Sánchez y Torra abren vías de diálogo estables sobre Catalunya

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Una hora de encuentros cruzados en el Palau de Pedralbes dista mucho de ser una cumbre entre ejecutivos pero anoche fue suficiente para dar cierta normalidad a la relación del Gobierno y la Generalitat y establecer una vía de diálogo estable. Pedro Sánchez y Quim Torra encabezaron un juego de reuniones del que salió una apuesta conjunta por un “diálogo efectivo” que concluya en una propuesta política “que cuente con un amplio apoyo en la sociedad catalana”.

La retórica del texto no esconde que ambos gobiernos mantienen “diferencias notables sobre el origen, la naturaleza y las vías de resolución” de la crisis catalana pero ayer se impuso el reconocimiento del conflicto y la búsqueda de soluciones. El final del comunicado no era inocuo y respondía a la voluntad del Gobierno central: cualquier solución debe situarse “en el marco de la seguridad jurídica”.

 

 

No podía haber novedades en los planteamientos de fondo. “Todo el tiempo que Torra dedique a hablar de autodeterminación yo lo emplearé en hablar de autogobierno”, había avanzado Sánchez. Torra no renuncia al referéndum y volvió a poner sobre la mesa la conveniencia de una mediación internacional, pero los eufemismos del comunicado conjunto comprometen a los dos ejecutivos. Se ha agendado una reunión en enero entre el vicepresident Pere Aragonès, la consellera Elsa Artadi y la vicepresidenta Carmen Calvo y otro miembro del Ejecutivo central designado por Sánchez. A partir de ahí, la pretensión de la Generalitat es establecer una metodología, periodicidad de reuniones e intercambio de documentación en busca de una propuesta política.

Sánchez no logra apoyo de Torra al presupuesto y busca la complicidad empresarial

El Gobierno central no hará una oferta más allá de una reforma estatutaria, según confirmó la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, pero pretende abrir la negociación a los partidos. “La vía del diálogo requerirá del esfuerzo de todas las instituciones, de los actores políticos y de la ciudadanía”. Sánchez tiene especial interés en que el PSC tenga un papel en la resolución del conflicto catalán. Y Torra tenía la vía: la Taula del Diàleg que comparten JxCat, ERC, Catalunya en Comú y los socialistas y que se reunirá por segunda vez el 8 de febrero.

 

 

En el Palau de Pedralbes se soslayó la negociación de los presupuestos generales del Estado. Torra insistió en que la situación de excepcionalidad política hacen imposible el apoyo independentista, pero Sánchez aprovechó la cita posterior con el empresariado catalán en la cena anual de Foment del Treball para reivindicar su proyecto de cuentas y la conveniencia de que ERC y PDECat le presten sus votos. Ambos partidos habían facilitado horas antes la aprobación de la senda del déficit. Era el gesto con el que los independentistas situaban “la pelota en el tejado” de Sánchez y el presidente respondió desde Barcelona comprometiendo a su gobierno con la vía del diálogo. Frente a la gesticulación y el ruido, diálogo, diálogo y más diálogo”, dijo ante los empresarios.

Era una apuesta reposada. El comunicado de la reunión con Torra lo habían trabajado los respectivos gabinetes con Iván Redondo y Josep Rius al frente y lo remataron en la cita a cuatro de Calvo, Batet, Aragonès y Artadi, como interlocutores habituales entre ambos gobiernos. Hasta ahí los acuerdos, porque la batalla fue la del protocolo, que no dejó ni el color de las poinsettias al azar. El Gobierno certifica dos reuniones y la Generalitat, tres. El encuentro en disputa fue el que sumó a los

 

 

La Generalitat habla de reunión entre gobiernos; la Moncloa, entre presidentes. Ni la cita furtiva del lunes en la zona de autoridades de la estación de Sants, ni videoconferencias desde el Parlament, ni mensajes telefónicos continuos hicieron más digerible la gestación del encuentro negociado entre Calvo, Aragonès y Artadi. La pugna se zanjó pocas horas antes de la cita, después de algún amago de dejarlo correr desde el Palau. La consigna en ambos lados de la línea telefónica acabó siendo que no se podía ganar por diez a cero.

presidentes, ministras y consellers. Media hora de conversación de pie, aunque la más productiva según fuentes del Ejecutivo catalán.

Los gobiernos se citan en enero, y la Taula del Diàleg con comunes y PSC cobra relevancia

La Generalitat lo vivió como una victoria, vistos los ataques a Sánchez por acceder a la foto con Torra. La imagen de normalidad no tuvo continuidad en la cena de Foment, ya que Torra se limitó a intervenir y abandonó el acto para acudir al Palau de la Música. “Otra contrapartida vergonzante por el apoyo a la moción de censura. Es humillante ver a un presidente de España agasajando a quien reclama la vía eslovena de confrontación civil en Catalunya”, denunció Pablo Casado. “La imagen de la humillación: Sánchez trata como si fuera un jefe de Estado a un supremacista que alienta la violencia y quiere destruir España”, le siguió Albert Rivera. Los ataques de la derecha sí unieron a Gobierno y Generalitat, de hecho, Torra planteó medidas de regeneración y una “desfranquización” de España que vaya más allá de la exhumación de Franco del Valle de los Caídos. Ahí todos vieron espacio para acuerdos.

 

 

La reunión llegó acompañada de una compleja escenografía que ha ido más allá del juego de las puertas de los protagonistas políticos de ayer en Pedralbes. Los cuatro líderes independentistas presos en huelga de hambre pusieron fin a su protesta veinte días después y alegando que el Tribunal Constitucional ha abierto el cajón de los recursos de amparo presentados y que bloqueaba la puerta hacia el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. El tribunal no ha accedido a ninguna de las demandas de los procesados por el 1-O pero el objetivo era otro. Dar mayor visualización a una protesta de los presos y, al finalizarla, aprovechar una renovada autoridad en el independentismo para reorientar las movilizaciones hacia la vía pacífica, hacia el denominado independentismo de orden, frente a la proliferación de grupúsculos que optan por el choque con las fuerzas de seguridad. La previsión es que Jordi Sànchez, Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn pasen hasta el domingo en el módulo penitenciario del hospital de Terrassa para reequilibrar sus órganos antes de volver a ingerir alimentos con normalidad. Después llegará el sprint final hasta el juicio en el Tribunal Supremo, pendientes de un traslado a una cárcel madrileña a mediados de enero, según los cálculos de sus defensas.

 

 

Tras entregar el presidente Torra la iniciativa a la calle, han sido los presos quienes han enmendado la estrategia para intentar devolver a las entidades independentistas el control de las manifestaciones y recuperar la confianza en los Mossos d’Esquadra. El mensaje de los presos manifestando su reconocimiento a la labor de la policía catalana fue seguido del anuncio de una nueva convocatoria de 750 nuevos agentes y otros 250 bomberos. Hace siete años que no se gradúa una promoción en la Escola de Policía.

Los Mossos han desplegado hoy a 8.000 agentes para garantizar el orden público durante la reunión del Consejo de Ministros en la Llotja de Mar, en un operativo conjunto con mil efectivos de la Policía Nacional y la Guardia Civil. La amenaza de incidentes ha alimentado el discurso de PP y Ciudadanos en los últimos días, mientras el independentismo oficial apela de nuevo a la “revolución de las sonrisas”.

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