Intervención de Mujeres Castellanas el 23 de abril

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Buenos días Villalar, saludos feministas.

Cuando la campaña electoral ha llegado a su ecuador podemos comprobar que las reivindicaciones más emblemáticas del feminismo no aparecen ni en los programas, ni en los mítines, ni en las entrevistas, ni en las declaraciones de los candidatos. Todos hombres como cabeza de listas. Pero tampoco de las mujeres que en papeles secundarios protagonizan algunos debates.

Las reivindicaciones de la agenda feminista no tienen protagonismo en la propaganda electoral, no han asumido que luchar contra la violencia de género es de vital importancia; violencia que suma más de cien víctimas de feminicidios cada año en el Estado, donde se presentan 150.000 denuncias por maltrato cada año, donde se contabiliza una denuncia por violación cada 8 horas. Tampoco se plantea la modificación imprescindible de la obsoleta Ley de Violencia de Género que nos rige, hablan de destinar unos millones a pagar indemnizaciones y subvenciones a las víctimas. Pero lo que no se propone ninguno es que no haya más víctimas.

Tampoco han entendido que el sistema neoliberal en el que vivimos tiene una necesidad cada vez mayor de cuerpos de mujeres para su explotación (mano de obra más barata, vasijas para los vientres de alquiler y cuerpos para el tráfico de personas, prostitución y demás negocios relacionados con el sexo).

El Estado español se encuentra entre los tres primeros países de Europa en demanda de prostitución, es uno de los principales destinos de turismo sexual en Europa, hay más de 1.500 clubes de prostitución. El negocio de la prostitución mueve cinco millones de euros diarios y genera más beneficios que el narcotráfico. Sabemos que mientras la legislación continúe siendo tolerante con la prostitución y no ponga el foco en la demanda no va a ser posible acabar con la trata.

Las abolicionistas queremos la igualdad para todas las mujeres, para todas; queremos eliminar el estigma social de las mujeres prostituidas para situarlo en los victimarios, los puteros y los proxenetas que crean y sustentan esta industria de explotación de mujeres y niñas; y queremos cambiar este modelo de sexualidad que sigue priorizando una masculinidad tóxica, que se cree con el privilegio de tener siempre cuerpos de mujeres a su disposición.

Los vientres de alquiler suponen un delito de trata de seres humanos. Legalizar esta práctica implica legalizar el mercadeo y la compra-venta de personas. A través de los vientres de alquiler, se perpetúa la explotación y control sexual de las mujeres. Supone graves secuelas para las mujeres tanto a nivel físico como psicológico, al tratarse de un proceso extremadamente invasivo y verse sometidas a un control total de sus cuerpos y vidas durante los meses de gestación. Promueve el tráfico y la trata de mujeres y menores. Es un negocio muy lucrativo, que a lo largo y ancho del planeta está generando verdaderas fábricas de bebés, donde las mujeres son tratadas como ganado y confinadas como si estuvieran en granjas.

Por todo ello exigimos la Prohibición y la persecución de cualquier actividad relacionada con la intermediación que facilite el acceso a estas prácticas en terceros países. Esta prohibición ha de ir acompañada de sanciones y cierres de las agencias, bufetes, entidades de crédito o financieras y de los profesionales independientes que incurran en la promoción o facilitación de mujeres para su explotación y utilización en negocios de prostitución, pornografía y vientres de alquiler y la eliminación de toda la publicidad o propaganda relacionada con dichos actos.

Este año, en diferentes localidades han nacido movimientos que luchan contra la mercantilización de nuestros cuerpos desde una visión de clase. Malva en Valladolid, asambleas abolicionistas en Madrid o Salamanca son ejemplo de ellas. Trabajan para que la lucha contra la violencia de género en todas sus formas figure en el núcleo de toda agenda feminista. Todas nos uniremos a la primera manifestación abolicionista en Barcelona el próximo 11 de Mayo. Porque la mercantilización de los cuerpos de las mujeres no es un problema individual, sino un fenómeno estructural que afecta al conjunto de las mujeres y es paradigma de la desigualdad entre los sexos.

Vivimos una nueva caza de brujas, más aguda allá donde la lucha de clases es más acentuada, con la expresión Ideología de géneroconcepto impulsado por la derecha y por la Iglesia Católica, que pretenden organizar una contraofensiva sobre la fuerza y la “potencia del feminismo”. El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, el 5 de febrero, afirmó que “la amenaza más grande que en este momento tiene la humanidad” es la Ley de género, la enseñanza de género y la “ideología de género”. No es una novedad que la derecha y la Iglesia unan sus fuerzas para sabotear los avances de las mujeres en la conquista de sus derechos; la dictadura franquista es buena muestra de ello.

Pero a pesar de la contraofensiva liderada por la ultraderecha con Vox a la cabeza, las movilizaciones de mujeres están siendo masivas. Las calles de toda Castilla han sido el escenario de grandes movilizaciones que ponen de manifiesto que la potencia del movimiento feminista está abriendo una brecha más en el muro del Régimen del 78. El feminismo deja claro que el sistema actual no solo es incapaz de resolver los problemas de las mujeres, sino que es el potenciador principal de nuestras desigualdades, del avance de la feminización de la pobreza, del avance brutal de la violencia, del avance de la mercantilización de nuestros cuerpos y del feminicidio contra las mujeres y niñas.

Esta involución democrática del Régimen del 78 no solo se fija en el plano institucional, sino que también hay que poner el foco en la vida privada, en las relaciones personales, en ese espacio privado que esconde desigualdad, discriminación y relaciones de poder patriarcal. Porque los conflictos que plantea la alianza criminal del patriarcado y el neoliberalismo lo pagamos las mujeres con nuestros cuerpos y nuestras vidas.

Las movilizaciones recuerdan a las protagonizadas por un activo movimiento feminista que desde la década de los años 20 del siglo pasado y a través de distintos colectivos de mujeres ─culturales, políticos, sindicales…─ reclamaron derechos y un lugar en la sociedad que les había estado vetado hasta ese momento. En la II República la mujer adquirió un papel protagonista que posibilitó el avance en las libertades y los derechos legales y laborales que el movimiento feminista del momento estaba demandando. La II República, igual que la que está por llegar, facilitó e impulsó el desarrollo del feminismo y la igualdad de la mujer.

Las luchas sociales contra las violencias machistas, la lucha contra la violencia de género, contra la trata de mujeres, contra la prostitución, la pornografía, los vientres de alquiler por el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida, por la justicia social, el trabajo digno, la vivienda, la salud, las pensiones, la educación y la laicidad… no se podrán materializar sin un cambio de Régimen, sin que se produzca un cambio fundamental en la forma de Estado, sin que se proclame la República. Solo con ella podremos empezar a construir la democracia política, social y económica en nuestra tierra que incluya a todas las clases sociales y en especial a las mujeres.

POR UNA REPÚBLICA FEMINISTA Y COMUNERA

NI UN PASO ATRÁS

NOS QUEREMOS LIBRES,

NOS QUEREMOS VIVAS,

FEMINISTAS y COMBATIVAS

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