Mineros y maquis

Mineros y maquis, una relación que se hizo evidente en la zona norte peninsular. En la imagen, un grupo de maquis armados con fusiles y ametralladoras.
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El historiador leonés Secundino Serrano recupera la historia de los maquis y sus vínculos con la minería | Los nexos de unión entre la actividad minera y los maquis resultaron tan notables que sin ellos habría sido imposible la actividad ‘maqui’

Eran maquis, guerrilleros antifascistas de resistencia, dispuestos a defender sus ideales allá donde fuera preciso el uso de las armas. Pero su existencia, clave en la lucha contra el régimen franquista, deja ver nexos de unión determinantes con un sector clave en el sector productivo de entonces, la minería.

Sobre estos aspectos incide el historiador leonés Secundino Serrano, que recupera la apasionante historia de los maquis y sus vínculos con las cuencas mineras.

En esos estrechos lazos conviene destacar fechas concretas. Fue el 24 de abril de 1942 cuando se reunieron en los montes de Ferradillo, próximos a Ponferrada, 24 resistentes que respaldaron la fundación de la primera organización armada en la España de posguerra, la Federación de Guerrillas de León-Galicia, tres años antes de que el PCE pusiera en marcha en el resto del país las Agrupaciones Guerrilleras.

La Federación de Guerrillas era entonces la única pluripartidista, ya que en su dirección había socialistas, cenetistas y, en los años finales, comunistas. Eso la diferenciaba de las Agrupaciones Guerrilleras, controladas por el PCE.

Aquella Federación de Guerrillas tuvo su territorio primigenio en el Bierzo pero con el tiempo se extendió por la Cabrera, la comarca de Sanabria en Zamora y por el este de las provincias de Lugo y Orense, además de la comarca de Ibias y del Narcea en Asturias.

Maquis de la zona de Galicia en una imagen de archivo.

Sabero, La Vecilla, Matallana

Precisamente esa Federación fue posible, entre otras razones, porque un grupo de mineros asturianos fracasaron por dos veces en su intento de embarcar en Portugal camino de América y decidieron quedarse en los montes de Casayo, en la sierra de Eje, donde se reunieron números huidos de la represión franquista.

Es decir, los mineros asturianos fueron quienes hicieron posible el empoderamiento que llevó a gente del pueblo, ciudadanos del común, a enfrentarse con las armas a los aparatos represivos de la dictadura franquista. El jefe de la Federación fue Marcelino Fernández Villanueva, ‘El Gafas’. El hombre fuerte de la misma, Manuel Girón Bazán, el legendario guerrillero berciano.

Mientras en el nordeste de León, entre los ríos Bernesga, Torío, Porma y Esla, un grupo de republicanos también se echó al monte, formando tres partidas, encabezadas por Calixto López Abad (Sabero-Vozmediano), los hermanos Casimiro y Amable Fdez Arias (La Vecilla- La Mata de la Bérbula) y Fermín San Pedro Casado (Matallana-Orzonaga).

Grafiti en un muro de Sallent de Llobregat, rememorando a los maquis españoles.
Grafiti en un muro de Sallent de Llobregat, rememorando a los maquis españoles.

El 75% de los integrantes, mineros

Todos los jefes de partida eran mineros, y el 75 por ciento de los integrantes también lo eran. A diferencia de lo ocurrido en el oeste de León, aquí no consiguieron alimentar una organización guerrillera y el único objetivo era la supervivencia. Quizás el hecho de manejarse en un entorno políticamente conservador, que casi todos sus miembros eran anarquistas (poco dados a las organizaciones rígidas) y la ausencia de líderes preparados impidieron alcanzar una organización guerrillera.

Todo ello sucedía en la provincia mientras que en la ciudad de León destacaba la llegada en el verano-otoño de 1945 del más famoso de los resistentes leoneses, Manuel Ramos Rueda, oficial y héroe en la Resistencia francesa y tal vez uno de los guerrilleros más audaces de toda España, que tuvo en jaque a las fuerzas de represión y llevó a cabo golpes económicos imposibles. Como ocurriera en otros casos él tamibén era era minero, de Santa Lucía de Gordón.

«Podemos decir que la minería hizo posible la guerrilla leonesa. No sólo aportó la mayor parte de sus integrantes de la misma sino que también fueron los empresarios mineros en algún caso quienes tuvieron que financiar (sin quererlo, claro) a los resistentes contra Franco pues le iba la vida en ello», recuerda el historiador leonés Secundino Serrano.

El cuerpo sin vida de Suárez Salvador ‘El Químico’ tras ser abatido por la Guardia Civil.

‘El Químico’

Los empresarios pagaron en muchos casos, después de las cartas amenazantes de rigor, sobre todo después de que fuera asesinado en 1945 Manuel Zapico Arriola, miembro de una familia acaudalada, cuando guardias civiles en vez de la familia fueron a «pagar el rescate». En el tiroteo murió un huido, Francisco Suárez Salvador ‘El Químico’, minero, y sus compañeros, que estaban viendo la operación, como venganza mataron al secuestrado.

La minería y los maquis fueron de la mano y en la mina encontraron los guerrilleros ‘alimento’ en forma de dinamita para llevar a cabo los sabotajes.

Aunque la guerrilla leonesa oficialmente desapareció cuando en mayo de 1951 es asesinado Girón por un enlace en las afueras de Ponferrada, en realidad el proyecto guerrillero leonés había muerto en 1947. La guerra fría, los problemas entre comunistas y los demás, y también la publicación de la Ley de Bandidaje y Terrorismo de abril de 1947, que «legalizaba» la «ley de fugas», provocaron que a partir de este año la mayoría de los hombres del monte tuvieran como objetivo fundamental escapar al extranjero. Algo que consiguieron la mayoría.

[Secundino Serrano ofrece este sábado día 29 la conferencia ‘Los mineros en el maquis leonés’ en el Museo de la Siderurgia y la Minería -18:00 horas- con entrada libre hasta agotar el aforo]

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