Nuevo día histórico para el feminismo por segundo año consecutivo

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Nuevo día histórico para el feminismo por segundo año consecutivo

Emocionante e histórica. Dos adjetivos que ayer se repetían en todos los corrillos de mujeres y hombres que asistieron a las masivas movilizaciones feministas del 8 de marzo. Parecía difícil superar la movilización del pasado 8M, pero así ha sido. Las calles de toda Castilla han sido el escenario de movilizaciones masivas, con más de un millón de personas saliendo en pueblos y ciudades en un territorio que suma poco más de diez millones. Se puede afirmar que al menos un@ de cada diez castellan@s ha participado en la jornada del 8 de marzo, duplicando los números de 2018.

El éxito, nuestro mayor triunfo, es haber puesto la lucha digna de las mujeres en el centro de la agenda política, social, económica y cultural. El año pasado se quedaron fuera de la agenda de las reivindicaciones los vientres de alquiler y la prostitución como expresiones de violencia de género; este año en diferentes localidades han nacido movimientos que luchan contra la mercantilización de nuestros cuerpos desde una visión de clase. Malva en Valladolid, asambleas abolicionistas en Madrid, Salamanca, etc., que trabajan para que ambas cuestiones figuren en el núcleo de toda agenda feminista. Unas movilizaciones que han elevado el nivel de conciencia de todas sobre las consecuencias del patriarcado y sus implicaciones en el sistema de (re)producción patriarcal y capitalista.

Las movilizaciones ponen de manifiesto que la potencia del movimiento feminista está abriendo una brecha más en el muro del Régimen del 78. El feminismo ha señalado que el sistema actual no solo es incapaz de resolver los problemas de las mujeres, sino que es el potenciador principal de nuestras desigualdades, del avance de la feminización de la pobreza, del avance brutal de la violencia y feminicidio contra las mujeres y niñas, del avance de la mercantilización de nuestros cuerpos: prostitución, vientres de alquiler, etc.; que esta involución democrática del Régimen del 78 no solo se fija en el plano institucional, sino que también hay que poner el foco en la vida privada, en las relaciones de las personas, en ese espacio privado que esconde desigualdad, discriminación y relaciones de poder patriarcal. Porque los conflictos que plantea la alianza criminal del patriarcado y el neoliberalismo los están pagando las mujeres con sus cuerpos y sus vidas.

Unas movilizaciones que recuerdan a las protagonizadas por un activo movimiento feminista que desde la década de los años 20 del siglo pasado y a través de distintos colectivos de mujeres ─culturales, políticos, sindicales…─ reclamaron derechos y un lugar en la sociedad que les había estado vetado hasta ese momento. Sirvan como ejemplos la “Unión Republicana Femenina”, impulsada en 1931 por Clara Campoamor; la “Asociación Femenina de Educación Cívica”, promovida por María Lejárraga en 1932 o la agrupación anarquista “Mujeres Libres” fundada ya en 1936. En la II República la mujer adquirió un papel protagonista que posibilitó el avance en las libertades y los derechos legales y laborales que el movimiento feminista del momento estaba demandando (en cuanto al voto, al aborto, al divorcio, al cuestionamiento de la prostitución…). La II República, igual que la que está por llegar, facilitó e impulsó  en definitiva el desarrollo del feminismo y la igualdad de la mujer. En 1937, ya en plena Guerra Civil, por iniciativa de la ministra de Sanidad, Federica Montseny ─la primera mujer en la historia de España que ocupó una cartera ministerial─, se aprobó la primera Ley del Aborto que llegó a aplicarse en Cataluña.

Las luchas sociales contra las violencias machistas, por el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida, por la justicia social, el trabajo digno, la vivienda, la salud, las pensiones, la educación, la soberanía alimentaria y la laicidad; la lucha contra la violencia de género; la lucha contra la trata de mujeres, la prostitución, la pornografía, los vientres de alquiler, etc., no se podrán materializar sin un cambio de Régimen como paso fundamental para acabar con el sistema patriarcal y capitalista que sustenta la discriminación y la violencia contra las mujeres.

Adelante por la República feminista y comunera.

Izquierda Castellana, 9 de marzo de 2019

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