De la violencia de género al feminicidio estructural

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De la violencia de género al feminicidio estructural.

Vivimos en una sociedad controlada por un Régimen patriarcal, capitalista, nacionalista español y antidemocrático, con expresiones dramáticas de violencia en cada uno de esos aspectos. Cuando el movimiento popular avanza en alguno de esos frentes, y muy particularmente si ese avance tiene un reflejo material, la reacción en contra de él es especialmente virulenta. Este fenómeno se puede observar muy bien en relación con el avance del movimiento soberanista y republicano en Cataluña. Pero se puede observar aún mejor si hacemos una observación con cierta metodología sobre el movimiento feminista y en general en el movimiento en defensa de los derechos de las mujeres. También podemos observar la hipocresía en relación con el tema, las lágrimas de cocodrilo y la siembra de confusionismo para dificultar la comprensión de la esencia de las raíces del conflicto de género y, por tanto, de sus soluciones.

La violencia sobre la mujer tiene un objetivo principal: la reproducción de la dominación de género en toda su complejidad, desde el mantenimiento de la explotación con rasgos específicos, dentro y fuera de la familia, pasando por el uso del cuerpo de las mujeres para una ratificación cotidiana de esa dominación de género. Los asesinatos de mujeres de todas las edades son una constante que responde a esa cuestión estructural.

En ocasiones, por diversas razones, estos asesinatos alcanzan una gran repercusión mediática y un fuerte impacto social. Estos días asistimos a un episodio de tales características. El asesinato de Laura, ese nuevo capítulo en esta tragedia que no terminará mientras no cambien las condiciones sociales e institucionales que los incuban y le dan sostenibilidad, debería de ser un punto de inflexión para la reflexión y la acción; para avanzar en la construcción de auténticas soluciones. Para ello es necesario que nos situemos en el escenario en el que se desarrolla la violencia de género, aquí y ahora.

No hace muchos meses una buena parte de la opinión publica se conmovía por la sentencia del caso de “la Manada de Pamplona”, en la que la Administración de Justicia solo percibía abusos y no violación. Incluso uno de los jueces que intervino en la sentencia de primera instancia, consideraba que no había habido ni siquiera abuso; y a mayores, que la víctima de la violación múltiple “había disfrutado”, vamos, una juerga.

Desde hace meses los miembros de “la Manada” están en libertad a pesar de estar condenados por abusos, a la espera de una vistilla que se celebrará el día 26 de diciembre. Los responsables de las agresiones a una menor en Aranda de Duero también están en libertad a la espera de juicio. Podríamos seguir con decenas de ejemplos en este sentido. El partido Vox, tan jaleado por un sinfín de medios de comunicación, propone derogar la Ley de Violencia de Género, porque según ellos es discriminatoria. Se ve que según su apreciación de la realidad la violencia de género, la violencia sobre las mujeres, es un problema irrelevante que no merece un tratamiento especifico. En los últimos tiempos se ha conocido que Juan Carlos de Borbón, el Emérito, arrojó por la borda de su yate a una mujer cuando se enteró que la madre de sus hijas, Sofía de Grecia, llegaba al barco de recreo de la familia.

Cuando los jueces dejan en libertad a violadores; cuando los grupos políticos de la derecha española, con el apoyo de la mayoría de los medios de comunicación, “normalizan” sus relaciones con Vox; o cuando el Jefe del Estado tira por la borda a una mujer por no encontrarse con “problemas domésticos”, se está alimentando el ambiente, el clima, para que ocurra y se refuercen las actividades feminicidas.

Así que menos farsas, menos hipocresías, menos lágrimas de cocodrilo y a luchar para conseguir poner en marcha las cosas que de verdad servirían para que esta realidad empiece a cambiar. No hace falta endurecer las leyes, simplemente hace falta que se cumplan, y para ello es imprescindible depurar de la Administración de Justicia a aquellos de sus miembros que explícitamente justifican a los agresores de género.

El PP y Ciudadanos están en conversaciones con Vox para conseguir su apoyo de cara a formar Gobierno en Andalucía y además preparan una estrategia similar para el conjunto del Estado para cuando toque. Con ello están legitimando absolutamente al partido que representa de la mejor forma a “las manadas”. La derecha española debe saber que con esa línea de trabajo está legitimando la violencia de género, tal como Vox reivindica a través de su exigencia de retirar la ley sobre este asunto.

La lucha contra el feminicidio, contra la dominación y la violencia de género también son luchas ideológicas y políticas. Cada vez lo veremos con mayor claridad. La construcción de una estrategia para vencer en este frente no puede olvidar estos planteamientos globales.

Castilla, a 19 de diciembre en 2018

Izquierda Castellana

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