González se enroca en el plan sanitario en la tercera semana de huelga médica

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Negociar sí, pero una vez aprobado el plan sanitario. Es decir, hablar sobre cómo aplicarlo pero no sobre si debe aplicarse. El Gobierno regional se enroca en su Plan de Medidas para Garantizar la Sostenibilidad del sistema sanitario, que incluye la privatización de la gestión de seis hospitales inaugurados en 2008 y de 27 centros de salud. La tercera semana de huelga indefinida con la que los médicos de la región están plantando cara a lo que consideran un desmantelamiento de la sanidad pública no está sirviendo para que el Ejecutivo de Ignacio González dé marcha atrás.

El Colegio de Médicos se reunió ayer con el consejero de Sanidad, Javier Fernández-Lasquetty. El resumen que ofreció el colegio al finalizar ese encuentro es tan escueto como clarificador: el colegio “ha vuelto a reiterar su rechazo” al plan y le ha pedido “una vez más, su paralización antes de comenzar a negociar medidas alternativas con los profesionales”. El consejero, por su parte, y según el relato del colegio —la Consejería no ofreció el suyo a este diario—, “trasladó su intención de seguir adelante con el plan” y su propuesta consiste en que los profesionales “colaboren y participen en el desarrollo de las medidas” que incluye.

Ante una negociación que no es tal porque parte de seguir adelante con las medidas, los profesionales sanitarios continúan con las huelgas —indefinida en el caso de los médicos; de todo el sector los días 19 (en hospitales) y 20 (en centros de salud y Summa)— pero, a la vez, están trasladando propuestas alternativas. Es el caso de la atención primaria. Las 11 organizaciones que la representan han consensuado un documento en el que proponen un modelo de gestión de los centros de salud que les da más autonomía y que permitiría ganar eficiencia sin recurrir a la gestión de las empresas. Entre otras cosas, el Colegio de Médicos, el de Enfermería, sociedades de médicos de familia como Somamfyc y Semergen, de pediatría y de enfermería proponen que los centros tengan una financiación fija, con lo que deberían ajustarse a un presupuesto que incluyera los gastos de suplencias, nóminas del personal, laboratorio, radiología y farmacia.

En la Asamblea

La Comisión de Presupuestos de la Asamblea estudió ayer las enmiendas de la oposición a las cuentas sanitarias para 2013.

  • PP. Criticó ayer las enmiendas de PSOE e IU porque proponen recortar el presupuesto en hospitales tradicionales. No solo no tienen un modelo, añadió, sino que son “un auténtico peligro para el mantenimiento de los servicios sanitarios públicos”.
  • PSOE. Ha presentado enmienda a la totalidad “porque acelera temerariamente la privatización de la sanidad pública en la región”, sin que esté justificado y “utilizando la crisis como pretexto”.
  • IU. “Proponemos suprimir todas las partidas de colaboración con la iniciativa privada y aumentar otras de la pública”.
  • UPyD. “El PP no ha presentado enmiendas, por lo que el pacto de La Princesa queda en entredicho”.

Cerca de 600 jefes de servicio de hospitales madrileños hicieron pública la semana pasada una carta abierta a la ciudadanía en la que afirman que el plan regional “compromete seriamente la calidad y la universalidad de la sanidad pública madrileña” con la que están, aseguran, “decididamente comprometidos por razones éticas y profesionales”. “Nuestro único objetivo es la salud y el bienestar de los pacientes”, añaden, y señalan que “no es cierto que la sanidad privada sea más barata que la pública”.

Tanto ellos como los responsables de los planes estratégicos de las especialidades que el consejero ha ido presentando públicamente en los últimos meses, directores de centros de salud, sociedades científicas médicas, la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM) y el Colegio de Médicos de Madrid crearon el viernes un “comité profesional” unitario que los represente a todos ante a la Consejería y que tiene como objetivo “exigir” la paralización del plan sanitario y proponer alternativas que “permitan compatibilizar el cumplimiento del límite presupuestario con el mantenimiento de la calidad y la equidad”, aseguran.

Evitar la desunión empieza a ser clave en un conflicto que se va prolongando en el tiempo y que está costando buena parte del salario a los médicos, que ayer cumplieron el octavo día de huelga. Los residentes están secundándola en masa. La Consejería de Sanidad reconocía ayer que en el turno de mañana uno de cada cuatro médicos estaba de huelga. Los convocantes, la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM), calculaban, en cambio, que eran tres de cada cuatro.

Por la noche, la Consejería emitió un comunicado acerca de la reunión con el Colegio de Médicos en la que da por hecho que la privatización —la llama siempre externalización— de la gestión de los seis hospitales y 27 centros de salud se llevará a cabo, pero que analizará medidas para “profundizar en la autogestión de los centros de salud”, tanto los de gestión directa como los que se privaticen, y que “estudiará las propuestas que los profesionales realicen sobre la externalización de la gestión de los seis hospitales que ahora son de gestión mixta, como pudiera ser la fijación de indicadores de resultados que permitan un análisis comparativo con el resto de hospitales públicos”.

“¿Quiere tomarse la tensión?”

“Señora, ¿quiere tomarse la tensión?”. La señora en cuestión, Begoña Hernández, se acercó a una de las mesas plegables que los médicos residentes habían montado ayer en la calle de Preciados y se quitó el abrigo. Tensión un poco alta, pero bien. Otra vez vestida y camino de El Corte Inglés, se despidió de los “médicos tan jóvenes y tan simpáticos” y aseguró que apoya la huelga, que ayer cumplió ocho jornadas. “Con la salud no se juega”, sentenció. Un grupo de residentes, la mayoría del 12 de Octubre, organizó ayer talleres en la calle destinadas a estudiantes de medicina y a ciudadanos interesados en conocer, por ejemplo, cómo se hace una reanimación cardiopulmonar.

“Hemos salido a la calle para llamar la atención y concienciar de lo importante que es la sanidad y la formación públicas”, decía Rubén Viejo, residente de primer año de Medicina Intensiva. Poco antes había estado explicando a un estudiante cómo abrir la vía aérea del paciente —un muñeco sobre una colchoneta— antes del masaje cardiaco. Había también consulta de pediatría, de neurología, una mesa en la que practicar suturas con dos trozos de esparadrapo a modo de herida abierta…

“No hay proclamas ni silbatos. Solo queremos darle visibilidad al trabajo que hacemos cada día”, decía José Manuel Montero, residente de la especialidad de Cardiología. Él explicaba cómo leer un electrocardiograma, y añadía: “Nuestro problema no es económico, es que estamos fastidiados por no trabajar. Queremos volver, pero tenemos la sensación de estar ante una lucha importante. Estar aquí es una cuestión de responsabilidad”.

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