Venezuela 1 – Yanquis 0

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Venezuela 1 – Yanquis 0

La primera batalla para la liquidación de Venezuela como país soberano fue un auténtico fracaso. Instrumentalizada a través de una pretendida campaña de ayuda humanitaria, en la que tiene un papel protagónico la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), no reunía los requisitos para que se le pudiera considerar como tal; por ello las organizaciones humanitarias reconocidas internacionalmente como Cruz Roja/Luna Roja o Cáritas se negaron a participar. Todas las previsiones que los gringos y sus mercenarios en la zona hacían fueron un auténtico fiasco.

La asistencia al macroconcierto organizado por el multimillonario Richard Branson, para el que esperaban medio millón de personas, no superó la cifra de 20.000 asistentes. La cadena humanitaria a la que según Guaidó se habían apuntado 600.000 personas no superó la cifra de los 2.000. Las deserciones en la Guardia Nacional Bolivariana y en el conjunto de las Fuerzas Armadas venezolanas, que iban a ocurrir en caída libre, cuál castillo de naipes, se redujeron a unas pocas decenas entre un conjunto de unos 200.000 efectivos. La población en su conjunto, que iba a salir masivamente a la calle para rodear los cuarteles y exigir que el Ejército cambiara de bando, sí que tomó literalmente Caracas, pero precisamente para apoyar al Presidente legítimo y al Gobierno bolivariano. Obviamente las difíciles circunstancias por las que pasan sectores de la sociedad venezolana, en muy buena medida condicionadas por el brutal bloqueo económico y comercial, al que le viene sometiendo desde hace muchos años el imperialismo, generan situaciones de conflicto; pero no es bueno confundir conflictos sociales legítimos con rendición al Imperio gringo, previa renuncia a la Patria.

Es muy claro que esta primera batalla la han perdido los malos, nítidamente. Los tuits del cantante de origen hispano-italiano Miguel Bosé, afincado en México, en los que expresa toda su rabia y frustración son un buen ejemplo de lo que decimos. Las respuestas a esos tuits también son expresivas de la percepción que hay del personaje entre la población.

Pero habrá mucha batallas más que ya se están preparando, y todo con el fin último de la intervención militar, que no es sino la ultima ratio. Ese proceso sigue su marcha. Los servicios de inteligencia del imperialismo estarán analizando metódicamente lo que ha ocurrido en esta primera batalla. Seguramente que no estaba concebida más allá que como un ensayo general para comprobar cómo era la respuesta de cada uno de los agentes llamados a intervenir en una situación de conflicto militar.

Ahora ya saben que la mayoría del pueblo venezolano y de sus Fuerzas Armadas están por defender la soberanía de su país y no por dejarse embaucar en un proceso de neocolonización. La dirección de la Venezuela bolivariana también ha demostrado una alta capacidad para manejarse en situaciones de gran complejidad política y militar, así como mediáticas, como las que han ocurrido durante estos días pasados.

El autoproclamado presidente Guaidó ha hecho materialmente el ridículo, pero eso a los yanquis no les importa mucho. ¿Cuántos Guaidós ha habido en los últimos años? Cuando este esté amortizado, crearán otro.

Hoy se reúne el grupo de Lima que hará pública una declaración previamente elaborada por el Vicepresidente de los EEUU, Mike Pence. En ella, de una u otra forma, se abrirá aun más la puerta para la intervención militar directa. En un artículo publicado originalmente en Cubadebate titulado “Estados Unidos cerca militarmente Venezuela” se explican con bastante detalle los preparativos de cara a esa potencial intervención. Llama la atención que en ese despliegue marítimo se encuentre la fragata de la Marina española Méndez Núñez. Dudamos que el Almirante Méndez Núñez, quien pronunciara la famosa frase del “más vale honra sin barcos que barcos sin honra”, compartiera que un navío que lleva su nombre colabore con una flota yanqui para intervenir en un país hispanoamericano.

Es sumamente llamativo el cómo ese españolismo machista, del señoritismo, la incultura y la ultrareacción, se alinea descaradamente en contra de Venezuela (pese a todo, un país hermano) y a favor de los Estados Unidos, quienes en caso de ver salir victorioso su proyecto transformarían Venezuela en un nuevo Puerto Rico, en el que no tardaría mucho tiempo en convertirse el inglés en lengua oficial. A ese españolismo de caverna no le interesa lo más mínimo ni la influencia de nuestra lengua ni de nuestra cultura. Por supuesto mucho menos la construcción de un espacio regional latinoamericano con un importante peso específico a nivel mundial. Solo les interesa el castellano (o español, como ellos dicen) cuando es para confrontar con el catalán, el euskera, el gallego o el asturiano. Esos son los patriotas de la corrupción, el robo y la venta de la patria.

Mención aparte merecen los “medios de comunicación”; después de dedicar largo tiempo en sus programas de intoxicación durante las últimas semanas a la “maniobra de ayuda humanitaria”, el tema ha decaído totalmente. Claro, no van a contar la plena derrota de sus previsiones. Si fueran medios de información no tendría que haber problemas, pero simplemente son medios de manipulación.

La lucha contra la intervención yanqui en Venezuela y en defensa de la soberanía de ese país hermano; la lucha por la defensa y la construcción de un espacio de progreso latinoamericano en el que Castilla se sienta plenamente identificada; la lucha contra la guerra y por la paz en Latinoamérica… no han hecho más que empezar.

Izquierda Castellana, 25 de febrero de 2019

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