Vientres de alquiler: mujeres por catálogo Imprimir
Escrito por tribuna feminista   
Lunes, 03 de Julio de 2017 12:29

La mal llamada profesión más antigua del mundo que, en realidad, debería denominarse la esclavitud más antigua del mundo, es decir, la prostitución, ya no sólo se exhibe en la calle, en los puticlubs al uso, en los anuncios de los periódicos… ahora, lo último son los catálogos de cuerpos femeninos a disposición de la lujuria de quien pueda pagarlos. Vamos, como siempre, en realidad, las prostitutas servían, sirven y servirán para que el deseo lujurioso de los varones con ciertos posibles, sea satisfecho a costa del sufrimiento de las mujeres que soportan sobre sus cuerpos esa lujuria, y del resto de las mujeres, humilladas por esa esclavitud.

Las prostitutas servían, sirven y servirán para que el deseo lujurioso de los varones con ciertos posibles, sea satisfecho.

Ahora, también por catálogo, se ofertan cuerpos de mujer, preferentemente pobre, para que sirvan como recipientes de otro deseo masculino: la perpetuación de sus genes -que deben ser la releche- a costa de la esclavitud y el uso del cuerpo de las mujeres como si sólo fueran un objeto para cubrir un deseo, de nuevo, masculino.

La mayor parte del personal, me consta, se queda en la foto bonita, ñoña y falsa, de la felicidad familiar de una pareja estéril, el rostro de un hermoso niño y la supuesta generosidad de la mujer que se ha prestado como mero recipiente. No es así. Para empezar, lo que se esconde tras tan bella foto, es, al igual que en la prostitución, un magnífico negocio para desaprensivos; se sustituye al chulo por el asesor, a la puta por la madre -eso sí, privada de todos sus derechos- y se disfraza la esclavitud real con el lenguaje almibarado y desprovisto de verdad. Se llama subrogación de gestación al siguiente proceso: se busca un país pobre (India, Ucrania, Grecia…), se hace firmar a la mujer recipiente un contrato según el cual se le niegan todos sus derechos, se le obliga a permanecer en el país, se le controla el embarazo, se le puede obligar a abortar si el parto es múltiple… En algunos casos, como en la India, es el propio marido quien puede obligar a su mujer a ejercer de recipiente, por ejemplo…

El deseo de la pareja infértil está por encima del derecho de la mujer, pobre y desamparada, porque la perpetuación de los genes es un bien superior a la libertad de las mujeres.

La mujer no tiene derecho a retractarse, los contratantes sí. Si se arrepiente y se larga con el niño nacido, la policía la persigue… Pero, eso sí, el deseo de la pareja infértil está por encima del derecho de la mujer, pobre y desamparada, porque la perpetuación de los genes es un bien superior a la libertad de las mujeres. Un detalle: tras la hermosa empresa “Subrogalia”, está un tipejo jovenzuelo llamado Didac, pero tras esa pantalla, en realidad, está el pederasta del Raval… ¿Les parece algo de fiar? ¿Siguen viendo la hermosa foto familiar con la misma inocencia?

¿Se puede legalizar que un deseo masculino pueda ir en contra de un derecho? Porque lo que aquí nos jugamos es el derecho de las mujeres a su propio cuerpo. Un embarazo y un parto no son asunto baladí, la relación entre el feto y la madre, tampoco, pero, ante la obligatoriedad y la urgencia de un deseo masculino por dejar su rastro -de babosa- en el mundo, parece que corre mucha prisa legislar a favor de semejante ultraje. La urgencia, en realidad, se debe a que incluso en esos países pobres y con legislación permisiva, se “obliga” a los padres compradores a vivir en un país que, como mínimo, reconozca el derecho.

En la década de los sesenta, las mujeres salían con pancartas reivindicando “mi cuerpo es mío”; ahora, necesitamos añadir, “y el deseo de otros”.