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	<title>Luchas &#8211; Izquierda Castellana</title>
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	<title>Luchas &#8211; Izquierda Castellana</title>
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		<title>Cuatro falsas ideas que demuestran que la mujer está peor valorada de lo que se cree</title>
		<link>https://izca.net/2018/03/09/cuatro-falsas-ideas-que-demuestran-que-la-mujer-esta-peor-valorada-de-lo-que-se-cree/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[IzCa]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 Mar 2018 13:49:02 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El día internacional de la mujer pone sobre la mesa la desigualdad del mercado. La brecha siempre ha estado y seguirá estándolo, pero hay ciertas <a class="mh-excerpt-more" href="https://izca.net/2018/03/09/cuatro-falsas-ideas-que-demuestran-que-la-mujer-esta-peor-valorada-de-lo-que-se-cree/" title="Cuatro falsas ideas que demuestran que la mujer está peor valorada de lo que se cree">[SIGUE]</a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El <b>día internacional de la mujer</b> pone sobre la mesa la <b>desigualdad</b> del mercado. La brecha siempre ha estado y seguirá estándolo, pero hay ciertas creencias que infunden un panorama erróneo, incluso más positivo, de cómo trata el empleo a las mujeres.</p>
<p>Cifras de <b>brecha salarial </b>a la baja, ideas preconcebidas que minimizan el papel de la mujer o la eterna conquista de las direcciones que nunca llega, pese a que se crea lo contrario, lastran la igualdad y pintan un panorama mejor de lo que realmente es. Varias falsas creencias lo demuestran.</p>
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<div class="story-leaf-despiece">
<div class="story-leaf-despiece-title">
<p>La brecha es ‘sólo’ del 14% y se va reduciendo</p>
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</div>
<p>El Gobierno <a href="http://prensa.empleo.gob.es/WebPrensa/noticias/ministro/detalle/3234" target="_blank" rel="nofollow noopener" data-gtm-element="container-child-link">saca pecho</a> por las cifras que ofrece Eurostat sobre la brecha salarial. Recuerda que ha caído en 4,5 puntos en cinco años, hasta el 14,2% de 2016, último dato disponible. Pero a la vez se minimizan otras cifras igual de ciertas: la reducción ha sido nula en el último año –la cifra se actualizó este miércoles- y en tres años sólo ha caído 0,7 puntos. La reducción que destaca el Gobierno viene de comparar el dato actual con el peor de la serie, el 18,7% de 2012.</p>
<p>Además, los detalles técnicos de la comparativa de Eurostat pueden no reflejar la situación real. Según datos que maneja Gestha, sindicato de los técnicos de Hacienda, la cifra es del 29,1%. No solo no baja, sino que aumenta 0,5 puntos en el año. CC.OO. la eleva al 30%.</p>
<p>¿Por qué tanta diferencia? “Eurostat cuantifica la brecha en base a la retribución por hora trabajada. Nosotros utilizamos la totalidad de retribuciones que una persona recibe a lo largo del año”, explica José María Mollinedo, secretario general de Gestha.</p>
<div>
<figure class="story-leaf-body-image"><img decoding="async" class="img-responsive" src="http://www.lavanguardia.com/r/GODO/LV/p5/WebSite/2018/03/06/Recortada/20180308-636561094862897217_20180308124129-kcEH--656x428@LaVanguardia-Web.jpg" alt="El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con el lazo morado durante un acto del PPE, este 8 de marzo" /><figcaption>El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con el lazo morado durante un acto del PPE, este 8 de marzo (Kai Försterling / EFE)</figcaption></figure>
</div>
<p>La diferencia también se explica porque se toma de referencia a la mujer, no al hombre como hace Eurostat, para calcular la diferencia. Con el cálculo busca responder “cuánto dinero debería cobrar más la mujer para que haya equiparación salarial”. Mollinedo afirma que así es “menos confuso” para la mujer, puesto que saben cuánto ganan ellas, no lo que gana un hombre. “Da una mayor conciencia de la situación de la mujer”, sigue.</p>
<p>CC.OO. se mueve en términos similares. Apuntan a una brecha mayor por “la segregación laboral, la precariedad, la parcialidad o la infravaloración” que sufren las mujeres, dice Elena Blasco, Secretaria de Mujeres e Igualdad. Lo achaca a una “falta de voluntad política” y al factor “cultural”.</p>
<p>Cifras al margen, el panorama en ningún caso permite ser positivo. “La evolución es demasiado lenta”, cree Mollinedo. Harían falta al menos 70 años para equilibrar la balanza a este ritmo, avanza. “No se va a corregir”, opina Blasco. Llama a atacar el problema en la raíz, en la educación que perpetúa los estereotipos.</p>
<div class="story-leaf-despiece">
<div class="story-leaf-despiece-title">
<p>Cada vez hay más directivas</p>
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<p>Otra creencia es que poco a poco las mujeres van rompiendo ese ‘techo de cristal’ que deja siempre los puestos de mayor responsabilidad en manos de los hombres. Pero lo cierto es que el peso de las mujeres en la dirección sigue en el 27%, igual cifra que hace un año, se recoge en la decimocuarta edición del informe Women In Business 2018, de Grant Thornton. Apenas un punto más que en 2016 y 2015. En cuatro años el avance es mínimo.</p>
<p>“Está totalmente estancado”, plantea Isabel Perea, coordinadora del informe. “El número y diversidad de políticas en las empresas no da el resultado esperado”, analiza. “Por sí solas no cambian la situación. Hay que creer en la diversidad”, critica.</p>
<div>
<figure class="story-leaf-body-image"><img decoding="async" class="img-responsive" src="http://www.lavanguardia.com/r/GODO/LV/p5/WebSite/2018/03/06/Recortada/img_dduch_20180131-142341_imagenes_lv_propias_dduch_21180131-28-kcEH--656x475@LaVanguardia-Web.jpg" alt="Ana Botín, una de las cuatro mujeres con poder ejecutivo en el Ibex 35" /><figcaption>Ana Botín, una de las cuatro mujeres con poder ejecutivo en el Ibex 35 (Dani Duch)</figcaption></figure>
</div>
<p>En el Ibex 35 la cosa no es mejor. En el gran índice de la bolsa española apenas hay cuatro mujeres con poder ejecutivo. Un 11,4%. <a href="http://www.lavanguardia.com/economia/20180308/441330548274/dia-mujer-8m-huelga-feminista-ibex-35.html" target="_blank" rel="noopener" data-gtm-element="container-child-link">Botín, Ruiz, Dancausa y Mittal</a>. Nada más allá. “Existe un techo de cristal. Incluso en la Administración Pública, que debería dar ejemplo”, denuncia Mollinedo, de Gestha.</p>
<p>La solución puede pasar por hacer un frente común entre empresas y Gobierno. El 57% de empresarios cree que desde el Ejecutivo se debe hacer algo más para abordar la desigualdad, apunta el informe de Grant Thornton. Perea dice que tienen que idearse “de la mano de las empresas”. En cualquier caso, se está mejor que países como Reino Unido o Alemania, apunta.</p>
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<div class="story-leaf-despiece-title">
<p>El hombre es quien emprende</p>
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<p>En el mundo del emprendimiento los éxitos se miden por la empresa, no por el género. “Desaparece la brecha”, asegura Soraya Mayo, secretaria general de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA). Aun así, sigue extendida la idea de que la figura del emprendedor que triunfa es masculina.</p>
<p>Datos en mano, lo cierto es que las empresas impulsadas por mujeres <a href="http://www.lavanguardia.com/vivo/20180211/44604024798/por-que-empresas-mujeres-fracasan-menos-hombres.html" target="_blank" rel="noopener" data-gtm-element="container-child-link">tienen menor ratio de fracaso</a>. “Pero no es la visión romántica del emprendimiento. Es muy duro”, advierte Mayo. Pero una vez emprenden, su éxito es más inclusivo.</p>
<p>En parte, su triunfo se explica en una mayor aversión al riesgo y una gestión financiera más medida. Mar Alarcón, fundadora de SocialCar y miembro de la dirección de Barcelona Tech City, afirma que las emprendedoras son más empáticas, con mayor capacidad de visualizar a largo plazo y más precavidas con el dinero.</p>
<div>
<figure class="story-leaf-body-image"><img decoding="async" class="img-responsive" src="http://www.lavanguardia.com/r/GODO/LV/p5/WebSite/2018/03/06/Recortada/img_gjunca_20171229-014724_imagenes_lv_terceros_istock-622205240-kcEH--656x438@LaVanguardia-Web.jpg" alt="Las mujeres infunden menor riesgo en la toma de decisiones en las empresas" /><figcaption>Las mujeres infunden menor riesgo en la toma de decisiones en las empresas (LDProd / Getty Images/iStockphoto)</figcaption></figure>
</div>
<p>Aunque los hombres siguen dominando el mercado, cada vez se lanzan más mujeres a la aventura. “Falta más ambición”, opina Eva Martín, CEO y cofundadora de Tiendeo. Surgida en 2011, con una facturación de 7 millones –llegará a 10 este año- y 125 trabajadores, su empresa apuesta por la “meritocracia total”. “Cuando te riges en tu plantilla por quién rinde, las cosas quedan muy igualadas”, explica. No cree que existan dificultades al emprender por el hecho de ser mujer, que quizás hagan recular a las que duden. “No lo he sentido”, dice en base a su experiencia personal.</p>
<p>Alarcón comparte la visión. “En emprendimiento hay mucha igualdad&#8230; No se cuestiona si eres hombre o mujer”, analiza. “Si un inversor se basa en que la empresa es de una mujer para descartarla&#8230; Es una base muy pobre”, dice. Es algo que aplica también al contratar: “el género es lo último al fichar”. Desde SocialCar pilota otro emprendimiento de éxito. La firma de alquiler de coches particulares ya cuenta con 250.000 usuarios en 600 poblaciones.</p>
<div class="story-leaf-despiece">
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<p>La brecha es salarial</p>
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<p>Al acabar la vida laboral, a la hora de jubilarse, las prestaciones públicas de las mujeres <a href="http://www.lavanguardia.com/economia/20180303/441190657118/pensiones-brecha-hombres-mujeres.html" target="_blank" rel="noopener" data-gtm-element="container-child-link">son de media 450 euros menores a las de los hombres</a>. La diferencia llega a ser de 800 euros en función de la comunidad autónoma. La brecha persigue más allá del trabajo.</p>
<p>Mientras no se reduzca la diferencia salarial será una tendencia que se perpetuará. Las mujeres ven afectadas sus carreras laborales por la maternidad o el cuidado de terceros. Están peor pagadas y acaban trabajando menos años, lo que se traduce en peores cotizaciones.</p>
<p>Y eso deja unas pensiones muy inferiores a la de los hombres. Así, la desigualdad se extiende hasta los últimos años de vida. La muestra de “la feminización constante de la pobreza”, concluye Blasco, de CC.OO.</p>
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<figure class="story-leaf-body-image"><img decoding="async" class="img-responsive" src="http://www.lavanguardia.com/r/GODO/LV/p5/WebSite/2018/03/06/Recortada/img_edefrutos_20180301-122534_imagenes_lv_propias_edefrutos_jubilados_10-kcEH--656x437@LaVanguardia-Web.jpg" alt="Jubiladas se concentran frente al ministerio de Hacienda, durante las protestas por la mejora de las pensiones públicas" /><figcaption>Jubiladas se concentran frente al ministerio de Hacienda, durante las protestas por la mejora de las pensiones públicas (Emilia Gutiérrez)</figcaption></figure>
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		<title>La lucha obrera en tiempos de crisis: la huelga de las minas de hierro de Camargo en los años 30</title>
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		<dc:creator><![CDATA[IzCa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 Mar 2018 08:35:05 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El conjunto de obreros de la mina La Paulina protagonizó un duro ejemplo de lucha en una situación de crisis del sector, en unas condiciones <a class="mh-excerpt-more" href="https://izca.net/2018/03/05/la-lucha-obrera-en-tiempos-de-crisis-la-huelga-de-las-minas-de-hierro-de-camargo-en-los-anos-30/" title="La lucha obrera en tiempos de crisis: la huelga de las minas de hierro de Camargo en los años 30">[SIGUE]</a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="subtitle bkn mce sk2">
<p>El conjunto de obreros de la mina La Paulina protagonizó un duro ejemplo de lucha en una situación de crisis del sector, en unas condiciones y circunstancias sumamente adversas para ellos</p>
<p>Las minas de Camargo cesaron su actividad definitivamente a principios de la década de 1980, tras protagonizar sus trabajadores un encierro y huelga de hambre en la catedral de Santander</p>
<p class="mce"><em class="mce"> «Cuatrocientos obreros mina Camargo, huelga convertida actualmente paro forzoso por acuerdo Empresa inglesa cerrando aquella, hállanse muy precaria situación, presentándose hoy manifestación petición de auxilios. Poderes públicos que respetuosamente me permito apoyar. Sería suma conveniencia gestionar de ministerio de Fomento urgente resolución expediente traída aguas Camargo. Ruego para todo interés vuecencia, saludo respetuosamente».</em></p>
<p class="mce">Este es el texto del telegrama que el gobernador civil de la entonces provincia de Santander, José María Semprún Gurrea, envió a los ministros de Fomento y de Trabajo, el 21 de septiembre de 1931. Horas antes, un grupo de unos 200 mineros provenientes de Camargo (de la mina de hierro La Paulina) se había manifestado pacíficamente por las calles de Santander al tiempo que una comisión de trabajadores mantenía una reunión con el mencionado gobernador para que perseverase en su papel mediador y propiciara la vuelta a la normalidad, algo que aún tendría que esperar al pie de 29 meses, casi dos años y medio para producirse.</p>
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</section>
<p class="mce">En Cantabria la actividad minera empezó a adquirir cierta relevancia dentro de la estructura económica regional a partir de la década de 1850. Tres décadas después ya constituía una firme alternativa frente a la actividad comercial, en crisis por aquellos años. Los minerales en los que se basaba la potencialidad del sector eran, por una parte, el cinc, sobre el que existía una fuerte concentración productiva y empresarial a cargo de la empresa belga Real Compañía Asturiana de Minas y, por otra, el hierro, que se extraía en la mina objeto de este texto.</p>
<p class="mce">Los principales yacimientos de hierro se localizaban en dos áreas próximas a la costa. La primera se ubicaba en la comarca de Castro Urdiales, colindante con los ricos criaderos vizcaínos de Somorrostro, con los que geológica e históricamente se haya vinculada. El otro gran grupo ocupaba la zona sur y suroeste de la Bahía de Santander en municipios como Medio Cudeyo, Entrambasaguas, Penagos, Villaescusa, Piélagos o Camargo, que en mayor o menor volumen concentraban la extracción del mineral.</p>
<p class="mce">La mina de hierro La Paulina, cuya explotación se remonta a 1865, había sido adquirida en 1886 por la sociedad escocesa William Baird and Company, con sede en Glasgow, a un grupo de capital santanderino. El fundamento de la transacción obedecía a factores como la proximidad del yacimiento al puerto de embarque (lo que minoraba las inversiones en infraestructuras y costos de transporte), el escaso contenido fosfórico del mineral, idóneo para el proceso de transformación, la explotación a cielo abierto o el bajo coste de la mano de obra. El periodo que va desde finales del siglo XIX hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial es el de mayor esplendor de la actividad no solo en Camargo sino también en el ámbito de la Bahía de Santander.</p>
<p class="mce">La fase expansiva de la minería del hierro en Cantabria tocó a su fin hacia 1920 motivada por el retraimiento de la demanda debida a la crisis que siguió a la Gran Guerra, la puesta en explotación de otras zonas que ofertaban el mineral a menor precio (por ejemplo, en el norte de Marruecos), el desarrollo de nuevos procedimientos tecnológicos, el progresivo agotamiento de las mejores vetas del mineral, la carestía de los transportes marítimos, etc.</p>
<p class="mce">La posterior crisis de 1929, una vez que extendió sus efectos por todo el mundo, constituye el telón de fondo del conflicto desencadenado en la mina de Camargo. De hecho, la caída de los precios del mineral de hierro y la vinculación a la industria británica, destinataria de la producción, afectaron decisivamente a la actividad de esta explotación.</p>
<p class="mce">La II República abrió un tiempo en el que las de reivindicaciones de los trabajadores encontraron un marco político y de libertades más propicio. El aumento de la conflictividad motivada por la demanda de mejoras laborales y salariales fue un hecho tanto en el ámbito territorial próximo (Valle de Camargo, entorno de la Bahía de Santander) como en el sectorial (actividad minera e industrial).</p>
<p class="mce">A comienzos del verano de 1931, los trabajadores habían pedido un aumento de salario de quince céntimos (de peseta), sobre las 5,92 pesetas que constituía el sueldo diario tipo de los mineros camargueses, en la idea de homologarse con los de las explotaciones vizcaínas, petición que ya había sido objeto de acuerdo el año anterior y que no se había consolidado, tal y como señala el profesor Gerardo Cueto en su obra &#8216;La minería del hierro en la Bahía de Santander&#8217;.</p>
<p class="mce">A la inexistencia de contraofertas por parte de los ingleses, que es como se identificaba y conocía en la zona al personal directivo de la entonces denominada Bairds Mining, se añadió el anuncio de cierre patronal, escudado en la existencia de grandes excedentes de producción. Los obreros se vieron abocados a un callejón cuya única salida pasaba por la adopción de una medida de mayor fuerza, por anticiparse al decreto patronal, por lo que el 11 de agosto de 1931 se declararon en huelga.</p>
<p class="mce">El conflicto afectó a unos 400 trabajadores del municipio de Camargo y de localidades próximas. Su gravedad fue tal que los poderes públicos, encabezados por el gobernador civil y el propio Ayuntamiento de Camargo se involucraron desde un principio en la búsqueda de soluciones. La acción y las negociaciones por el lado de los obreros se articuló a través de la Sociedad Minera y Obrera del Valle de Camargo, adscrito a la UGT.</p>
<p class="mce">Una de las características más acusadas de esta huelga reside en su larga duración. A la hora de encontrar posibles explicaciones a tal hecho, cabe preguntarse por los medios de vida que tuvieron los trabajadores para contribuir al sostenimiento de las precarias economías familiares durante este tiempo. No parece haber una única respuesta a esta cuestión: la existencia de un modelo relativamente extendido de pluriactividad familiar, resultado de la incorporación del campesinado a la actividad minera e industrial, propició que los recursos agrícolas, a pequeña escala, pudieran amortiguar los primeros efectos de la falta de salario. Aquellos trabajadores que poseían una explotación ganadera, aunque fuera reducida, pudieron soportar mejor el paso del tiempo. En otros casos, no muchos, la solución fue buscar trabajo en otra industria. Pero sin duda, el colectivo más numeroso fue el de los trabajadores que fueron recabados por el Ayuntamiento para la realización de infraestructuras básicas: construcción de caminos y carreteras, arreglo de edificios públicos y, sobre todo, la traída de aguas, en la que participaron fundamentalmente los parados de la mina empadronados en el municipio de Camargo.</p>
<p class="mce">Pero, a pesar de todo, la penuria fue notable. El Cantábrico, diario de la época, recoge escenas en las que algunos de los que no consiguieron una ocupación alternativa, se vieron abocados a deambular por las carreteras, «con los pies descalzos y heridos, pidiendo un pedazo de pan para los suyos».</p>
<p class="mce">Pasaban las semanas y pasaban los meses, y aunque las vías de diálogo no se llegaron a bloquear, la postura de intransigencia total por parte de la Bairds Mining hacía imposible cualquier entendimiento. La empresa era perfectamente consciente de que el tiempo corría a su favor; de hecho, en las negociaciones mantenidas, mientras los representantes del sindicato hacían concesiones y ofrecían contrapartidas, la compañía, a través de su representante, Modesto Piñeiro Bezanilla (hijo de Modesto Piñeiro Pérez, fundador de una conocida dinastía santanderina dedicada a los negocios comerciales y a la política), se escudaba en la crisis mundial y en las grandes cantidades de mineral almacenadas, sin salida, para no ceder en absoluto. Así las cosas, el corresponsal de El Cantábrico se preguntaba si «¿no pudiera ser que la empresa desease un conflicto de estos que sirviese de pretexto para resolver el suyo propio?».</p>
<p class="mce">La huelga, tras casi 30 meses, ya agotadas las posibilidades de resistencia, terminó con la derrota total de los mineros y de su representación. El sindicato se avino con la empresa a la progresiva recuperación de la actividad sin haber logrado ninguna mejora. Incluso la compañía consiguió elegir a los 40 obreros que acometerían los trabajos de reparación y puesta a punto de las instalaciones, cuestión esta a la que los representantes de los trabajadores se habían negado taxativamente en las negociaciones desarrolladas a lo largo del conflicto, por entender que «los ingleses» escogerían a los trabajadores más dóciles, ofreciendo como alternativa que fueran obreros afiliados al sindicato los que llevaran a cabo dichas tareas.</p>
<p class="mce">Poco tiempo después se renovaba la Junta del Sindicato Minero del Valle de Camargo. Por testimonios orales conocemos que no por haber perdido la huelga se dejaron de demandar mejoras en las condiciones de trabajo, tales como la construcción de un comedor, que el día de cobro se trabajase un cuarto de hora menos para ir a por el jornal a la oficina o que la compañía dispusiera un caballista y un mulo para renovar el agua de los barriles que bebían los trabajadores, que anteriormente estaba depositada allí días y días. La reivindicación de estas cuestiones tan elementales constituye una muestra de las precarias condiciones en las que se desarrollaba la actividad laboral, al tiempo que denota el talante mezquino de la compañía británica.</p>
<p class="mce">Así pues, el conjunto de obreros de la mina La Paulina protagonizó un duro y claro ejemplo de lucha en una situación de crisis del sector, en unas condiciones y circunstancias, por lo tanto, sumamente adversas para ellos. Una primera lectura apunta a la derrota de los trabajadores y al fracaso de la estrategia sindical, pero esto no es incompatible con la interpretación de que la inflexibilidad mostrada por la empresa, más que un signo real de fuerza, constituyó la demostración de que los buenos tiempos de la minería del hierro habían pasado y que el futuro se perfilaba bastante incierto. El cierre, en 1941, y la venta a la sociedad regional Nueva Montaña Quijano, cinco años más tarde, no supusieron en definitiva más que el colofón a un negocio que después de la crisis del 29 ya no resultaba suficientemente rentable para el capital británico. La memoria y recuerdos de quienes vivieron y, en muchos casos, padecieron aquellos años, son testigos de aquel tiempo.</p>
<p class="mce">Las minas de Camargo cesaron su actividad definitivamente a principios de la década de 1980, tras protagonizar sus trabajadores un encierro y huelga de hambre en la catedral de Santander, en el mes de agosto de 1981, ante el incumplimiento de Nueva Montaña Quijano del acuerdo de integración de la plantilla (54 trabajadores) en su factoría siderúrgica.</p>
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<blockquote class="pullquote">
<p class="pullquote-cite">Al profesor e historiador Vicente Fernández Benítez (1953-1998), pionero en Cantabria en hacer una historia de todos y con todos</p>
</blockquote>
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