Pasarán, si no lo impedimos

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Pasarán, si no lo impedimos

El Gobierno de la Comunidad de Madrid ha tenido históricamente -por supuesto también ahora- un especial interés y utilidad para la derechona española. En esta comunidad han puesto en práctica una buena parte de lo que configura el núcleo duro de sus concepciones ultraliberales, protofascistas y de corrupción sistémica.

Su llegada al poder en la Comunidad de Madrid fue ya en sí misma una operación de carácter mafioso-criminal nunca investigada de forma rigurosa. Se produjo gracias al famoso Tamayazo de mayo de 2003, en el que mediante la compra de dos diputados del PSOE por tramas inmobiliarias se impidió que la mayoría (PSOE-IU) en el parlamento autonómico pudiera constituir gobierno. La repetición de elecciones el 26 de octubre del mismo año llevó a la presidencia a Esperanza Aguirre. El Tamayazo no tuvo respuesta coherente alguna por parte de la izquierda institucional, ni en las instituciones ni en la calle, poniendo al descubierto la mayor debilidad de esta: la incapacidad para movilizar, así como la falta de voluntad para ello.

Es muy significativo ver cómo personajes clave en el ciclo político que se abrió con el acceso de Esperanza Aguirre a la presidencia del Gobierno Autonómico vuelven a ser esenciales en el proyecto de Isabel Díaz Ayuso. Javier Fernández-Lasquetty, diseñador del proceso de privatización y desmantelamiento del Sistema Sanitario Público de Madrid, o Ignacio González han sido recuperados por la actual lideresa del PP madrileño para su equipo, de la misma forma que David Pérez, ex-alcalde de Alcorcón y reconocido por su machismo recalcitrante.

Especial interés tiene, no la recuperación, sino el papel central que ha jugado Miguel Ángel Rodríguez, portavoz del Gobierno de Aznar entre 1996 y 1998; y que antes ya fuera portavoz de este personaje cuando fue Presidente de la Junta de Castilla y León entre 1987 y 1989.  Fue en ese periodo cuando aún era periodista de El Norte de Castilla en el que empezó a practicar lo que acabaría siendo su especialidad: las campañas de criminalización, que inició contra la UPC nada más comenzar esta su actividad política, con un ideario castellanista y de izquierdas, poniendo la reivindicación de Villalar y del movimiento comunero como elemento nuclear para la construcción de un Movimiento Popular Castellano. En aquellos mismos años fue el artífice de una lista negra de periodistas vallisoletan@s que eran críticos o poco afines a “la casa”, como denominaba al Partido. Pues bien, este mercenario mediático es el instigador principal del discurso de investidura de la señora Díaz Ayuso, y por tanto, de su programa político, además de jefe de su campaña.

Miguel Ángel Rodríguez junto a José María Aznar

El señor Miguel Ángel Rodríguez fue también uno de los instigadores del proceso de criminalización del Doctor Montes en los años 2004-2005, bajo la demencial acusación del asesinato de 400 pacientes en el Hospital Severo Ochoa de Leganés. Ello sucedió bajo la presidencia de Esperanza Aguirre y con Manuel Lamela como consejero de Sanidad. Esa operación de criminalización de un sector de la clase médica personificada en el doctor Montes, la partidaria de la Sanidad Pública y del derecho a una muerte digna, favoreció el lanzamiento del programa de privatizaciones y desmantelamiento de la Sanidad Pública a favor de las grandes corporaciones del capitalismo español e internacional. La justicia tardó dos años y dos meses en resolver un asunto que en un país normal ni tan siquiera se hubiera admitido a trámite. En ese proceso se pudieron comprobar los apoyos al desmantelamiento de la Sanidad Pública de un sector de la clase médica, de la administración de Justicia, de los medios de comunicación y por supuesto, de la clase política. Es bueno no olvidar aquella lección.

Doctor Montes en una concentración de apoyo

Miguel Ángel Rodríguez fue detenido en Madrid en mayo de 2013 por conducir en estado de embriaguez, cuadriplicando la tasa de alcohol (1,02 mg/l, cuando el máximo legal es 0,25).

Parece bastante evidente que el Gobierno de Madrid de la derechona española que conoceremos el lunes (PP, C’s, Vox) quiere no solamente dar continuidad, sino profundizar los programas que inició Esperanza Aguirre, así como en sus métodos absolutamente mafiosos. Madrid es obviamente el banco de pruebas principal para avanzar hacia el Gobierno del Estado por parte de la derechona. Desde el pueblo solo hay una forma de pararlo: la lucha en la calle, la organización y la movilización popular más amplia y coherente.

Ya han anunciado que van a desalojar la Ingobernable, en este caso desde el Ayuntamiento. Esta será la primera gran oportunidad para comprobar hasta donde llega nuestra capacidad de lucha y resistencia.

Acabamos con la frase que da título a esta editorial: Si no lo impedimos, pasarán.

Izquierda Castellana, 16 de agosto de 2019

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