Vecinos de Tetuán marchan contra las salas de juego: “Es un casino al aire libre”

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Un centenar de vecinos del distrito de Tetuán salieron este lunes a la calle para denunciar la “proliferación descontrolada de las salas de juego“. Es la primera vez que se registra en Madrid una marcha de este tipo. Se calcula que en Tetuán hay abiertos 31 locales de apuestas, solo por detrás de Vallecas y Carabanchel, y, de ellos, una mitad están en la calle de Bravo Murillo: “Se está convirtiendo en un casino al aire libre”, se quejan los residentes.

La protesta coincidió con la celebración del Día Mundial Sin Juegos de Azar y estuvo respaldada por la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM). María Antonia Giménez, vicepresidenta de la asociación vecinal de Cuatro Caminos-Tetuán, alertó este lunes de la creciente fascinación de los menores por el mundo de las apuestas. “Las salas se abren cerca de los colegios y los institutos”, señaló. Según un análisis de EL PAÍS, uno de cada cuatro centros de bachillerato y Formación Profesional de Madrid se halla junto a un salón de juego.

 

Giménez también denunció que los locales de apuestas gozan de una “legislación laxa, que favorece su proliferación en los barrios más vulnerables”. El distrito de Tetuán es uno de ellos, afectado por el paro y con rentas por debajo de la media capitalina. Solo en la calle de Bravo Murillo, la asociación de Giménez calcula que se encuentran 16 salas de juego. Suelen ubicarse en locales vacíos, donde antes había tiendas de barrio. “Cada vez que se cierra un comercio, se abre una sala de apuestas. Pero su apertura no aporta nada”, coincidieron varios vecinos.

Sobre todo hombres, de 18 a 45 años, entre los clientes

Según los datos que maneja la FRAVM, el perfil del cliente de las salas de apuestas madrileñas es hombre (en un 80% de los casos), con una edad entre los 18 y los 45 años. Aunque los vecinos de los barrios afectados recalcan que también los menores de 18 años entran en las salas de juego, y que su interés aumenta.

Para frenar este fenómeno, la FRAVM ha lanzado en la ciudad un ciclo de asambleas y reuniones para debatir sobre las salas de apuestas. Ayer, además de la marcha en Tetuán, los vecinos de Vallecas se reunieron para hablar del asunto. “En noviembre habrá al menos otras cinco reuniones”, explicaron desde la entidad.

Residentes como Almudena Izquierdo, de 60 años, sospechan que estos locales “sirven para blanquear dinero”. Otros, como Félix Flor, de 64 años, cree que detrás hay “gente indeseable”. O, de forma general, “un modelo de negocio que genera contravalores“, en palabras de Manuel Álvaro, de 72 años. “Necesitamos colegios, no salas de juegos”, gritaban durante la manifestación.

La marcha transcurrió pacíficamente, ocupando parte de la calzada de la calle de Bravo Murillo. “Sí que hay gente”, comentó una pareja desde la acera. Mientras, a pocos metros, dos jugadores fumaban delante de una sala. Los manifestantes se pararon delante de ellos. Pero éstos, tras rechazar hacer declaraciones a EL PAÍS, entraron rápidamente en el local. Otra casa de apuestas decidió incluso cerrar sus puertas.

Entre los manifestantes había jóvenes como David, María y Marixa, de 18 y 19 años. Ellos rechazan el juego de azar, pero comentaron que sus amigos (“todos”) sí suelen apostar: “Se juegan unos 50 euros cada semana. Tal vez antes de salir el fin de semana. Entran y echan unas jugadas a las ruletas, y si ganan dinero se lo gastan por la noche”.

Para Mar Espinar, edil del PSOE en Tetuán, tanto el Ayuntamiento como la Comunidad deben ser más rígidos a la hora de permitir licencias. “En distritos como Tetuán se necesitan equipamientos culturales y educativos”, incidió. Quique Villalobos, presidente de la FRAVM, habló de la necesidad de “regular” estas actividades. “El Ayuntamiento es receptivo, y tenemos pronto una reunión. Pero la Comunidad tiene más poderes y es donde estamos viendo una receptividad baja”, señaló.

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