La estrategia informativa del Régimen y del conjunto del Sistema

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La estrategia informativa del Régimen y del conjunto del Sistema

Algunas personas, incluso dentro del activismo más consciente, han expresado su extrañeza por la política informativa de los medios de comunicación-manipulación en los últimos ocho días, manifestando incredulidad ante el hecho de que cadenas de radio como la Ser o de televisión como la Sexta no hubieran sacado información alguna, previa o posteriormente, sobre la manifestación del sábado 9 en apoyo a la lucha del taxi y contra la uberización social; manifestación que fue arropada por varias decenas de colectivos sindicales, sociales y políticos, entre ellos las Marchas de la Dignidad y la Coordinadora 25-S, y a la que asistieron cerca de 20.000 personas cubriendo todo el espacio existente entre la Plaza de Atocha y la Plaza de Neptuno.

Es obvio que tal unanimidad de información-manipulación no puede sino responder a una consigna que, visto el pleno seguimiento que ha tenido, solo puede venir de las instancias más altas del Sistema y de su Régimen actual.
Curiosamente esos medios “progres”, la Ser y muy especialmente la Sexta, se convirtieron en los principales difusores de la concentración parafascista del 10 de febrero en Colón, mientras ocultaban la manifestación progresista y de resistencia del sábado 9 de febrero en Atocha.

Parece claro que en esta “política informativa” de carácter absolutamente mercenario había un objetivo a corto plazo, tal cual era que la movilización del 9 fuera lo menos conocida por la sociedad; pero hay un objetivo digamos más sutil y a medio plazo: que ante la opinión pública aparezca dibujado un mapa socio-político que, aunque no tenga nada que ver con la realidad, es el que más interesa a las diversas familias que viven al calor del Régimen del 78.

La maniobra es clara, pretenden hacer creer que aquí solo hay dos opciones: la de un Gobierno de la derecha directamente protofascista o la de un Gobierno articulado alrededor del PSOE, con posibles alianzas diferentes -según las circunstancias vayan evolucionando-, con Podemos o Ciudadanos. Cualquier otra opción, aunque sea realmente existente y además progrese adecuadamente, tal como es una auténtica alternativa de cambio de Régimen, simplemente se procede a ignorarla, no se le debe dar cancha alguna; y mucho menos si supone un cierto proceso de incorporación a ella de sectores tradicionalmente identificados con partidos conservadores a los que la evolución de sus propias condiciones materiales de vida les empuja a sumarse a lo que empieza a ser un tsunami por un auténtico cambio.
La movilización masiva del sábado 9 en apoyo al taxi y contra la uberización social, a pesar de los intentos de boicot, es un claro ejemplo de ello.

El fracaso -según sus expectativas- de la manifestación protofascista del 10 de febrero en Colón, es también la expresión de que la mayoría social no está con planteamientos fascistas, y que estos responden a los intentos mediáticos y políticos del poder, impulsados desde el Régimen y el Sistema, con la cobertura de todo el aparato mediático.

Basta ya de utilizar a la sociedad, especialmente a la castellana, como argumento para justificar el no-avance en una solución política de las demandas del pueblo de Cataluña. El pueblo madrileño, el pueblo castellano, no se opone en su mayoría a un diálogo, a una negociación con Cataluña para resolver los problemas políticos. A lo que sí se opone el pueblo castellano, y desde luego Izquierda Castellana, es a que se “compre” a la burguesía catalana para que se mantenga en el marco del Estado español, tal y como ocurrió en la época del pujolismo,. En este sentido, cualquier intento de construcción de un neopujolismo sobre esas bases nos tendrá plenamente enfrente. Derecho a la independencia, por supuesto; compra de voluntades políticas con dinero público, por supuesto que no.

En contra de lo que nos quieren hacer creer, cada vez de una forma más coherente y con más apoyo social en Madrid y en el conjunto de Castilla, se va abriendo un camino hacia la auténtica democracia y la justicia social. Ese camino no es otro que el camino de la República, que va ganando terreno día a día a través de las consultas republicanas en el conjunto de la sociedad: barrios, pueblos, universidades, institutos…

El Sistema falló en su intento de minimizar la movilización del 9 de febrero, que al final se convirtió en un auténtico contrapunto a la del día 10 en Colón; así lo entendió mucha gente. Desde luego que también va a fracasar en su intento de que crezca y se visibilice aún más la auténtica alternativa de cambio. No se trata de votar al PSOE o a Podemos para impedir el avance de la derecha española -por supuesto, quien quiera hacerlo que lo haga-, pero el auténtico camino para frenar el avance del neofascismo y neoliberalismo en su versión más brutal en el Estado español es el de la movilización y la organización del poder popular. Por supuesto, con una estrategia seria, reflexionada y con una finalidad principal: vencer.

Izquierda Castellana, 11 de febrero de 2019

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