El fascismo, expresión extrema del capitalismo en crisis

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El fascismo, expresión extrema del capitalismo en crisis

Es cada día más frecuente encontrar comentarios en el sentido de que hemos entrado en una nueva etapa histórica, en la que el neofascismo avanza de forma rápida. Compartimos esa descripción genérica, pero para confrontar al fascismo -y además vencerlo- hemos de tener muy claro en qué consiste ese proceso y saber quién lo mueve y a quién sirve.

El fascismo, o mejor dicho, los fascismos, no son otra cosa que la forma de dominación extrema del sistema capitalista cuando este se encuentra en una situación de crisis grave. Así fue con el nazismo en Alemania, pero también con el franquismo que sobrevive de forma muy significativa en el caso del Estado español.

Lo primero que hemos de tener en cuenta sobre los fascismos es que estos tienen una importante capacidad de adaptación a cada realidad, es decir, a cada formación social concreta. No hay un formato único, como es obvio. Hay un planteamiento general sobre el que ahora hablaremos, que se adapta y se desarrolla en las circunstancias concretas de cada estado.

¿Cuáles son los elementos comunes de cualquier proyecto fascista? Hay uno principal que nos interesa destacar muy especialmente, y es el del ataque a la razón, al pensamiento racional. El fascismo necesita la irracionalidad como metodología de pensamiento para avanzar en su proyecto político de autoritarismo y represión. Es por ello que el fascismo político siempre va precedido de la impregnación social desde el punto de vista “cultural y filosófico” del pensamiento irracional. En estos momentos tiene su punta de lanza a través de los medios de comunicación.

Cuando Donald Trump ganó las elecciones en Estados Unidos, una gran parte de los medios lo tildaron de loco, de incapaz… En los editoriales que publicamos en nuestra página web sobre el tema (I, II) expresábamos nuestra opinión claramente: Trump es un nazi, y eso es lo que le hace peligroso para su país y para el conjunto de la humanidad. Además decíamos que no es un nazi en un sentido retórico, sino en su más profundo sentido político; y que además, desgraciadamente, al menos durante unos años, su proyecto iba a avanzar, iba a tener éxito; y que solo la resistencia en los propios Estados Unidos y en el conjunto del mundo podría frenarlo a medio plazo, tal como ocurrió con Hitler.

Lamentablemente estas previsiones se están cumpliendo de manera estricta. Los medios y los líderes políticos que lo tachaban de loco y de peligro internacional ahora lo siguen de forma ciega en lo que de verdad importa, tal como es el ejemplo emblemático de Venezuela; caso en el que la irracionalidad y la manipulación informativa han alcanzado grados difícilmente imaginables, además de una forma muy rápida y casi absoluta.

Los montajes mediáticos sobre Venezuela comportan unos niveles de estupidez y de irracionalidad ante los que cualquier periodista con un mínimo de dignidad profesional tendría que rebelarse, pero parece que no. Si comparamos la situación actual con la actitud de los medios en la guerra de Irak, podemos comprobar que han descendido decenas de escalones, están ya bien sumidos en las alcantarillas.

A Pedro Sánchez le están dando la misma medicina que él dio a Maduro; no es malo que la pruebe, ojalá le sirviera de algo. En la manifestación del domingo 10 en Madrid la derecha española le tildará de Presidente ilegítimo y pedirá su dimisión. En la siguiente, alguno se animará a autoproclamarse presidente.

Curiosamente los medios de comunicación, empezando por el considerado más “progre”, la Sexta, se han convertido en el principal instrumento de la convocatoria protofascista del día 10, nada de extraño. Estos sí que saben muy bien a qué juegan. El sábado 9 a las 18:00h desde Atocha está convocada por el sector más consciente del taxi de Madrid y apoyada por decenas de colectivos una manifestación en apoyo a este sector y contra la “uberización” de la sociedad. Ni un solo medio de comunicación, digital o en papel, de radio o televisión del sistema, con una u otras características, se ha hecho eco de ella, ¿por qué será?

Para luchar contra el fascismo de verdad y con posibilidades de éxito, hay que saber muy bien cómo hacerlo. Luchamos para ganar. Para ello es necesario hacer un estudio detallado de cada escenario, de cada batalla, de sus circunstancias, de las fuerzas con que se cuenta para darla, de las fuerzas que tenemos enfrente. Hay que desarrollar la planificación estricta de cada batalla, que tiene que ser útil para ayudar a impulsar la siguiente. Estamos metidos de lleno en una guerra política, ideológica y social contra el neofascismo, contra el neoliberalismo, contra la uberización. Y solo teniendo esto muy claro y siguiendo la metodología científica de la planificación con el máximo rigor saldremos bien librad@s de cada batalla y ganaremos el conjunto de la guerra.

¡Venceremos!

Izquierda Castellana, 8 de febrero de 2019

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