No le puedo decir la verdad porque mentiría.

Comparte este artículo:

No le puedo decir la verdad porque mentiría.

La marcha de la prueba testifical, al menos hasta ahora, tampoco está acompañando al relato de la instrucción del señor Llarena como representante judicial del Régimen del 78.

La pretensión del juez instructor de que lo ocurrido en Cataluña en el otoño de 2017 fue una rebelión, no sólo no acaba de conformar relato en sede judicial, sino que lo que se va conformando es una auténtica chapuza, no solo políticamente hablando sino también policialmente, en todo lo relacionado con el referéndum del 1 de octubre del referido año.

Ya han declarado los principales testigos por parte del Régimen:  Soraya Sáenz de Santamaría, Vicepresidenta del Gobierno; Mariano Rajoy, Presidente y Juan Ignacio Zoido, Ministro del Interior. No se acuerdan prácticamente de nada y de los detalles menos. Mismamente pareciera que hubieran sido becarios del Gobierno sin interés alguno por acceder al puesto de trabajo de forma estable.

El Sr. Rajoy, rotundamente desmentido después por este, no recordaba si había contactado con el Lehendakari Urkullu en función de interlocución. Quizás la Fiscalía debería de iniciar un procedimiento por falso testimonio. Debería, pero obviamente no lo hará.

Lo del exministro del Interior supera todo lo imaginable: a Zoido solo le ha faltado decir que él simplemente “pasaba por allí”. No tuvo responsabilidad ni conoció en detalle nada de lo ocurrido por la vía orgánica del Ministerio, en todo caso a posteriori por algunos medios de comunicación o charlas, no se sabe muy bien con quien. Y esto ante unos hechos que la instrucción realizada por la administración de Justicia del Régimen considera nada menos que una situación de “Rebelión”. Pero bueno, ¿a qué se dedicaba entonces en esos momentos el titular del Ministerio del Interior? Sus respuestas solo se pueden calificar de plena cobardía. Todas las decisiones recaían en “los responsables del operativo policial”; y el Secretario de Estado era el que tenía el contacto orgánico con ellos. Menuda pandilla de mentirosos, irresponsables y corruptos.

Tal como va evolucionando el juicio, este se va convirtiendo en un auténtico proceso al Régimen del 78. Seguramente asistiremos a algunos episodios de esplendor en la línea de la instrucción del juez Llarena, probablemente cuando testifiquen los “mandos operativos” de los que hablaba el Sr. Zoido; pero estos difícilmente podrán cambiar ya el sentido general del relato que se ha ido conformando día a día: el de una gran operación represiva contra los derechos del Pueblo de Cataluña y contra la democracia en el conjunto del Estado, con la única finalidad del mantenimiento del Régimen monárquico post-franquista.

Hasta ahora a los testigos de parte de la acusación se les puede aplicar la frase que lleva de titulo este articulo: “No le puedo decir la verdad por que mentiría”. Quizás cuando lleguen “los testigos operativos” se atrevan a decir “su verdad”, aun a sabiendas de que mienten descaradamente. Algunos están sobradamente preparados para ello.

En relación con la actitud del tribunal juzgador y especialmente de su presidente, el Sr. Marchena, parece evidente que a medida que el proceso avanza y este no se va desarrollando tal como interesaba al Régimen, los tics autoritarios se van reforzando, así como los gestos que ponen de manifiesto la parcialidad en relación con las características de las personas llamadas a testificar. La actitud con los testigos pertenecientes a las CUP o con Gabriel Rufián han estado muy alejadas de la cortesía y de la neutralidad que a un Presidente de Tribunal se le debe exigir. En cualquier caso esto hay que contextualizarlo en la difícil tarea que le espera: la de dictar una sentencia que no se contraponga a los intereses de los que le han puesto en ese cargo, sentencia que tenga algo que ver con la Instrucción del Sr. Llarena y que no chirríe de forma escandalosa con el relato que se va conformando en la Sala donde el Tribunal Supremo español juzga a l@s representantes del Pueblo de Cataluña.

Monarquía no es democracia es dictadura y corrupción.

Izquierda Castellana, 1 de marzo de 2019

Comparte este artículo: