Crónica del XXV Foro de São Paulo en Caracas

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Crónica del XXV Foro de São Paulo en Caracas

Nuestro primer viaje como IzCa a Caracas fue durante el referéndum revocatorio de 2004. Desde esa ocasión y en relación con la participación en diferentes eventos visitamos la capital de Venezuela.

La naturaleza absolutamente protofascista y apátrida del antichavismo la pudimos percibir desde ese primer viaje de 2004. Los antichavistas perdieron el referéndum de forma clara. Jimmy Carter presidía una delegación internacional como parte de una nutrida representación de observadores internacionales. Carter declaró que el referéndum había sido transparente, democrático y que Chávez lo había ganado. La reacción de la contra fue inmediata, nosotr@s fuimos testigos presenciales: alrededor de 200 “opositores” entraron en el hotel en el que se alojaba la delegación de la Fundación Carter -en el que también nos encontrábamos nosotr@s- buscando a Jimmy Carter, desde luego no con buenas intenciones. Una rápida y eficaz respuesta de la seguridad resolvió el asunto, pero quedó de manifiesto en este y otros muchos episodios ocurridos durante aquellos días cuál era la naturaleza de la oposición al chavismo.

El Hilton-Alba como símbolo de los cambios. El Hilton era un hotel de lujo situado en el centro de Caracas, uno de los lugares tradicionales en los que la burguesía caraqueña celebraba sus fiestas: cumpleaños, puestas de largo, bodas… Por supuesto, la inmensa mayoría de la población ni se acercaba por allí. Imaginémonos el Palace o el Ritz en Madrid. El Hilton fue nacionalizado y pasó a denominarse Hotel Alba, pero aquello no fue solo un cambio de nombre: una buena parte de las actividades del XXV Foro de São Paulo se celebraron en este lugar. Las gentes de las delegaciones, gente del pueblo, así como l@s voluntari@s para el evento se hospedaban y comían allí, también los militares que tenían el encargo de la seguridad.

El que antaño fuera un hotel de lujo, solo al alcance de una estricta minoría privilegiada, está ahora al servicio del pueblo. No es por supuesto lo más importante de la Revolución bolivariana, pero tiene una alta carga simbólica. La gran burguesía se ve desplazada de un espacio que era de su uso exclusivo, y es ese sentimiento el que tienen para el conjunto de Venezuela, de sus recursos naturales y sociales. Por supuesto ese es un sentimiento compartido y amparado por el imperialismo yanqui, y es por ello que estos son los principales instigadores de la guerra -sí, guerra- que impulsan contra el pueblo de Venezuela, con el intento de derribar al Régimen legítimo. Este, a pesar de las dificultades materiales, cuenta con el apoyo de la inmensa mayoría de la población, porque a diferencia de la burguesía, el pueblo venezolano tiene auténticos sentimientos patrióticos, éticos y morales, y estos están siendo reforzados.

Es una guerra con un componente mediático absolutamente brutal, que en el Estado español ha tenido una amplia repercusión, y ello con la inestimable colaboración de algunas fuerzas políticas que se llaman de izquierdas, incluyendo a Podemos. Hay una guerra económica, que obviamente está causando un sufrimiento generalizado a las clases populares: bloqueo financiero, de alimentos, medicamentos e insumos en general… responde a la antigua filosofía de sitiar una ciudad, pero esta vez se ejerce al conjunto del país. Esta práctica criminal del imperialismo yanqui ha sido puesta en marcha con la colaboración de la burguesía venezolana.

En cuanto a la guerra-guerra se han hecho hasta ahora varias intentonas concretas, viéndose que existe una línea continua en esa dirección. En este terreno la preparación del pueblo de Venezuela es muy evidente, y por ello el Imperio no se atreve a dar un paso definitivo en ese camino. De darse, Venezuela sería un nuevo Vietnam, el Vietnam de Latinoamérica; ellos sabrán en lo que se meten.

Un sector muy significativo de la burguesía ha dejado Venezuela, rumbo a Florida o Madrid. En esta última ciudad están comprando propiedades inmobiliarias en las zonas más caras, con inmuebles de un millón de euros o más. Es verdad que ha habido emigración de gente del pueblo por motivos económicos hacia otros países latinoamericanos, especialmente Colombia, pero las expectativas con las que se han encontrado allí son brutales, se les deshumaniza y se prostituye a las mujeres en gran medida, es decir, el capitalismo en su estado puro.

El Foro ha servido para conocer mejor la realidad de Venezuela y para articular también de un modo más profundo la solidaridad con la Revolución bolivariana, que es lo mismo que decir la solidaridad con el derecho de los pueblos del mundo a construir un futuro mejor y más justo.

Izquierda Castellana, 29 de julio de 2019

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