La estupidez rampante

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La estupidez rampante

Llevan muchos años “fabricando” estupidez y finalmente ésta afecta muy especialmente a los “fabricantes”.

Los medios de comunicación-manipulación en el Estado español, en sus términos generales, son sin duda una de las estructuras más corrompidas del Régimen del 78, del cuál son pieza esencial. Durante toda la Transición jugaron el papel de la desinformación y la manipulación sistemática con una única finalidad: garantizar que la Segunda Restauración Borbónica se consolidase. Por supuesto, informar de la realidad con un mínimo de objetividad nunca fue su cometido. Por el contrario, se trataba de ocultarla en todo aquello que pudiera perjudicar a su proyecto político. Como contrapartida, el Sistema ha sido tremendamente generoso con los artífices de esa labor impagable.

En los primeros años de la Transición se hablaba mucho de los “Fondos de Reptiles”, refiriéndose a las partidas de los Presupuestos del Estado dedicadas a comprar generosamente “los relatos periodísticos”. Su objetivo era y es, además del de la desinformación, el del embrutecimiento de la población. Ahí jugaron y siguen jugando un papel principal las televisiones privadas y sus “series”.

Viñeta: El Roto

Estaban convencidos de que ese estatus mediático y la repercusiones sociales de ello no iban a tener fin:

Juan Carlos I es un gran Rey, fue el que trajo la democracia a España, que es además modélica, y no digamos la Transición del Franquismo a esa democracia modélica, que es la envidia del mundo mundial”. La gente medianamente informada sabía que Juan Carlos era un golfo, además impuesto por Franco a título de Rey. Pero donde haya una mentira “bonita”, que se quite la verdad, sobre todo si esta es perjudicial para los planes en marcha.

Esto es una democracia plena y la división de poderes y la independencia del poder judicial está garantizada”. Y lo repiten una y otra vez como si ese ritual fuera a convencer a la gente, cuando la sociedad no alienada por la manipulación mediática sabe perfectamente que eso es falso. No es casualidad que la institución menos valorada por la gente, según las encuestas del CIS, sea precisamente la Administración de Justicia.

La última, de momento, han sido los titulares de los “medios de comunicación” españoles en relación con la asistencia a la Diada: “Pinchazo”, “fracaso”, “solo asistieron 600.000 personas”, etc. Se puede ser más estúpido, pero no es sencillo. ¿En qué lugar del mundo hay manifestaciones reivindicando un cambio socio-político a las que asistan más de medio millón de personas? Esa misma prensa que minimiza la asistencia de 600.000 personas en Barcelona es la que magnifica las manifestaciones en Hong Kong, en las que nunca han participado más de 100.000, o las de la contra en Caracas, que nunca han superado las 50.000, eso sí, en una de ellas nombraron “asambleariamente” a Guaidó presidente legítimo de Venezuela, que pasó a ser reconocido inmediatamente por los EEUU de Trump y todos sus vasallos.

Pero este no es el aspecto fundamental de la cuestión. El aspecto fundamental es que la estupidez que predican les ha impregnado a ellos absolutamente, lo que les lleva a ser incapaces de analizar -y por tanto comprender- lo que está ocurriendo en el mundo, en Europa y en el propio Estado español. Creían que era imposible que ganase Trump, cuando era evidente que tal cosa iba a ocurrir (y además se repetirá en las próximas presidenciales); creían que era imposible que triunfara el Brexit, cuando era manifiesto que ello iba a acontecer, y que además ese planteamiento, por muchos palos que le pongan en las ruedas, va a seguir adelante; y por último, en este pequeño resumen de muestras de estupidez, no entienden o no nos lo quieren contar, o ambas cosas, que las dificultades para la constitución del nuevo Gobierno están directamente asociadas a las dificultades por las que atraviesa el Régimen del 78, y que lo que realmente necesita Pedro Sánchez como servidor de este es un “Gobierno de Salvación del Régimen”, con o sin Podemos, cuya presencia o ausencia no va a cambiar la naturaleza de este.

Desde el Movimiento Popular tenemos que poner en marcha -ya se está haciendo- nuestra propia agenda política y social. Si estamos en lo fundamental pendientes de elecciones o políticas institucionales, estaremos entonces perdid@s.

El Bloque dominante, en sus diferentes vertientes, se dedica a generar estupidez y embrutecimiento social, aparte de la represión, los recortes y la involución socio-política, que por cierto, todo va unido. Otr@s dedicamos toda nuestra energía a trasladar información veraz, crear conciencia, organización y poder popular. La confrontación ideológico-política hoy se mueve muy especialmente entre estupidez por un lado e inteligencia y conocimiento por otro.

Izquierda Castellana, 13 de septiembre de 2019.

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