Bolsonaro y sus ideólogos, solos en su afán de intervenir en Venezuela

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ocos se imaginarían que el exguru ideológico de Donald Trump y de la ultraderecha europea pudiera ser una voz de moderación en el debate sobre la intervención militar en Venezuela. Pero cuando se trata del gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil –al menos, su ala más dura– hasta Steve Bannon es un pragmático.

En una larga reunión celebrada en Washington el pasado 29 de abril, la víspera del fracasado intento de golpe de Estado en Caracas contra Nicolás Maduro por parte de Juan Guaidó, Steve Bannon advirtió al ministro de Asuntos Exteriores de Bolsonaro, Ernesto Araújo, de que no se debería participar en una actuación militar como Afganistán o Irak. “En situaciones como la venezolana es más fácil entrar que salir”, aconsejó Bannon, según las fuentes de la revista brasileña Piauí. Araújo pertenece al grupo de ultraconservadores en el gabinete de Bolsonaro que no descartan partir hacia una operación militar en Venezuela.

 

 

El ultra pragmático

Steve Bannon aconsejó al ministro de Exteriores olvidarse de la idea

Ese mismo día, Araújo, que ha escrito homenajes a Trump, al que retrata como el salvador de los valores occidentales, se había reunido con Mike Pompeo, el secretario de Estado norteamericano, y John Bolton, el asesor de seguridad nacional, dos de los miembros del equipo de halcones que han dirigido la operación contra Maduro.

Según el ministerio de Asuntos Exteriores brasileño, hablaron de ayuda logística, transporte de bienes de consumo esenciales y la concesión de asilo a los desertores venezolanos en Caracas. Plantearon también la posibilidad de “una iniciativa militar si la situación en el país se deteriorase rápidamente”, según las fuentes citadas por Piauí.

Están en contacto

Los generales de Brasil saben que sus colegas venezolanos no apoyan a Guaidó

Al día siguiente, tras el fracasado golpe, Brasil autorizó el asilo en la embajada brasileña en Caracas de 25 militares venezolanos que habían participado en el intento. Araújo coincidió con Bolton en que existían elevadas posibilidades de una sublevación militar tras una serie de negociaciones entre la oposición y la cúpula de las Fuerzas Armadas venezolanas, entre ellas el ministro de Defensa, Vladímir Padrino.

Pero no sólo Steve Bannon tuvo que echar un jarro de agua fría sobre los deseos de Bolsonaro y su equipo de apoyar a Washington en una intervención militar. Los propios militares brasileños, encabezados por el vicepresidente, el exgeneral Hamilton Mourado, han insistido repetidamente en que Brasil no participaría en una intervención.

 

 

Mourado dijo después del golpe fallido del 30 de abril que “no existe ninguna posibilidad” de una intervención armada con apoyo brasileño. Criticó a Juan Guaidó por hacer “el todo o nada” al intentar encabezar un golpe contra Maduro. Otro ministro en uniforme, Augusto Heleno, afirmó que Brasil no podría apoyar una intervención ya que existen “principios constitucionales de no injerencia”.

Un antiguo embajador

“La diplomacia paralela de la ultraderecha tendrá efectos contraproducentes”

Los generales brasileños –que tienen sus propias líneas de comunicación con las fuerzas armadas venezolanas– siempre se han mostrado escépticos respecto al supuesto apoyo de las fuerzas armadas a Guaidó, en el que Bolton y Araújo han insistido. Tampoco habría respaldo a una actuación militar en el Congreso brasileño.

La crisis venezolana es uno de los frentes de una guerra que se libra ya más o menos abiertamente entre los militares en el gobierno de Bolsonaro y los ideólogos ultraconservadores encabezados por Araújo y por el hijo del presidente, Eduardo Bolsonaro. El presidente oscila entre los dos pero sus lealtades principales están con sus hijos. Poco después de las declaraciones de los militares, anunció que la decisión sobre una intervención militar la tomaría él mismo, una afirmación que ha sido disputada enérgicamente por expertos constitucionalistas.

 

 

Araújo y los hijos de Bolsonaro son fieles seguidores del gurú filosófico de la ultraderecha brasileña, Olavo de Carvalho, que vive en Virginia, en Estados Unidos. “Hay una diferencia ideológica. De Carvalho representa una ultraderecha populista que a los militares no les gusta; estos quieren la estabilidad, y De Carvalho está peleado con ellos por Venezuela”, dijo un exministro del gobierno de Lula en declaraciones a La Vanguardia. Tras ser objeto de una dura campaña de Olavo de Carvalho en redes sociales, los militares contraatacaron la semana pasada al tachar en un tuit a De Carvalho de “Trotsky de la derecha”.

Desengañado

Trump cree que su asesor John Bolton infravaloró al Gobierno de Maduro

Al igual que los militares, los diplomáticos brasileños se sienten reticentes ante la ideologización de la política exterior brasileña, identificada históricamente con el pragmatismo y la diplomacia profesional.

“La nueva política exterior de Araújo tiene como premisa la idea de que Occidente está en decadencia, solo salvable por los Estados Unidos de Trump, y que el multilateralismo, el marxismo cultural y el medioambientalismo son amenazas para la soberanía nacional”, se lamenta el exembajador Roberto Abdenur en una tribuna en el diario O Globo. Esta “diplomacia paralela de la ultraderecha tendrá afectos contraproducentes en nuestra relación con las grandes democracias europeas”, advierte.

 

 

Araujo no rehúye la polémica. Insiste en que la política exterior brasileña “durante mucho tiempo (…) no ha chutado para el gol”. En enero, tras reunirse con la oposición de Juan Guaidó, Araújo acusó a Nicolás Maduro de liderar “la corrupción generalizada, el narcotráfico, el tráfico de personas, el blanqueo de dinero y el terrorismo”. El famoso diplomático octogenario Rubéns Ricupero respondió que este lenguaje “solo tendría lógica si quisiéramos declarar la guerra.”

En su ensayo Trump y Occidente, Araújo llega a parafrasear a Heidegger, filósofo alemán que durante algunos años defendió a los nazis . “Nur noch Trump kann das Abendland retten” (solo Trump puede salvar a Occidente), escribió. Pero Trump acaba de dejar bastante claro que él tampoco apoya una intervención en Venezuela.

Según un artículo revelador en el The Washington Post el pasado miércoles, el presidente se ha hartado de John Bolton por “infravalorar al Gobierno venezolano” e “intentar meterme en una guerra”. Trump calificó a Maduro con una dosis de admiración como un tough cookie, un “hueso duro de roer” . Araujo y los radicales de Bolsonaro corren el riesgo de “quedarse como el pintor, agarrado a la brocha y sin escalera”, dijo el mencionado exministro de Lula, citando el dicho portugués.

 

https://www.lavanguardia.com/internacional/20190520/462340703633/jair-bolsonaro-intervencion-militar-venezuela.html?utm_campaign=botones_sociales&utm_medium=social&utm_source=facebook

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