29 de julio, tercer aniversario del fallecimiento de nuestra compañera Doris Benegas

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El 29 de julio es el día que nos dejó nuestra querida compañera Doris. Este lunes se cumple el tercer aniversario en su ausencia, y no queremos dejar de recordarla en unas fechas tan sensibles para todos los que tuvimos la suerte de conocerla y trabajar cada día, mano a mano, en un proyecto de dignidad para las mujeres, para el pueblo trabajador, para nuestra tierra castellana.

Doris habría vivido estos años de gran intensidad política con auténtica pasión, sin duda alguna reivindicando la plaza, la calle, la asamblea, la organización y la coherencia ideológica por la ruptura en clave democrática con el Régimen del 78 frente a tanto espectáculo electoralista. ¡Cuánto habría aportado al movimiento feminista de los últimos tiempos, cuánta falta hacen los sagaces análisis marxistas que ella aportaba en la lucha por los derechos de las mujeres! ¡Con cuánta energía habría participado en las consultas con las que estamos regando Castilla de alegría republicana! ¡Cómo se la echa de menos en el internacionalismo consecuente, el de ida y vuelta, más necesario que nunca entre los pueblos con los que compartimos el Estado y el Régimen! ¡Cuánto hubiera disfrutado con la puesta en marcha y consolidación del Centro Social Okupado la Molinera en Valladolid, cuya sala principal la homenajea en un precioso gesto! ¡Cómo se habría enorgullecido de este pueblo abarrotando las calles en defensa de la sanidad pública! ¿A cuántas muchas otras iniciativas nos habría empujado con su incombustible energía?

La historia de la lucha revolucionaria es la de una comunidad compuesta tanto por las generaciones de militantes y activistas ya fallecid@s como de l@s viv@s. No puede haber mayor recompensa póstuma que seguir siendo útil a la propia causa en las manos, cabezas y corazones de quienes estamos y de quienes vendrán. Hicimos una promesa a Doris, como se la hicimos solo unos cuantos meses después a nuestro camarada Chato: con los pies en el suelo y la vista en el horizonte de una primavera republicana, comunera y feminista, nadie se detendría, no habría descanso. Militancia y compromiso con las explotadas, con los oprimidos, con las humildes, con las clases populares, con los de abajo y a la izquierda. Militancia y compromiso como la forma de vida más elevada. Justo lo que ella nos enseñó con su praxis disciplinada, rigurosa, empática.

Como suele decirse, la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Que el exigente y dulce eco de nuestra compañera Doris no muera entonces jamás.

¡Doris vive, la lucha sigue!

Izquierda Castellana

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