EL PROYECTO NACIONALISTA ESPAÑOL PERJUDICA SERIAMENTE LOS INTERESES DE CASTILLA.

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EL PROYECTO NACIONALISTA ESPAÑOL PERJUDICA SERIAMENTE LOS INTERESES DE CASTILLA.

El próximo sábado día 31, diversos colectivos sociales convocan una manifestación en Madrid que por supuesto IzCa apoya- para denunciar la situación de despoblación, que no es sino una expresión de la involución demográfica y socioeconómica de lo que algunos de los convocantes llaman “la España vaciada”, y que coincide en muy buena medida con una gran parte de las provincias castellanas (Soria, Zamora, Burgos, Ávila, Salamanca, Palencia, Guadalajara, Cuenca, Segovia, La Rioja…). Desde el movimiento comunero entendemos esta situación como la consecuencia del proceso de colonización interior de Castilla por parte del Estado español. Este proceso de colonización, tal cual lo conocemos, se construye a partir del siglo XIX, se consolida con el franquismo y se intensifica con el Régimen del 78, no solo por la puesta en práctica de una política económica depredadora para nuestra tierra, sino privando a Castilla de una institucionalidad política que le permitiera defenderse, fraccionándola nada menos que en cinco Comunidades Autónomas, completamente irrelevantes e inútiles, salvo para los que viven profesionalmente de la política.

El proyecto nacionalista español es un proyecto de clase hecho a la medida de los intereses de la oligarquía española, en el que está integrada la gran burguesía de origen castellano, pero por supuesto también la vasca, la andaluza, la catalana…

El proyecto nacionalista español no tiene más finalidad que la explotación y expolio de las gentes y los recursos de los diversos Pueblos del Estado, con la única finalidad de mantener unas condiciones de vida privilegiadas para el bloque dominante, que por otra parte está adornado de los peores defectos imaginables: machismo; ignorancia; autoritarismo; corrupción; concepción parasitaria de la vida y sin ningún rasgo que tenga que ver con un auténtico sentimiento patriótico. Su patriotismo es el de robar a manos llenas, eso sí, mientras se envuelven en la bandera roja y gualda. Vox es la expresión mas nítida de estos planteamientos.

La República, las repúblicas, por sí sola no va a resolver el conjunto de problemas que tiene nuestra tierra, pero con ella se creará el marco jurídico-político en el que las soluciones a estos puedan empezar a abordarse cabalmente. Es por ello que desde IzCa impulsamos la confluencia con todos aquellos movimientos populares que desde el respeto mutuo coincidamos en el objetivo común de derrocar al Régimen del 78.

DECIMOS LO QUE PENSAMOS. HACEMOS LO QUE DECIMOS

Desde su constitución, IzCa se rige por estas normas. No entendemos que una organización con auténtica ambición de inducir el cambio que nuestra sociedad necesita, es decir, el cambio republicano, feminista, soberanista y por la justicia social, pueda funcionar con otros criterios.

Somos una organización al servicio de la nación castellana, que es lo mismo que decir al servicio del Pueblo Trabajador Castellano. Consideramos que la construcción del proyecto nacional español, tal como hoy lo conocemos, tiene su principal impulso como decíamos en el siglo XIX, en muy buena medida marcado por la pérdida de la mayoría de los territorios del Imperio, realidad que condiciona el traslado de los valores de la dominación imperial a los Pueblos de la península bajo jurisdicción española y aquellos extrapeninsulares que siguen bajo esta. Es un repliegue en el que los rasgos de dominación se ven claramente intensificados por razones objetivas (la disminución de los territorios a expoliar) y subjetivas (el trauma emocional de los imperialistas fracasados, que decía Castelao).

En la construcción de ese proyecto nacionalista español, fruto de la pérdida del Imperio, Castilla fue especialmente perjudicada, tal como ya lo había sido con su puesta en marcha por Carlos V, el primero de los Austrias que ocupó la corona de los reinos hispánicos -menos Portugal-. Es cierto que el castellano fue la lengua impuesta del Imperio y que en buena medida se utilizaron las estructuras jurídicas y administrativas de la Corona de Castilla para la construcción de las estructuras dominantes del Estado, pero también es muy cierto que se perjudicó estratégicamente de una forma global a los intereses de Castilla y especialmente a su futuro. La revolución comunera no fue más que la expresión organizada social, política y militarmente del sentimiento de resistencia ante el proyecto imperialista de Carlos V, que supuso la destrucción de la soberanía de Castilla y la liquidación de su economía propia.

No es casualidad que en el siglo XIX el movimiento comunero gozase de una nueva reactivación, primero durante la Guerra de Independencia contra el Imperio napoleónico y después contra el absolutismo de Fernando VII; curiosamente este movimiento comunero renovado es mucho menos conocido que el del siglo XVI, a pesar de que personajes históricos tan significados como El Empecinado o Espronceda formaran parte de él. El movimiento comunero del siglo XIX acabó confluyendo en el movimiento republicano, y de hecho la franja morada de la bandera republicana, como es bien conocido, es un homenaje a los valores republicanos aportados por el movimiento comunero a lo largo del tiempo.

IzCa no es desde luego un movimiento político al uso. Tal como hemos demostrado a lo largo de nuestra historia, y seguimos demostrando, somos un movimiento cuyo objetivo fundamental es ser útiles para dinamizar y construir los movimientos populares de nuestra tierra y también para la solidaridad internacionalista.

No ignoramos ni despreciamos los ciclos electorales, pero para nosotr@s son una cuestión secundaria. Desde luego no dependemos de ellos en ningún aspecto.

Consideramos que ha sido, es y será el movimiento popular el que consiga los cambios sociales y políticos que nuestro Pueblo necesita. Si hay una convergencia en ese proceso de lucha con una parte de la representación institucional, pues mejor que mejor. Pero en esta coyuntura creemos que en Castilla eso no es lo prioritario. Es por ello que reiteramos que la mayor parte de nuestras energías se centran en construir y dinamizar la lucha y la organización popular. En el terreno electoral solo una confluencia plena de las fuerzas soberanistas y republicanas de los diversos pueblos del Estado español para las próximas elecciones europeas merecería nuestro apoyo.

Izquierda Castellana, 19 de marzo de 2019.

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