Así es la relación económica entre China y España

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Recibimiento con honores militares, cena de gala, paseo cultural, lluvia de acuerdos comerciales…. El tiempo dirá si la visita que estos dos días realiza el presidente de la República China, Xi Jinping, pasará a los anales de la historia como la versión asiática del Bienvenido Mr. Marshall que España le ofreció a EE.UU. en los años cincuenta del siglo pasado.

Mimbres no faltan. La presencia del primer presidente chino que recala en España desde hace 13 años llega rodeada de acuerdos comerciales. Una veintena está previsto que firmen este miércoles ambas delegaciones sobre temas tan variados como el impulso al mercado agrícola con la apertura del mercado chino las carnes curadas como el jamón Ibérico y otros embutidos así como a las uvas de mesa, entre otros.

 

Las relaciones comerciales entre ambos países están en el momento más dulce de la historia reciente

También se impulsarán protocolos para intensificar el tráfico entre el Puerto de Algeciras y el chino Ningbo-Zhoushan, por ejemplo, en infraestructuras o en la financiación de proyectos bilaterales gracias a un acuerdo entre el Instituto de Crédito Oficial y el Bank of China Limited, dos entidades que hacen las veces de bancos públicos en los respectivos países.

Pero a diferencia de lo ocurrido en el siglo pasado con EE.UU., esta lluvia de acuerdos no es el inicio de una relación económica sino que llega para afianzarla en el “momento más dulce de la historia reciente”, según la describe Mario Esteban, investigador del Real Instituto Elcano, en su informe sobre la economía de ambos países.

Y es que, aunque España y China iniciaron relaciones diplomáticas formales a finales de los años 70 del siglo pasado, no ha sido hasta la última década cuando estas han despuntado. En la última década el comercio bilateral se ha disparado y también lo han hecho las inversiones chinas en España.

 

Las exportaciones se han multiplicado por diez en lo que va de siglo. El número de empresas que exportaban a China en 2010 era de 6.500, en 2017 a pasado de 15.000. Una de cada 10 empresas exportadoras españolas vende a china, según el análisis del Real Instituto Elcano.

Minerales, aparatos mecánicos, despojos cárnicos, materiales de automoción… son los principales sectores que tienen negocio en el país asiático. Pero si hay un sector en que España lidera aquel vasto mercado es el agroalimentario. España es el primer proveedor de China de aceite de oliva, con un 78% del mercado y 150 millones de dólares de negocio, y de carne de cerdo, con casi el 20% de cuota de mercado y 439 millones de dólares de negocio en 2017. También es el cuarto proveedor de vino de China, con casi un 7% de cuota de mercado, según la información publicada por el Real Instituto Elcano.

Déficit de la balanza comercial para España

Estos últimos se potenciarán aún más tras los acuerdos firmados hoy. Los españoles también son el tercer mercado en Aliexpress, la tienda online de productos Lowcost chinos, propiedad de gigante tecnológico Alibaba.

A pesar de ello, la balanza comercial está claramente distorsionada. Los 6,3 millones de euros en exportaciones españolas a China en 2017 contrastan con los 25,7 millones de euros importados de este país, y arroja un déficit para lado español que supera los 19.400 millones de euros.

 

En el lado de las inversiones, es China quien lidera la relación. La llegada de renminbis (moneda legal oficial) está en máximos históricos y supera los 1.600 millones cuanto hace apenas una década era inexistente. Ahora, China es el décimo mayor inversor en España, y España es el noveno destino de la inversión china en la UE. Además, las empresas chinas han adquirido activos de empresas españolas en Latino América por valor de más de 10.000 millones de dólares.

Evolución de la inversión china en España.
Evolución de la inversión china en España. (Infografía La Vanguardia)

Otra fuente de entrada de renminbis a España ha sido el programa de atracción de inversiones conocido como Golden Visa. En base a él, el Gobierno español otorga visados a quienes inviertan más de medio millón de euros en adquisiciones inmobiliarias. El 33% de las inversiones que han llegado por esta vía desde 2016 eran de origen chino.

“Estas cifras están lejos de las inversiones realizadas en otros países europeos por eso España está en buena posición para mejorar relaciones”, explica Mario Esteban.

 

Uno de los sectores donde la mejora tiene más margen en el turístico. China es el principal emisor de turistas del mundo, (130 millones de chinos recorrieron el mundo en 2017). España es el segundo país receptor (82 millones de turistas entraron en el país en 2017). Pero de ellos, apenas 513.725, el 0,6% del total eran chinos.

Principales Inversiones chinas en empresas españolas.
Principales Inversiones chinas en empresas españolas. (Equipo De Infografía La Vanguardia)

Más complicado es impulsar el proceso inverso. Es decir, incentivar las inversiones españolas directas frenada sobre todo por la burocracia del gigante asiático. Hasta tal punto que tras marcar un pico de 1.303 millones de euros en 2010 la tendencia no ha parado de descender. Aunque a nivel de empleos, desde el Real Instituto Elcano aseguran que la inversión española en China genera 30.674 empleos directos, mientras que la china en España apenas supera los 2.600.

En cualquier caso, ni unos ni otros números han sido el motivo de que Xi Jinping eligiera España como parada clave de su viaje al G20 que se celebra el fin de semana en Argentina. La motivación es mucho más estratégica.

 

“España es, este momento uno de los mejores destinos europeos para invertir. Aquí hay gente muy bien preparada a un coste muy razonable”, explica Pedro Nueno, presidente de la escuela de negocios CEIB de Pekín, miembro del comité de Harvard, colaborador de La Vanguardia y un pionero en la relaciones hispano chinas.

Atractivo estratégico de España

El mandatario chino enarboló desde su llegada al poder, el 14 de marzo de 2013, la política de apertura económica y de la internacionalización de las empresas chinas. Uno de sus proyectos más faraónicos es recuperar la antigua ruta de la seda (One Belt, one Road) a través de rutas comerciales e inversiones en infraestructuras por todo el territorio asiático y europeo. Un proyecto que en España permitió arrancar la línea de ferrocarril más larga del mundo entre Madrid y Yiwu, cuyos resultados no están siendo especialmente brillantes. En Europa el apoyo al proyecto también más débil de lo que le gustaría a Xi Jinping.

“No solo eso, Europa esta legislando para controlar la inversión de países como China o Rusia en activos estratégicos como son empresas de tecnología, energéticas, ya que no se fían de las intenciones de estos países ni que uso puedan hacer de la información a la que acceden a través de esas inversores”, explica Mario Esteban.

 

En España esas reticencias no se dan, “no al menos entre la clases gobernantes y empresariales”, puntualiza Esteban. Por ello, considera que nuestro país se puede convertir en la llave de acceso para desbloquear esas posiciones. “Más si cabe, teniendo en cuenta que España está llamada a ser un país mucho más estratégico en una Unión Europea sin Gran Bretaña y con una Italia muy debilitada”, asegura Esteban.

No es el único atractivo estratégico del país que interesa a China. “Muchas empresas chinas están usando España con un lugar desde el que controlar sus inversiones en Europa, en África y también en Latinoamérica. Aquí encuentran personal formado, que conoce esos tres mercados y una relación calidad coste de los recursos humanos muy satisfactoria”, explica Pedro Nueno.

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