Mensaje humanista de la medicina cubana

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Desde el año 2013, más de 20 mil cooperantes cubanos de la salud hemos tenido la oportunidad de participar en el programa Más Médicos para Brasil, impulsado por la expresidenta Dilma Rousseff, víctima de un golpe de estado legislativo y separada de sus funciones.

Los médicos cubanos desarrollamos nuestra labor internacionalista en más 3 mil municipios de la geografía brasileña, en las zonas de más difícil acceso como son distritos indígenas y zonas rurales o las favelas de las grandes ciudades del país. En más de 700 de esos municipios solo trabajaba un médico cubano. El 62 % de nuestro ejército de batas blancas han sido mujeres.

Ha sido un encuentro entre dos culturas que acercó más a nuestros pueblos hermanos, como parte de la Patria Grande Latinoamericana, esa que soñaron Bolívar, Martí, el Che, Fidel, Chávez, entre otros grandes hombres de nuestra historia.

Nuestra labor internacionalista como parte del Programa Más Médicos para Brasil contribuyó sobremanera a la mejoría de la salud de los habitantes de esa hermosa tierra del surcontinente. No solo las estadísticas hablan de nuestro quehacer y su impacto positivo en los índices de salud, sino los lazos de amor que unen a los hermanos brasileños y cubanos, y la enorme gratitud de ellos por lo que hemos sido capaces de entregarles, pues apostamos por la virtud que nos dignifica y hace grandes.

El comienzo de incertidumbre e inseguridad se fue transformando en un período de nuestras vidas lleno de amor por quienes, carentes de tal sentimiento, recibieron de nosotros todo lo que en Cuba aprendimos, porque tuvimos la dicha de nacer en tiempos de Revolución y de aprender de Fidel valores humanos como el altruismo, el humanismo, el amor al prójimo, la ética médica y la solidaridad con los pueblos del mundo, que hacen de los profesionales de la salud cubanos, seres admirados, respetados y queridos, llevando en nuestras mochilas las armas que defienden la esperanza de que un mundo mejor es posible.

Los médicos cubanos seguidores del precepto martiano de que Patria es Humanidad, regresamos a la Patria de la bandera más bella que existe y nos ponemos a disposición de nuestro pueblo, ese que nos ha recibido con los brazos abiertos, ese que tanto aportó para ser lo que hoy somos y con el cual tenemos una deuda inmensa de gratitud y cariño.

Alentadoras y emotivas han sido y serán las despedidas de nuestros lugares de trabajo, en una mezcla de alegría y tristeza. No hubo propaganda anticubana que se resistiera a nuestro accionar humanista y revolucionario, y que lograra ganarnos la confianza y el amor de los más necesitados, que hoy lloran por nuestra partida.

Dejamos una profunda huella de amor que, como tambores cantándole a la vida, lograron engendrar la maravilla. Ese amor puro y sincero que alumbra lo que perdura, y aunque pasen muchos años, décadas o siglos, la historia escrita por nosotros quedará en las actuales y siguientes generaciones de brasileños. Todos hablarán desde el corazón a sus descendientes, de aquellos médicos cubanos que los miraban a los ojos y los trataban como verdaderos seres humanos y para los cuales la lengua portuguesa no impidió ejercer su obra humanista.

Cuba ha enviado 400 mil trabajadores del sector de la salud a 165 países en 57 años de colaboración internacional atendiendo a más 500 millones de personas en 163 millones de hogares, somos dignos representantes de esa gran obra humana engendrada genialmente por nuestro líder histórico Fidel Castro Ruz, que este año cumpliera 92 años y que no ha muerto, está aquí hoy, en cada uno de nosotros, en nuestro pensamiento y acción, poniendo en alto el honor Cuba, como país solidario y luz que ilumina el camino de la libertad para los pueblos oprimidos del mundo.

Nuestros puños rompen muros, se resisten al dolor y al cansancio, llevando poderosas armas de las que hacen crecer sonrisas donde antes hubo llanto y temor a la muerte.

Hago nuestras las palabras de Fidel y cito: “Ser Internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad… Quien no sea capaz de luchar por los otros, no será nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo”.

¡Viva Fidel!

¡Viva la solidaridad entre los pueblos del mundo!

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