Se abre el telón y aparece Shangay Lily ataviada con su ya clásica túnica ondeando una bandera arcoíris en plena Plaza Mayor de Salamanca. Corría el año 2013 y el motivo de su aparición no era otro que "entregarle un bonito regalo en forma de escupitajo" a la figura de Franco, cuya efigie seguía presente en forma de medallón en una de las fachadas que adornaban el lugar. La acción, "en nombre de las más de 5.000 personas encarceladas por el franquismo debido a su condición de homosexuales", como denunciaba Shangay en dicha protesta, sería muy probablemente hoy día motivo de encausamiento judicial.

"¿Habría acabado en la cárcel?", se preguntaba la directora de Público, Ana Pardo de Vera, durante el sentido homenaje que este martes le han rendido multitud de personas vinculadas al mundo del activismo, la edición y el periodismo. La cuestión, que la periodista dejó en el aire, sobrevoló la grada del Teatro del Barrio evidenciando, una vez más, que la lucha que en su día abanderó Shangay sigue siendo más necesaria que nunca. "Sin duda vamos a peor", zanjaba Pardo de Vera, no sin antes reivindicar la obra de Shangay, cuyas columnas perviven y son buena muestra de su capacidad de análisis y compromiso: "Nos quedan sus textos y en Público seguiremos denunciando todo lo que ella denunció". 

Algunos de los intervinientes en el acto homenaje a Shangay Lily.- JL

"Yo aspiro a Shangay"

Modelo de compromiso para con lo marginal, Shangay luchó desde muy diversos ámbitos del activismo social, queer, gay y feminista. Fue ante todo un cuerpo disidente y pionero en muchas de sus reivindicaciones. Una luchadora que, en palabras de la también periodista Cristina Fallarás, enseñó a muchas mujeres a reivindicar sus derechos. "Tuvo que venir el maricón a decirnos cómo ser feministas", evocaba provocativa Fallarás. Y no es para menos, si por algo se caracterizó Shangay es por su capacidad de análisis y por su lucidez, siempre en la vanguardia de la lucha feminista y siempre dispuesta a poner voz a lo marginal en sus apariciones catódicas. "¿Quiénes hemos podido ocupar los espacios mediáticos? Muy sencillo, las que no molestamos lo suficiente, si de verdad lo hiciéramos no estaríamos ahí", se preguntaba y respondía la periodista, para terminar con un contundente: "Yo aspiro a ser Shangay".

"Shangay vive, la lucha sigue"

El momento más emotivo de la noche se produjo durante la intervención de Elena Ortega, madre de Alfon, cuyo caso Shangay lo hizo propio y no dudó en denunciarlo hasta sus últimos días. "Estoy enfadada contigo –esgrimió Ortega visiblemente emocionada– eras imprescindible en esta lucha, nos hacías mucha falta". En efecto, el compromiso de Shangay con el caso Alfon tuvo lugar desde el minuto cero y no cejó en su empeño hasta que la enfermedad no se lo permitió. "Tenemos la obligación de seguir con ese legado", añadió Ortega, no sin antes enviarle una emotiva petición a modo casi de súplica: "Shangay dale un abrazo de mi parte a Marcos Ana, a la Gata Cattana, a Fidel y a mi madre Amparo". 

Elena Ortega se dirigió a los presentes escoltada por un gran pancarta en la que se podía leer 'Valiente y luchadora', lema con el que varios miembros del colectivo rayista Bukaneros quiso mostrar también sus respetos a una activista que en los momentos más duros supo prestarles su apoyo. "En plena represión, cuando más calumnias recibíamos y estábamos en el punto de mira de muchos, acudimos a Shangay y no dudó en escucharnos y solidarizarse con nuestra lucha", aseguró uno de sus miembros. "Fue un látigo contra la homofobia y el conservadurismo".