El gasto en protección social del Estado Español, cuatro puntos por debajo de la media de la UE

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Infancia, desempleo, dependencia, vivienda… La inversión y el gasto social es la red del estado de bienestar para proteger a la población de las situaciones de exclusión. Estos recursos, que fueron unas de las partidas más golpeadas durante la crisis por las medidas de austeridad, se han ido recuperando gradualmente en gran parte de Europa, o al menos han dejado de descender. No es, sin embargo, el caso de España, unos de los Estados con mejores datos de crecimiento macroeconómico durante meses. Según datos recientemente publicados por Eurostat, el país invirtió en 2016 –último año con datos armonizados a nivel comunitario– el 24,3% de su PIB en protección social, un ratio cerca de cuatro puntos inferior a la media de la Unión Europea.

Los datos del portal estadístico señalan, además, que este volumen de gasto significa un descenso en el esfuerzo que viene realizando el Estado a la hora de disponer fondos para este tipo de partidas: la inversión en protección social es menor que la de 2015, cuando representaba el 24,6% del PIB, mientras que en 2011 era 1 punto superior –25,3%– a la del último registro.

En comparación con los vecinos comunitarios, esta dinámica de reducción de la inversión social  contrasta con la estabilidad continental: en 2011, la inversión media de la UE en protección social fue del 28,3%, prácticamente igual que la de 2015, del 28,4%. Durante 2016, la media de inversión social europea descendió 0,2 puntos hasta situarse en el 28,2% del PIB.

Por tipo de partidas, existen también importantes diferencias de España respecto del conjunto de países la Unión Europea. En desempleo, España invirtió durante 2016 el 8,1% del total del gasto social, mientras que el dedicado a tercera edad y viudedad constituyó cerca del 50,5% de la inversión. En la UE, de media, se invirtieron en estos ámbitos 3,5 y 5 puntos menos, respectivamente.

Por el lado contrario, la inversión del país en otras partidas sociales sí que es significativamente más baja. De esta forma, España invirtió el 5,4% de su gasto social total en familia en infancia, mientras que en la UE la inversión media alcanzó el 8,7%. En el sistema de salud, sometido a importantes recortes y privatizaciones durante la crisis, el porcentaje de gasto durante 2016 representó el 34,7% del total de gasto social, mientras que la media comunitaria alcanzó casi el 37%.

Tampoco logramos alcanzar los niveles de inversión social de nuestros vecinos en otros ámbitos como la vivienda o la exclusión social. Esta partida representó en España el 1,5% del dispendio total en gasto social, mientras que la media del resto de países de la UE llegó al 4,5%.

Durante los últimos años, el gasto social en España, especialmente el que se recoge y aprueba en de los Presupuestos Generales del Estado, ha sufrido importantísimos recortes en el país. Desde la llegada al poder de Rajoy en 2011, por ejemplo, la inversión social se redujo un 27% si excluyen las pensiones. Los Presupuestos de 2018, que aprobó también el Partido Popular y que pueden ser prorrogados durante el próximo año ante la falta de consenso del PSOE con el resto de fuerzas, son los que cuentan con las partidas sociales más bajas desde el año 2009, cuando ya habían empezado los tijeretazos en el sistema.

 

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