La monarquía es dictadura y corrupción: “Hola República”

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El Régimen del 78, a lo largo de sus cuarenta años de existencia, ha generado una enorme masa de pesebreros, entre los que no están solo los políticos, sino también un buen número de periodistas, juristas, empresarios de todas las ramas y conseguidores en todos los ámbitos. Es esta masa la que compone en buena medida la oposición radical a que avance cualquier proyecto de cambio y modernización jurídico-política del Estado español. No ofrecen solución alternativa alguna a los evidentes y graves problemas que afectan a la sociedad y a la mismísima imagen de la tan cacareada “Marca España”, cada día más deteriorada internacionalmente y más similar a la que tenía en los últimos años del franquismo.
En muchos aspectos hay importantes similitudes, en lo subjetivo también, entre aquella época y la actual. Por aquel entonces casi nadie defendía formalmente la continuidad del franquismo como tal. Tal posición era insostenible. Pero maniobraron todo lo que pudieron y más para conservar en el nuevo Régimen -que finalmente resulto ser el del 78- sus poderes. Cosa que desgraciadamente consiguieron en buena medida, y así nos va.
En los últimos años, cuando la crisis estructural del Régimen del 78 se hizo evidente, comenzaron de nuevo con ese tipo de maniobras.
La simplificación de la crisis política del Régimen al “bipartidismo” y la construcción de “nuevos partidos” a izquierda y derecha para acabar con la casta y “rejuvenecer la política”, además de dotar al Régimen de una “mayor pluralidad”, dejando de lado los auténticos problemas políticos y sociales, no dio los resultados apetecidos y esperados. Y ello a pesar del ingente esfuerzo mediático en tal operación, incluso con la aparición de nuevos medios volcados en ello.
La mayoría del activismo político y social real no se dejó engatusar por esos cantos de sirena y la gran mayoría se mantuvo en sus puestos de sustento del movimiento popular, esto por lo que se refiere a Castilla y muy especialmente a Madrid. El objetivo de hacer descarrilar el proceso soberanista-republicano catalán tampoco fue conseguido, ni con la estrecha colaboración de esta nueva izquierda, actualmente en franca decadencia política, moral y lo que es peor para ellos, electoral. Está ocurriendo lo que era previsible y analizábamos en nuestra editorial del 17 de abril de 2015: Los juguetes rotos y los que no tardarán en romperse.
El movimiento soberanista-republicano catalán ha sido el instrumento más útil para dejar al desnudo las vergüenzas y el neto carácter de continuación del franquismo del Régimen del 78. La presión es tan fuerte en este sentido que el actual Gobierno se ha visto obligado a decretar la exhumación de los restos del genocida Francisco Franco del Valle de los Caídos. Nos parece bien esta medida, pero la cuestión principal es la pervivencia del franquismo en las estructuras del actual Régimen a través de la judicatura, de las fuerzas armadas y policiales, del empresariado y, lo más significativo, de la institución monárquica, cuya Segunda Restauración fue impuesta por Franco.
No hay otra opción de cambio que el cambio republicano. No es tarea sencilla. Necesitamos mucho esfuerzo, inteligencia y constancia para construirlo.
La experiencia de la consulta republicana de Vallekas ha sido todo un ejemplo exitoso de cómo hay que hacer las cosas. Solo hay una manera: hacerlas bien, porque si no es así los resultados no serán buenos. En Vallekas se constituyó una asamblea por el derecho a decidir a la que se incorporaron hasta 250 activistas. Se pusieron 33 mesas de votación con un equipo de apoyo en cada una de ellas; y con un equipo también de apoyo común muy sólido. En total más de 200 personas estuvieron trabajando el día 23 de junio para que la consulta llegara buen término.
Para los próximos meses se ha empezado a trabajar ya, con esa misma metodología, en la realización de otras tres consultas. Algunas personas están lanzando, sin solidez, nuevas consultas en oleada, “al por mayor”. Si las cosas no se hacen bien, no pueden salir bien. Nos preguntamos sobre si la gente que impulsa esa “oleada de consultas al por mayor”, busca realmente construir un movimiento republicano sólido o lo que busca es aprovechar una corriente de simpatía republicana para sacar pecho. Desgraciadamente nos tememos que es la segunda opción. A la izquierda española y españolista le resulta francamente difícil aprender y corregir errores. La actual coyuntura no perdonará estos.
Izquierda Castellana
Castilla a 20 de septiembre de 2018

 

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