La cruzada contra las macrogranjas llega a Bruselas: “Son contraproducentes para la vida en los pueblos”

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Llevan meses luchando, sobre el terreno, para impedir por todos los medios que las macrogranjas se instalen en Castilla-La Mancha. Han pasado de ser vecinos a formar parte de plataformas que se han movilizado y, en ocasiones, han llegado a impedir que proyectos de ganadería intensiva (algunos de proporciones nunca vistas antes) se hayan convertido en una realidad. Pero su trabajo todavía tiene recorrido. Es por ello que este miércoles 21 de noviembre parten hacia Bruselas donde participarán de una conferencia en el Parlamento Europeo. El viaje, promovido por el Partido ecologista Equo, quiere dar voz a los miembros de las plataformas y que sean ellos los que trasladen la inquietud ante la oleada de nuevos proyectos que surgen cada semana.

 

Entre los representantes castellano-manchegos que participará en el viaje está  Inma Lozano, miembro de la plataforma No a la Macrogranja en Pozuelo y Argamasón, un proyecto que finalmente no verá la luz porque fue archivado por la Viceconsejería de Medio Ambiente.  “Queremos soluciones”,  dice esta vecina de Albacete, que no comprende cómo hay países de la Unión Europea con una normativa mucho más restrictiva en cuestión de ganadería industrial y España “sea una de las más laxas en este sentido”.

El objetivo es pedir al organismo supranacional que regule la instalación de macrogranjas de cualquier tipo ( porcinas, de pollos y hasta de vacuno). “No puede ser que haya estados donde hasta se limita el número de cabezas que pueden tener en unos metros a la redonda y que en España la realidad sea otra”, asegura Lozano.

Para convencer llevarán con ellos un escrito donde, punto por punto, exponen el que ha sido su ideario y argumentario estos meses en la lucha contra la instalación de macrogranjas en el mundo rural. “Este tipo de instalaciones son contradictorios con la forma de vida en los pueblos”, sentencia.

La cara oculta de la carne  low cost

La ganadería industrial es un problema común de todas las comunidades autónomas, aunque afecta especialmente a Aragón, Castilla y León, Cataluña y Castilla-La Mancha, especialmente en zonas poco habitadas. Antes esta situación Equo quiere “dar a conocer lo dañiño de las macro industrias cárnicas”, dice Lola del Olmo, portavoz del partido ecologista en Castilla-La Mancha. Tan dañino como que se las apoye con subvenciones.

Estas industrias, señala Del Olmo, dejan tras de sí residuos, contaminación y mucha más despoblación. Es, la otra cara, de la carne a bajo coste o ‘low cost’ que el propio Equo Castilla-La Mancha dejó plasmado en un vídeo. y donde el partido ecologista esgrime  muchos motivos en contra de este tipo de granjas esta: “Las macrogranjas responden a la cara oculta de la industria   low-cost  alimentaria. Una manera masiva de producir carne barata, carne basura“.

El encuentro en Bruselas estará capitaneado por el eurodiputado de Equo Florent Marcellesi, quien en los últimos meses ha participado de la lucha activa contra estas instalaciones.  Marcellesi asegura, en el vídeo al que aludimos, que “el  99% de la carne que comemos proviene de estas instalaciones”. Pero además del impacto en la salud, desde Equo señalan otros impactos que provocan las macrogranjas allá donde se han instalado: los impactos sociales y  medioambientales. “En los territorios no crean empleo y tienen impactos enormes sobre los acuíferos o consumo de agua”,  dice Marcellesi que asegura que ”produce problemas climáticos: el 15% de las emisiones de gases de efecto son provocados por la ganadería industrial”, finaliza.

Florent Marcellesi ya elaboró un informe en torno a los efectos de la mala alimentación debido a las carnes   low cost  y lo presentó en una ponencia.  La conferencia de este miércoles 21 en el Parlamento Europeo  viene a afirmar su informe ampliado por la experiencia de los territorios.

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