Multitudinaria conjura en La Molinera para construir poder popular en Castilla y León

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El foro impulsado por Izquierda Unida, Izquierda Castellana y Anticapitalistas, ha resultado una multitudinaria conjura para crear poder popular en Castilla y León, situándola a la “vanguardia del Estado”, como ha asegurado Raul Camargo, miembro de Anticapitalistas en la Asamblea de la Comunidad de Madrid. Partiendo de la premisa del debate desde las bases, los movimientos sociales, han analizado diversos frentes de lucha y necesidades de transformación, aportando ideas para su solución.

Más de 200 activistas, provenientes de las nueve provincias de Castilla y León, se han acercado hoy al centro social ocupado La Molinera para asistir al primer encuentro ‘Una Comunidad en movimiento’. Y seguramente no sea el último, ya que ante la consulta a mano alzada realizada durante la plenaria de la tarde la respuesta fue unánime y entusiasta, después de una jornada con una gran participación.

El foro se dividió en dos partes. Durante la mañana, repartidas en cuatro espacios de La Molinera, se desarrollaron las mesas de debate sobre conflictos laborales, LGTBI+, juventud/estudiantil, ecologismo, feminismo, despoblación, derechos sociales -sanidad, educación, pensiones y vivienda- y migraciones y refugio. Ya durante la tarde tuvo lugar la plenaria en la que representantes de las distintas mesas expusieron sus conclusiones.

El debate sobre “unidad popular y contrapoder” puso fin a la jornada con representantes políticos de las tres organizaciones convocantes del foro. La primera en intervenir fue Adela Pascual, militantes de Anticapitalistas y procuradora por Podemos Castilla y León: “Hacía falta un sitio como este”, celebró. Habló de los límites en las instituciones, algo que ha “conocido desde dentro”, recibiendo de forma recurrente el “está pactado en el dialogo social” como respuesta a sus propuestas “como si de un mandamiento se tratara”: “El dialogo social hace política y como tal es susceptible de critica”, subrayó Pascual. “Necesitamos sindicatos que se desvinculen de esa dependencia institucional, queremos sindicatos vinculados a los movimientos sociales y que sea la asamblea su herramienta esencial de trabajo”, concluyó.

José Sarrión, después de distintas loas hacia últimoCero durante la plenaria por ser el único medio de comunicación cubriendo este foro, hizo un alegato por la “necesidad de ser críticos con la información”, recordando que la Junta financia a algunos de ellos como Radiotelevisión Castilla y León, propiedad de José Luis Ulibarri que acaba de salir de prisión provisional después de que la fiscalía pidiera para él siete años de cárcel por prevaricación: “Tenemos que apoyar materialmente a este medio, el único libre e independiente de Valladolid”, reclamó el portavoz de Izquierda Unida en la Comunidad.

“Los grandes poderes financieros no tiene ningún proyecto para Castilla y León”, lamentó Sarrión, “estamos condenados a ser gigantescos geriátricos, receptores de grandes proyectos que vienen a depredar nuestra tierra”, en referencia a las macrogranjas o industrias estractivas que pretenden “entregar nuestros recursos naturales para las grandes multinacionales” y “alimentan un sistema productivo absolutamente irracional”. “La labor parlamentaria no sirve absolutamente de nada si no es entendida como un complemento a lo que es la lucha principal que es la lucha social”, expresó el portavoz autonómico, reclamando en el plano electoral “primarias conjuntas y abiertas, no cocinar las candidaturas en los despachos”.

Como miembro de Izquierda Castellana y del colectivo de La Molinera, Jorge Lebrero excusó el uso de platos o cubiertos desechables, como se criticó desde el público, denunciando el corte del suministro de agua por parte de “las instituciones”. Cargó contra el modelo autonómico actual: “La mera existencia de Castilla y León es una de las causas principales de todos estos males”, calificando su origen como “artificial” y “calculado”. Apostó por una “fórmula confederal o federal” que pasa ineludiblemente por la abolición del régimen monárquico. En este sentido anunció que próximamente organizarán una consulta popular en Laguna de Duero entre monarquía y república, como ya se hizo y se pretende repetir en distintos distritos madrileños.

Participantes en el debate “unidad popular y contrapoder”. FOTO: Jorge Ovelleiro
Participantes en el debate “unidad popular y contrapoder”. FOTO: Jorge Ovelleiro

Enrique Temiño, del Partido Castellano – Tierra Comunera, definió a su organización como un “movimiento socio-político”: “Tenemos muy claro que lo importante es funcionar como movimiento social, conseguir que las conciencias vayan cambiando” trabajando en los ámbitos educativos y culturales. Explicó cómo la mayor parte de sus 160 concejales están en los pueblos consiguiendo “hacer una democracia real, muy pegada a las personas”, uno de sus “objetivos de fondo”. Apostó por modelos “ecosostenibles” frente al “neocapitalismo colonial que se está planteado”, buscando “grandes consensos para plantear los distintos modelos productivos en los lugares donde vayamos a hacer intervenciones”, buscando así alternativas a la minería o las nucleares.

La ex diputada de Unidos Podemos y actual coportavoz de IU Madrid, Sol Sánchez, fue la siguiente en intervenir. Después de las anteriores, siendo una “invitada” en la Comunidad, quiso ir “de lo concreto, que han aportado ellos, a lo más general”. Atacó al “falso mantra” del individualismo denunciando que “parece que solos podemos tener soluciones a nuestros problemas y tenemos que ser emprendedores de nosotros mismos”. Para Sánchez, la unidad popular “debe ser es una herramienta, no un fin en si mismo, para construir ese contrapoder”. Haciendo un símil con las abejas explicando que, independientemente de la familia de la que provienen, son conscientes de la temperatura adecuada a la que tiene que estar la colmena y trabajan por mantenerla: “Estas mesas valen para conocer esas temperaturas necesarias para sobrevivir, si los movimientos sociales no tienen unos objetivos claros fracasan”.

Asegurando que con este encuentro Castilla y León está en la “vanguardia del Estado”, Raúl Camargo, representante de Anticapitalistas en la Asamblea de la Comunidad de Madrid, destacó la importancia de la participación en este foro “sin que nadie le pidiera el carné a nadie” destacando éste como “el proceso que nos puede llevar a conseguir logros importantes”. Apostó por la “construcción de una institucionalidad alternativa” ya que “en las que estamos no son neutrales” con reglas para “absorber a la gente a no ser que tengan gente organizada detrás, que tengan contacto directo con lo que está ocurriendo por abajo”. Recordó los tres lemas principales del 15M, como el “no somos mercancía en manos de políticos y banqueros” y la necesidad de “autorganizarse frente a eso”. También el “lo llaman democracia y no lo es”, reclamando un sistema “capaz de expropiar bienes que están en manos de unos pocos para ponerlos al servicio del interés común”. “PSOE y PP la misma mierda es” fue la tercera consigna que fue respondida con una sonora ovación, asegurando que “la aspiración no puede ser formar un gobierno con el partido socialista” sino “ser gobierno” ya que “para eso la gente salió a las calles hace 7 años”.

Rocío Mielgo, militante Izquierda Castellana y movimientos feministas, concluyó las intervenciones haciendo un repaso a las luchas que en las últimas décadas han tenido lugar en Valladolid, asegurando que la movilización social es “imprescindible para las transformaciones”: “Sin la calle no actuarán las instituciones”. Recordó el despacho de Doris Benegas en la defensa de los derechos laborales o la creación de Mujeres Castellanas a mediados de los 80, pioneras reclamando juguetes o lenguajes no sexistas, entre otros colectivos. “Sin movimientos sociales y autonomos no hay manera de llevar a cabo esa transformación”, concluyó.

Debates por una Comunidad en movimiento

La mesa de derechos sociales, que aunaba sanidad, educación, pensiones y vivienda, concluyó la necesidad de mantener los movimientos sociales en el tiempo, trazando objetivos “claros y realizables”: “La movilización se consigue cuando el objetivo general es coincidente con la mayoría de la gente”, explicó Carlos como portavoz. Concluyeron que éstos no pueden ser excluyentes tratando de “unir nuestras luchas en función de los objetivos comunes y concretos”. Sobre la relación de los movimientos sociales y las instituciones, destacó a éstos como “punta de lanza” de los cambios normativos sin que los calendarios electorales marquen la agenda, poniendo como ejemplo este encuentro.

El ecologismo fue el protagonista de la siguiente exposición, en cuyo debate participaron representantes de plataformas antinucleares, contra las industrias extractivas o las macrogranjas cárnicas, entre otras, reclamando la “defensa del territorio, de la madre tierra y la soberanía”. Apostando por las energías renovables, debatieron cómo atendar a problemáticas globales desde el ámbito local apostando por la sostenibilidad: “Tenemos que marcar límites”, sentenció Isabel como portavoz, cargando también contra el “capitalismo verde”. Compartiendo el micrófono con Jose Ramón, aprovechó para apostas por la participación política y la necesidad de que “la gente se implique, al final estemos ahí porque se toman decisiones que afectan a todos”.

Stephan ha sido el encargado de comunicar lo debatido en la mesa sobre despoblación, “una consecuencia política y buscada” de los recortes de servicios públicos, siendo un objetivo del capital “desposeernos de nuestra tierra y recursos”.Destacando el papel de la mujer, responsables del “trabajo de cuidados que no hacen las administraciones”, calificó las diputaciones como “inútiles”. Apostando por “dejar de pedirlo llorando” enfocándose en la movilización, analizando la despoblación como una “cuestión de clase”, reivindicó comunicaciones “útiles, no como las que existen ahora mismo”, así como garantizar el acceso a las nuevas tecnologías en el mundo rural.

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