El desafío de los pisos-colmena mantiene en alerta a los ayuntamientos y subleva al activismo por la vivienda

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El conflicto de los pisos-colmena en Barcelona, pese a la torpeza de sus promotores, no está cerrado del todo. Pese a no tener estructura empresarial ni ninguna licencia, la determinación del colectivo Haibu 4.0 de abrir sus locales, bien sea para alquilar los minihabitáculos o para exponerlos, mantiene en alerta a los ayuntamientos de Barcelona y l’Hospitalet, que han encontrado un aliado este lunes en el movimiento por el derecho a la vivienda. Los activistas del Grup d’Habitatge de Sants han ocupado durante varias horas su espacio en obras en la calle Constitució para protestar contra lo que consideran una forma de vivienda indigna.

 

“No estamos dispuestos a que este tipo de infravivienda se instale en nuestros barrios”, asegura Llum Oliver, una de las activistas que ha irrumpido con la pancarta “No somos abejas. ¡Fuera pisos colmena!” a las puertas del local. En el caso de estos bajos, las obras se encuentran paralizadas desde que el Ayuntamiento de Barcelona así se lo ordenó. La comunicación que transmitió Haibu 4.0 al consistorio para realizar la instalación de los minihabitáculos no correspondía a la licencia de obras mayores necesaria en unos trabajos de ese tipo.

El Grup d’Habitatge de Sants ha acudido al local después de paralizar dos desahucios. Al poco, uno de los promotores, Marc Olivé, se ha presentado allí para tratar de convencer a los activistas de que su proyecto tiene un fin social, el de facilitar una cama a precio asequible –a partir de 200 euros– para aquellos que no puedan pagarse un alquiler. Este argumento, que difunden en su web y redes sociales, no ha convencido a los activistas. “Acción social es dar un techo y una habitación a personas que no la tienen, no cobrarles por un zulo”, resume Llum Oliver.

Ahora mismo, Haibu 4.0 tiene al menos dos locales, uno en Barcelona y el otro en la vecina l’Hospitalet, aunque aseguran que disponen de cinco más repartidos por la ciudad pero de los que no van a desvelar ubicación. Sin haber solicitado tampoco los permisos al Ayuntamiento, han destinado una inversión considerable para condicionar su espacio en l’Hospitalet, que quieren destinar a exposición. Han instalado allí cinco cubículos, uno de ellos de más de 5 metros cuadrados pensado para cumplir con la normativa, con varias zonas comunes.

La Guardia Urbana comprueba que el local de l'Hospitalet permanezca cerrado
La Guardia Urbana comprueba que el local de l’Hospitalet permanezca cerrado

Las lucha por las licencias

Desde Haibu 4.0 están dispuestos a dar la batalla legal para conseguir licencias, aunque sea de exposición, como ya han empezado a tramitar en l’Hospitalet. Este lunes se han presentado en el consistorio para registrar una solicitud de licencia para este tipo de actividad, pero se la han denegado inmediatamente. La alcaldesa Núria Marín ya dejó claro el sábado, después de que abrieran al público sin su permiso, que no se lo va a poner nada fácil.

Según confirman ambas partes a eldiario.es, la denegación se debe a que no cumplen ciertos requisitos, como una rampa de acceso para minusválidos, y que no han acompañado la solicitud con un proyecto de exposición que debe ser evaluado por los técnicos. Mientras tanto, los promotores siguen anunciando que están abiertos a visitantes, aunque la Guardia Urbana de l’Hospitalet les ha levantado ya tres actas y este lunes por la tarde tenían la persiana totalmente bajada.

Para su proyecto de colmena en Barcelona, donde tienen previsto instalar 14 minihabitáculos, aseguran a este medio que pedirán la licencia de obras mayores esta misma semana al consistorio. Pese a la beligerancia que ha mostrado la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, contra el proyecto, no está claro bajo qué pretexto les denegará el permiso para seguir con las reformas.

De lo que no tienen duda en el consistorio es de que en ningún caso conseguirán una cédula de habitabilidad que les permita operar. Los cubículos no cumplen con el mínimo de 5 m2 que deben tener las habitaciones el decreto de condiciones mínimas de habitabilidad de 2012. Para esquivarlo, Victoria Cerdán, otra de las impulsoras, asegura a eldiario.es que argumentarán que no son habitaciones sino camas.

Sin embargo, si esto fuera así no habría ninguna habitación en toda la ‘colmena’, algo que tampoco permite la ley, puesto que cuando la vivienda tiene una única estancia debe separar al menos un espacio de 8 m2 para una habitación. Por no hablar de otros requisitos que deberían solventar, como quién constaría como titular del contrato de alquiler si es que llegaran a optar por esta vía.

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