El feminismo seguirá avanzando

Comparte este artículo:

Es cierto que a veces los sueños son tan vívidos que las emociones que nos hacen sentir nos paralizan, nos aterrorizan o nos hacen gozar como si fueran reales. Durante el sueño vivimos, experimentamos y obtenemos maravillosas o terribles sensaciones. El mundo onírico nos atrapa en sus vaporosas nubes. La imaginación se desborda y se supera a sí misma en absoluta libertad. Surgen las hadas y los monstruos, lo inconmensurable, lo desmedido, lo incontrolable. La ficción parece convertirse en percepción y las visiones, en extraños conocimientos que nos atrapan, introduciéndonos en un mar de elucubraciones. La imaginación en la vigilia se manifiesta como el sueño del durmiente. Nos empuja por caminos insospechados que parecen realizables. Hermosos caminos que nos conducen a un destino deseable o a pasadizos terroríficos que nos hunden en la desgracia. Las convicciones éticas deben llevarnos al cumplimiento de esos sueños admirables, la imaginación acompañada de la fuerza de la razón debe conducir al feminismo y liberarnos de la opresión, de la esclavitud y la sumisión.

Veamos el camino del feminismo como ese que nos conduce a la igualdad, al respeto a las diferencias, a la verdadera libertad. Esa que se traza por una misma, sin sometimiento ni subordinación, una libertad que brota de la autonomía y que no está determinada por condicionantes sociales ni por necesidades económicas. Las decisiones tomadas desde las imposiciones de otros, desde la carencia y la necesidad, no son realmente libres.

¿Te imaginas un partido político que pidiera los nombres de aquellas personas que dedican su trabajo y esfuerzo a luchar contra la violencia machista? ¿Te imaginas que se cuestione su existencia y se considere que la violencia de género solo es falsa ideología? ¿Te imaginas callar cuando ves publicidad sexista que utiliza los cuerpos de las mujeres, convirtiéndolos en estrategias de venta y objetos de consumo? ¿Te imaginas a los proxenetas defendiéndose como buenos empresarios que velan por sus trabajadoras pero que se enriquecen a costa de la explotación de sus cuerpos? Te imaginas que esa mujer de la esquina ha podido ser víctima, pero nadie lo sabe, nadie le ayuda y no se le ofrecen otras oportunidades. ¿Te imaginas, incluso, que la solución sea consolidar y perpetuar su situación para que otros sigan abusando de ella y satisfagan sus deseos? Será un mal sueño del que debemos despertar, un callejón oscuro que nos lleva ante el monstruo que combatimos y, sin duda, derrotaremos.

¿Cómo no te va a importar que un compañero de trabajo crea que tú no puedes hacer bien las cosas por ser mujer? ¿Cómo no te va a importar que un jefe menosprecie tu valor o se permita acosarte? ¿Cómo no va a escandalizarnos que durante el pasado enero siete mujeres perdieran la vida en poco más de dos semanas, de nuevo víctimas de la violencia de género? ¿Cómo vamos a permanecer en silencio cuando se nos presenta un futuro en el que los cuerpos de las mujeres son objetos que se pueden comprar y vender, mercancía consumible para usar y abusar? No. Son muchos los retos conseguidos, el feminismo avanza, es imparable. No podemos dar un paso atrás. No.

Afortunadamente los sueños no siempre son pesadillas. Tratemos de expulsar de nuestra sociedad aquellas que perpetúan el horror y la tragedia y consigamos que, cada vez más, solo formen parte del pasado. Hay sueños hermosos, sueños que conducen a un futuro que deseamos y que adivinamos más próximo. Un mundo mejor al que no podemos renunciar ¿Acaso debemos cesar en la búsqueda de un mundo sin violencia? ¿Debemos disminuir nuestras exigencias? ¿Evitar las denuncias? ¿Debemos prescindir de la idea de un mundo en el que las relaciones entre seres humanos sean realmente libres y entre iguales? Imposible, eso sería renunciar al feminismo.

Tengamos cuidado, seamos prudentes, no perdamos la capacidad crítica ni el sentido de la duda. Debemos seguir desenredando las tramas, arrinconando los prejuicios, desterrando planteamientos equivocados. Desconfiemos de aquellas creencias que entran en conflicto con el feminismo, debemos examinarlas de cerca y saber que ocultan detrás. Respetemos a las personas, teniendo en cuenta que las opiniones son discutibles, no todo vale. Sigamos adelante, avancemos sin miedo.

El pasado 15 de febrero tuvo lugar la Asamblea del Círculo sectorial de feminismos y LGTBI del País Valencià que, sumándose a otros muchos, ha reivindicado el camino del feminismo y se ha declarado abiertamente abolicionista. A través de un espacio de sororidad, debatiendo y escuchando diferentes voces y puntos de vista, pero trabajando siempre desde posiciones feministas. Se trata de una postura que no pretende limitar la voluntad de las mujeres, ni culpabilizar a las víctimas. Buscando una posición ética, fruto de la reflexión que defiende los Derechos Humanos de todas las mujeres y niñas. Defendiendo a todas aquellas que se encuentran en una situación vulnerable y que se ven avocadas a la prostitución, mujeres que son obligadas por un sistema patriarcal, enredado en el liberalismo y el capitalismo, a vender sus cuerpos para sobrevivir. Necesitamos políticas progresistas y valientes capaces de desarrollar estos retos, necesitamos políticas feministas. Han sido meses de trabajo, de acuerdos y desacuerdos, de búsqueda de una posición responsable y feminista. Un paso más a la libertad, un paso más del feminismo. Lo conseguiremos porque estamos convencidas de que juntas podemos.

 

Comparte este artículo: