El negocio farmacéutico y su ligazón con los “paraísos fiscales”

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Oxfam el patrón de la fiscalidad de las farmacéuticas es “cuando menos llamativo”. Tras analizar la información disponible de cuatro de las grandes multinacionales farmacéuticas – Abbott, Johnson & Johnson, Merck y Pfizer – los resultados son similares. Las compañías obtienen un margen de beneficios del 31% en los países denominados “paraísos fiscales” (donde el impuesto de sociedades es muy bajo o nulo), mientras que ese margen se queda en el 7% en los países desarrollados y en un aún más bajo 5% en los países en vías de desarrollo.

Teniendo en cuenta que tanto en los países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo el impuesto de sociedades es cuantiosamente más alto, el informe calcula que solo entre estas cuatro farmacéuticas han dejado de pagar hasta 2.300 millones de dólares anuales en EEUU, 1.400 millones en otros países desarrollados y 112 millones de dólares por año en los países en vías de desarrollo. Johnson & Johnson sería, según el informe, la que más impuestos ha eludido (1.700 millones de dólares), seguida de Pfizer (1.100), Merck (739) y Abott (169 millones de dólares). No en vano, denuncia el informe, Pfizer, Merck y Abbott están entre las 20 empresas estadounidenses con más filiales en paraísos fiscales.

¿Cómo lo hacen?

Las “estrategias de minimización fiscal” denunciadas por Oxfam incluyen el registro de patentes o derechos de marca en paraísos fiscales, aun cuando la actividad no se ha desarrollado en estos, donde las compañías pueden llegar a reducirse a “un mero buzón postal”. Y así, desde esos países las compañías cobran al resto de filiales pagos en concepto de royalties o cánones, que a su vez el resto de filiales pueden desgravarse.

“Resulta muy improbable” que otras razones puedan explicar el patrón recurrente para que estas empresas “presenten beneficios muy superiores en países donde los tipos impositivos son muy bajos y donde, desde luego, no venden la mayoría de sus medicamentos”, añade el informe.

“Este tipo de prácticas de elusión fiscal limita la capacidad de los Gobiernos de todo el mundo para proveer los servicios públicos necesarios para reducir la pobreza, los cuales son especialmente importantes para las mujeres. Asimismo, minan la capacidad de estos Gobiernos para invertir en investigación sanitaria, que ha demostrado ser esencial para lograr avances médicos”, asegura el informe.

El informe “Receta para la pobreza. Las empresas farmacéuticas: elusión fiscal, alza de precios y lobby feroz” revela también las prácticas el peso de las prácticas de lobby en Estados Unidos (único país de dónde tienen acceso a los datos por su tradición de transparencia). Allí, las farmacéuticas son el sector que más presión ejerce, con 1.500 personas contratadas al efecto, millones de donaciones a las campañas políticas y más de 200 millones de euros anuales para actividades de lobby. También son expertos, denuncia el informe, en “colocar afines en el Gobierno”. Oxfam Intermón pone como ejemplo a Alex Lazar, el secretario de Salud y Servicios Sociales estadounidense, que dirigió Eli Lilly entre 2012 y 2017.

El informe también recoge que recientemente Estados Unidos amenazó con bloquear la adhesión de colombia a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) si el país “no aceptaba más niveles de protección monopolística de los medicamentos”. Poco antes, recoge también, había amenazado con suspender su ayuda al proceso de paz en el país sino abandonaba su propósito de establecer una licencia obligatoria para reducir el precio de un medicamento con cáncer.

El particular caso de España

España, donde estas cuatro multinacionales han declarado una media del 21% de margen de beneficios, se aleja mucho de la media del informe, que deja el beneficio medio de los países desarrollados en una tercera parte (7%). La responsable de Justicia Fiscal de la ONG en España, Susana Ruiz, explica que “la falta de transparencia de las multinacionales, que no publican datos segregados por países, hace difícil conocer la causa del caso especial de España, aunque los beneficios más elevados se atribuyen a Abbott y Pfizer y muy en especial a una filial de esta última, Wyeth”. (La estadounidense Merck opera en España como MSD).

La ONG “sospecha” que entre las causas de estos datos anónimos se encuentran algunas inversiones financieras derivadas de una fusión en 2015, aunque hay dudas sobre cómo atribuirlo”, añade Ruiz, que incide en que la primera petición de Oxfam tras la publicación de este informe es la de que “haya un modelo público de información en todos los países, que permita conocer sus ingresos y gastos o el número de trabajadores”.

Porque el informe contempla un número determinado de países a los que la ONG ha podido acceder a sus registros mercantiles. Por ello, la ONG ha analizado los llamados informes 10-K (presentados por la empresa a la Comisión de Bolsa y Valores de EEUU) y la base de datos Orbis. Y esto incluye, en el caso de los paraísos fiscales, a Bélgica, Irlanda, Países Bajos y Singapur; a Chile, Colombia, Ecuador, India, Pakistán, Perú y Tailandia en el caso de los países en vías de desarrollo y a Australia, Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Nueva Zelanda, España y Reino Unido en el caso de los países desarrollados.

El informe tampoco ofrece apenas información sobre las practicas de lobby fuera de EEUU, ya que pocos países ofrecen transparencia en este sentido. “En España no tenemos información, sabemos que entre las farmacéuticas aportan 90 millones de euros a la patronal Farmaindustria, aunque entre sus actividades está la organización de Congresos y otras actividades”, añade Ruiz.

Lo eludido en impuestos, en vacunas

El informe subraya que no denuncia una práctica ilegal, sino “sofisticados entramados de planificación fiscal para aprovecharse de un sistema fallido que permite a las multinacionales de distintos sectores eludir el pago de impuestos”. Así, pone el foco en que los 112 millones eludidos en los países desarrollados bastarían para vacunar a 10 millones de niñas, dos de cada tres nacidas en 2016 en los países en desarrollo analizados, del virus del papiloma humano.

Por otro lado, las empresas justifican el elevado precio de los medicamentos con las necesidades de investigación, algo que Oxfam Intermón trata de desmontar en su informe con algunos datos. Por ejemplo, que el porcentaje invertido por las grandes empresas farmacéuticas a I+D (14% de media entre 2006 y 2015), lo destinado a dividendos y sueldos de directivos llegó al 19%. Además, en esa década los beneficios anuales de las 25 grandes farmacéuticas de EEUU aumentaron entre el 15 y el 20% mientras que en sectores similares el aumento fue de entre el 4 y el 9%.

Las peticiones de Oxfam

Oxfam concluye su informe con una serie de peticiones destinadas tanto a las empresas, a las que piden mayor transparencia (con la publicación de informes segregados por países y que desgranen las distintas filiales con las que cuentan, por ejemplo), además de un correcto pago de impuestos que correlacionen los impuestos pagados con la actividad desarrollada en cada país así como un “uso responsable” de su influencia. Así mismo, la ONG pide a los Gobiernos mayores exigencias a nivel de transparencia y de garantías de un acceso justo a los medicamentos.

La ONG asegura en el informe que ha contactado, a nivel internacional, con las cuatro multinacionales implicadas que, según aseguran, no han confirmado ni desmentido los hallazgos de la investigación. En España, Pfizer ha puntualizado a este periódico que “cumple con todas las leyes relativas a la contabilidad e impuestos en todos los países en los que opera y paga todos los impuestos correspondientes”.

 

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