con un simple gesto: abrir un libro de ciencias. ¿Dónde están las mujeres? La brecha de género en los sectores de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas sigue estando presente. En la historia de las ciencias, los hombres aparecen siempre como figuras destacadas. De hecho, si tuviéramos que nombrar a una científica que hayamos estudiado, difícilmente nombraríamos alguien más que Marie Curie. Las mujeres y sus logros apenas aparecen en los libros de texto, y las pocas veces que lo hacen es en secciones pequeñas o en un recuadro, dando a entender que el saber masculino es el universal y el de las mujeres una pequeña parte aparte de ese saber universal. Dicho de otro modo, las mujeres se representan como una parte complementaria y sus aportaciones no se valoran. <strong>Las mujeres solo representan el 7% en los libros de Historia y, peor aún, el 1% en la ciencia. Ignoramos sus aportaciones y, por tanto, al no tener referentes, no se puede elegir lo que se desconoce. </strong></p>
<p>Pero es que no solo es que no estemos como sujetas de estudio. Es que tampoco estamos representadas en las imágenes. <strong>Según un estudio reciente de la Universidad de Valencia, un 74% de las fotografías en noticias científicas en prensa muestra únicamente a científicos frente a un 17% que muestra sólo a científicas.</strong> En muchas de estas fotografías las mujeres no son tan si quiera protagonistas de la información, sino un recurso fotográfico.</p>
<p>Lo que tienen en común los diferentes mecanismos de ocultación del pasado y presente de las científicas, es su carácter androcéntrico, fruto de una sociedad machista que ha puesto en los hombres la autoridad científica. Esta autoridad científica masculina ha sido y es responsable de la invisibilización del saber científico femenino, por lo que la historia de las ciencias es incompleta, falta la otra mitad y, por ello, debe ser revisada para tener una visión más amplia y con todos los talentos, no solo los de una sola parte de la población. Y es que, aunque no nos lo hayan querido hacer ver, las científicas no sólo existen en la actualidad, sino que siempre han estado presente en el devenir de la historia:</p>
<p>Desde la antigüedad, las mujeres sabias recolectaban las hierbas medicinales, tenían conocimientos en obstetricia y curaban, razones por las que fueron quemadas en las hogueras cuando aparecen las universidades en los siglos XII-XV, totalmente vetadas para nosotras. Así, a partir del siglo XVII, al institucionalizarse el saber científico dentro de las universidades, las mujeres dedicadas a la ciencia quedan relegadas como meras aficionadas, alejándonos por completo de la actividad científica oficial, ya que se consideraba que no poseíamos capacidades o facultades intelectuales para ello.</p>
<p>Ya en el siglo XII, aparece un fuerte movimiento religioso femenino. Muchas mujeres ingresan en los conventos, pero no por el fervor religioso, sino para poder acceder al conocimiento. Muchas de ellas, aprenden medicina, botánica, astronomía y otras disciplinas científicas que de otro modo les sería imposible. Un ejemplo es el de Hidegarde de Binger, quien tras estudiar ciencias en un convento de Alsacia, se convirtió en una de las primeras científicas reconocidas. O Herrad de Landsberg, quien hizo importantes contribuciones a la historia de la astronomía, geografía y botánica médica.</p>
<p>En el caso de las inventoras, las leyes prohibían a las mujeres patentar sus creaciones, por lo que debían hacerlo bajo el nombre o los apellidos de su marido, padre o hermano, siendo Mary Dixon la primera mujer en conseguir una patente independientemente de su marido. Tuvo que llegar la segunda mitad del siglo XIX para conseguir la incursión de las mujeres en las universidades, un derecho por el que se llevaba siglos luchando. Antes de ello, muchas se tuvieron que vestir de hombres para estudiar y ejercer su profesión. Fue el caso de James Miranda Stuart Barry, nombrada inspector médico en el sur de África como James Barry, nombre con el que vivió hasta el final de su vida, momento en el que a través de su autopsia se descubrió que era una mujer. O el de Sophie Germán, matemática que bajo el pseudónimo de Le Blanc desarrolló su teoría de números y elasticidad. Otras como Agnodice ya en el 300 A.C, Henriette Faver o Edwards Walter, se hicieron pasar por hombres para ejercer la medicina. Y una vez en las universidades, muchas otras tuvieron que recurrir a hombres para defender sus tesis doctorales. En cuanto a aquellas que se graduaron y consiguieron ejercer como científicas, fueron tratadas como simples ayudantas, la mayoría a la sombra de sus parejas, que disfrutaron de un prestigio que ellas mismas construyeron. Es el caso de Marie y Pierre Curie, Teano y Pitágoras o de Mileva Marić y Albert Einsten.</p>
<p>En la actualidad, la invisibilización de las mujeres en las ciencias sigue estando presente y se fundamenta en los estereotipos que se han ido generando en torno a cómo deben comportarse mujeres y hombres, y los papeles adjudicados. Estos estereotipos, como sabemos, son aprendidos a través de la socialización, un proceso por el cual nos enseñan a mujeres y hombres a asumir como natural y decisión propia diferentes capacidades, intereses, roles y metas. Y nos sirve, además, para analizar la realidad justificando ciertas actuaciones que no están contrastadas. Un ejemplo lo tenemos cuando en el lenguaje popular se dice que las ciencias son más propias de hombres que de mujeres.  En realidad, estamos justificando unas funciones sin que exista una justificación racional, ya que es algo que hemos aprendido desde nuestros primeros años de vida, pero con un grave peligro porque excluye, discrimina, ocultan e influyen en las actitudes y conductas. Esta es la razón por la que cuando preguntamos a las estudiantes sobre ciertas decisiones en torno a sus profesiones, suelen afirmar que es porque les gusta o porque no se ven capacitadas para otras áreas. Sobre esto, diferentes estudios han puesto de manifiesto que hombres y mujeres hacen sus elecciones profesionales de acuerdo con la idea de lo que es más correcto para cada género. Hechos como la ausencia de las mujeres en determinados saberes, hacen pensar que si las mujeres no están es que no son demasiado buenas para esa área. Sobre esto mismo, un <strong>estudio publicado en la</strong> revista <em>Science,</em> pone de manifiesto <strong>que la falta de interés en la ciencia y la tecnología por parte de las niñas tiene su origen en las edades más tempranas, en torno a los 6-7 años</strong>,<strong> cuando ya han interiorizado estereotipos como atribuir a los hombres más que a las mujeres el talento, la brillantez o la inteligencia necesarias para abordar materias abstractas y complejas</strong>.</p>
<p>Y todo ello a pesar de que un estudio realizado en EEUU por Ann Gallagher y James Kaufman, revela que no existen diferencias de género en el rendimiento de las matemáticas, datos que contrastan con que la matriculación femenina en estas áreas apenas supera el 27% en ingeniería y carreras técnicas. Él y la autora explican que lo normal es que las alumnas tengan una percepción errónea de sus aptitudes en matemáticas y asignaturas científicas porque son menos valoradas por el profesorado, familia, compañeros y compañeras, lo que explicaría la elección de estudios tradicionalmente masculinos en ellos, y tradicionalmente femenino en ellas. Esto explica por qué, a pesar de que la participación de las mujeres en las carreras de grado superior ha aumentado enormemente, están todavía insuficientemente representadas en estos campos. Este desequilibrio influye a su vez en las investigaciones científicas, donde apenas se abordan los temas que afectan a las mujeres.</p>
<p><strong>Para avanzar es necesario educar en igualdad, crear relaciones de confianza y empoderamiento para romper estos estereotipos</strong>, ampliar la capacidad de elección y recuperar del oscurantismo la contribución de las mujeres en la ciencia, disciplina en la que somos realmente importantes, ya que podemos aportar nuestra visión del mundo. Si las mujeres hubiéramos estado presentes en los estudios de infarto de miocardio, no se habrían dado por universales los síntomas masculinos y por excepción los femeninos. Es necesario que estemos, y para estar necesitamos que nos valoren por igual y tener referentes femeninos.</p>
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		<title>«La brecha salarial es un boquete en la vida de las cántabras»</title>
		<link>https://izca.net/2018/02/12/la-brecha-salarial-es-un-boquete-en-la-vida-de-las-cantabras/</link>
		
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		<pubDate>Mon, 12 Feb 2018 12:40:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Castilla]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Brecha salarial]]></category>
		<category><![CDATA[Cantabria]]></category>
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					<description><![CDATA[Defiende que la huelga del 8 de marzo es "más necesaria que nunca" porque "las mujeres debemos decir basta y demostrar el valor de nuestro trabajo".]]></description>
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<p class="mce">Podemos ha manifestado que la huelga del 8 de marzo es «más necesaria que nunca», como indican los datos de la brecha salarial entre hombres y mujeres y que hacen que la brecha salarial sea «un boquete en la vida de las cántabras», según el partido morado.</p>
<p class="mce">Para Podemos, que <a class="mce" href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/ultima-hora/precariedad-contratos-parciales-excesiva-temporalidad_0_738426665.html" target="_blank" rel="noopener"> las mujeres cobren un 29 por ciento menos que los hombres</a> y tengan una presencia sobre todo en puestos de comercio, hostelería y limpieza, demuestra que «el techo de cristal es aquí más grueso que nunca».</p>
<p class="mce">Desde la formación morada han apuntado que datos como que «el 64% de los empleos peor remunerados los ocupen mujeres o que el 78% de los contratos a tiempo parcial estén desempeñados por las cántabras o que el 92% de las excedencias y el 96% de las reducciones de jornada» las soliciten las mujeres.</p>
<p class="mce">«No es casualidad que en Cantabria el 92% de las excedencias y el 96% de las reducciones de jornadas las solicitemos nosotras o que haya más posibilidades de tener un contrato a tiempo parcial no deseado si eres mujer, todo esto ocurre porque siguen recayendo sobre las mujeres sistemáticamente el cuidado de las personas», ha manifestado la diputada de Podemos Verónica Ordóñez.</p>
<p class="mce">Por ello, ha enfatizado en un comunicado que es necesario que «la sostenibilidad de la vida esté en el eje de las políticas, para que estos números cambien, y necesitamos también que esas políticas vayan acompañadas de recursos».</p>
<p class="mce">«Porque la brecha salarial es una brecha en la vida de las cántabras, necesitamos la igualdad porque es la base de la democracia y, si en Cantabria los hombres y las mujeres no tienen los mismos derechos, no hay democracia», ha señalado.</p>
<p class="mce">En su opinión, la huelga del 8 de marzo «es más necesaria que nunca» porque «las mujeres debemos decir basta y demostrar el valor de nuestro trabajo diario».</p>
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