El troceo del empleo se intensifica: tres trabajadores por cada dos nuevos trabajos

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El mercado laboral español lleva tres años creando empleo y generando ocupación en los puestos de trabajo, aunque el crecimiento del primer indicador es más intenso que el segundo. Alcanza, concretamente, una proporción de tres a dos: cada dos puestos de jornada completa que origina el sistema productivo se reparten entre tres empleados que van pasando por ellos, lo que se traduce en, o deriva de, un aumento de la precariedad.

El cruce de los datos de la EPA (Encuesta de Población Activa) con los de la Contabilidad Nacional que miden la Remuneración y Empleo por Ramas de Actividad en función de la evolución del PIB (Producto Interior Bruto), ambas del INE (Instituto Nacional de Estadística) revela cómo en los últimos cuatro años, entre los cierres de 2013 y de 2017, el número de personas con empleo ha crecido en 2,86 millones mientras el Empleo Equivalente a Tiempo Completo, que mide la tarea que ofrece el sistema productivo, solo crecía en 1,72.

Eso significa que se han empleado casi tres millones de personas donde la tarea alcanzaba para bastante menos de dos, y revela que más de un millón de personas han salido del desempleo en los últimos cuatro años para caer en la precariedad, un fenómeno que, favorecido por las nuevas reglas de la reforma laboral y el abaratamiento del despido, está provocando cambios sociales que incluyen el desplome de la emancipación y la extensión de un nuevo tipo de familia en el que conviven jubilados y precarios entrados en edad. No se trata de un problema exclusivamente del ámbito laboral.

Un indicador claro del aumento de la precariedad, en la que la caída y la congelación de los salarios, un fenómeno especialmente intenso entre la juventud, se combina con el avance de la temporalidad y las jornadas incompletas, está en el ‘sobrante’ de ocupados sobre el empleo equivalente a tiempo completo, que se ha duplicado con creces en solo cuatro años al pasar de 909.400 personas a 2.047.100: de 105 trabajadores por cada cien empleos teóricos a 112.

Tres semanas menos de trabajo al año

Ocurre algo similar con las horas trabajadas: crecen, pero no hacen a un ritmo menor que el número de ocupados, lo que viene a ratificar, junto con los avances de la temporalidad y la parcialidad, que el reparto del empleo se está intensificando en el mercado laboral español, en el que menos de 10,5 millones de trabajadores tienen contratos indefinidos de jornada completa.
Así, la jornada media anual se ha reducido un 6,7% en cuatro años, al pasar de 1.765 a 1.648 horas, con un aumento de la ocupación del 16,7% y uno de solo el 9%, que es poco más de la mitad, en el volumen de horas trabajadas.

Esa reducción de 117 horas al cabo del año desde 2013 equivale prácticamente (le faltan tres) a tres semanas con una jornada de 40 horas por trabajador. Y queda muy por debajo tanto de las 1.920 (14%) que salen de multiplicar las 48 semanas laborales del año por 40 como de las 1.840 (10,5%) que quedan si se les restan los quince festivos.

Y también queda lejos, aunque menos, de las jornadas anuales medias pactadas en los convenios colectivos, que el pasado mes de septiembre se situaban en 1.743,5 (1.716 en los acuerdos de empresa y 1.745 en los de ámbito superior), según recoge el Observatorio de la Negociación Colectiva del Ministerio de Empleo.

Los convenios protegen a menos trabajadores

Otra cosa es que los convenios colectivos sigan siendo una herramienta clave para la regulación de las condiciones

En los últimos cuatro años, y principalmente como consecuencia de las modificaciones en la negociación colectiva derivadas de la reforma laboral, su ámbito de protección ha caído diez puntos en los últimos cuatro años para, por ver primera, afectar a menos de la mitad de los trabajadores del país.

El Observatorio de la Negociación Colectiva indica cómo entre 2013 y 2017 el volumen de trabajadores situados bajo el ‘paraguas’ de los convenios caía de 10,2 a 9,9 millones, un retroceso leve (2,8%) que, sin embargo, combinado con el aumento de 2,86 millones de ocupados (16,7%), daba lugar a ese desplome de la protección social.

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