
El sábado 16 de octubre se manifestaron por las calles más céntricas de Salamanca más de mil personas en solidaridad con Villa, joven de las JCR apuñalado por tres nazis hace dos años. La manifestación estaba convocada por Red Villa, Izquierda Castellana, Mujeres Castellanas y Juventudes Castellanas Revolucionarias. Además recibió el apoyo de numerosas organizaciones, entre las que cabe citar a IU, JJ CC, CNT, CGT, JOCE, etc. Igualmente llegaron comunicados de solidaridad desde Argentina (Madres de la Plaza de Mayo), Suiza, Cataluña, País Vasco, Andalucía, Galicia, etc.
Entre
las personas manifestantes había nutridas representaciones de
las distintas ciudades castellanas: Burgos, Valladolid, Segovia,
Palencia, Toledo... Así como de Madrid y de las ciudades
populares del sur madrileño: Móstoles, Alcorcón,
Leganés, etc. Fue una manifestación reivindicativa y
animada en la que personas de edades diversas, pero con claro
predominio de jóvenes, aunaron sus voces para exigir el fin de
la impunidad de la que goza la violencia fascista. Era oportuno
manifestarse pues se está en vísperas del juicio contra
los tres nazis que acometieron y apuñalaron a Villa el 12 de
septiembre del 2.002 a la puerta del Ateneo Castellano de Salamanca,
durante las ferias de la ciudad.
Los autores del apuñalamiento fueron Alvaro Vega de la Iglesia, hijo de policía nacional, Alberto Rodríguez Santos, militar profesional, y Javier Martín Hernández, estudiante y miembro de grupos ultras como las "Brigadas Charras" y "Orgullo Charro". Todos ellos pertenecen a la organización nazi B.A.S, el autodenominado Bloque Antisistema. Se da la circunstancia de que varios miembros de este BAS fueron detenidos hace unos meses en Valladolid cuando se disponían a atentar con cócteles incendiarios contra una sede política de izquierdas en Valladolid —presumiblemente la de Izquierda Castellana—. El día de los hechos los tres nazis insultaron, golpearon y apuñalaron por dos veces en las inmediaciones del corazón al joven Villa cuando éste estaba sacando la basura del Ateneo Castellano, local situado en las inmediaciones de la plaza del Oeste.

La manifestación de solidaridad con Villa terminó en la plaza Mayor, donde se realizó un sentido acto de solidaridad con el joven apuñalado. Ana Martín, en nombre de las JCR, recordó cómo desde el año 1995 vienen operando grupos nazis en Salamanca que han agredido a mendigos, extranjeros, homosexuales y personas de izquierda, sin ningún otro motivo sino sólo por odio social hacia quienes no comparten sus postulados liberticidas. El 14 de octubre de 1999, un joven segoviano que vestía una camiseta de un conocido grupo vasco de música sufrió rotura de mandíbula y contusiones múltiples al ser agredido por algunos nazis armados con puños americanos. Del mismo modo el año pasado un estudiante vallisoletano de Biblioteconomía perdió un ojo como consecuencia de un botellazo propinado por un grupo nazi. En opinión de Ana Martín se quiere presentar como peleas callejeras a lo que en realidad es una actuación sistemática y calculada de individuos ligados a los cuerpos de seguridad del Estado para atemorizar a personas con ideas discrepantes con el sistema político, social y económico liderado por el bloque dominante español.
Por su parte Pablo Román presentó al joven agredido como una persona sencilla. Es un trabajador humilde, educado por sus padres en valores sociales y libertarios que ha estado muy cerca de la muerte, pero que ha tenido la entereza de sobreponerse a las circunstancias para denunciar a sus agresores e impedir que sucesos tan graves como éstos vuelvan a ocurrir.
La intervención más aplaudida fue la de Juan Manuel Villarón, Villa, el cual confesó que los nazis le habían destrozado la vida, que había pasado miedo, pero que había recibido el cariño y la solidaridad de muchas personas y ello le había ayudado mucho. La intervención fue interrumpida numerosas veces por gritos de “Villa, hermano, nosotros no olvidamos”. Tras agradecer la solidaridad recibida de numerosos colectivos y personas de dentro y fuera de Castilla, insistió en que únicamente pide justicia y que este tipo de crímenes se castiguen con arreglo a la gravedad social que entrañan.
Luis
Ocampo, portavoz de la coordinadora nacional de la Izquierda
Castellana, explicó que la lucha antifascista en Castilla se
remonta a los tiempos de la Guerra Civil y de la dictadura franquista
y que los militantes castellanistas se sienten herederos políticos
de quienes perdieron la vida en favor de las libertades políticas
y de las reivindicaciones socio-económicas de las clases
populares. Por eso, estos militantes trabajan para recuperar la
memoria histórica y exigir las reparaciones económicas
que en justicia les corresponden. En relación con una pancarta
que se exhibe en el balcón del Ayuntamiento, la cual expresa
rechazo a la devolución de los documentos robados por Franco
durante la Guerra Civil, dijo que el Partido Popular no quiere que se
devuelvan los documentos a Cataluña ni a nadie porque quiere
que la victoria de Franco se perpetúe para siempre. También
criticó las insuficiencias democráticas del proceso de
transición español, que nos ha dejado un jefe de Estado
elegido por Franco y que está implicado en los últimos
fusilamientos del franquismo. Concluyó su discurso comentando
que con los precedentes de otros casos similares en los que los nazis
han salido absueltos o condenados a penas muy benignas, no cabía
tener confianza en la justicia, pero que en todo caso las numerosas
personas asistentes a la manifestación habían hecho
justicia y declarado culpables a los tres nazis.
La manifestación recorrió las calles más céntricas de la capital salmantina, incluyendo algunas de las zonas de ocio nocturno más concurridas, por lo que fue vista por muchos miles de personas, lo cual no ha sido óbice para que la cifra de manifestantes fuera reducida por el capricho de algún informador a menos de la mitad, o que en otro medio se mencionase a las personas manifestantes como grupo de jóvenes extremistas. Por supuesto que en ninguno de los tres periódicos locales se ha expresado todavía la natural repulsa hacia estas agresiones, ni el más leve sentimiento hacia el dolor de la víctima. Está claro que la impunidad fascista necesita la inhibición de policías, jueces y fiscales, pero también precisa del manto de silencio que en torno a ella tejen los medios de comunicación.
Si defender los derechos humanos y la justicia, si luchar contra el fascismo y exigir que el Jefe del Estado se nombre por elección es ser radicales, hemos de reconocer que lo somos. Si denunciar a las autoridades corruptas, pegar carteles informando de sucesos que la sociedad salmantina desconoce, denunciar persecuciones injustas y recibir atentados fascistas de gente vinculada a los cuerpos de seguridad del Estado es señal de radicalidad política, hemos de reconocer que todo esto nos ha pasado. Si oponernos a la política imperialista de los Estados Unidos que está causando innumerables muertos en guerras injustas es cosa de radicales, también hemos de reconocer que lo somos y estamos orgullosos de ello. Pero quizás no somos radicales, sino simplemente demócratas y progresistas.
|
Juicio contra los tres nazis que apuñalaron a Villa Miércoles, 20 de octubre, a las 10,15 de la mañana en los juzgados de la Gran Vía de Salamanca |